El Conde Lucanor

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Textual source: Hermann Knust, El libro de los enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio, ed. Adolf Birch-Hirschfeld (Leipzig: Seele & Co., 1900).

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Contents

Exemplo I — De lo que contesçió a un rey con un su privado

Exemplo II — De lo que contesçió a un omne bueno con su fijo

Exemplo III — Del salto que fizo el rey Richalte de Inglaterra en la mar contra los moros

Exemplo IV — De lo que dixo un genovés a su alma, cuando se ovo de morir

Exemplo V — De lo que contesçió a un raposo con un cuervo que tenié un pedaço de queso en el pico

Exemplo VI — De lo que contesçió a la golondrina con las otras aves cuando vio sembrar el lino

Exemplo VII — De lo que contesçió a una muger quel’ dizían doña Truhana

Exemplo VIII — De lo que contesçió a un omne que avían de alimpiar el fígado

Exemplo IX — De lo que contesçió a los dos cavalleros con el león

Exemplo X — De lo que contesçió a un omne que por pobreza et mengua de otra vianda comía atramuzes

Exemplo XI — De lo que contesçió a un deán de Sanctiago con don Yllán, el grand maestro de Toledo

Exemplo XII — De lo que contesçió a un raposo con un gallo

Exemplo XIII — De lo que contesçió a un omne que tomava perdizes

Exemplo XIV — Del miraglo que fizo sancto Domingo cuando predicó sobre el logrero

Exemplo XV — De lo que contesçió a don Lorenço Suarez sobre la çerca de Sevilla

Exemplo XVI — De la repuesta que dio el conde Ferrant Gonsales a Muño Lainez, su pariente

Exemplo XVII — De lo que contesçió a un omne que avía muy grant fambre, quel’ convidaron otros muy floxamente a comer

Exemplo XVIII — De lo que contesçió a don Pero Meléndez de Valdés cuando se le quebró la pierna

Exemplo XIX — De lo que contesçió a los cuervos con los búhos

Exemplo XX — De lo que contesçió a un rey con un omne quel’ dixo quel’ faría alquimia

Exemplo XXI — De lo que contesçió a un rey moço con un muy grant filósofo a qui lo acomendara su padre

Exemplo XXII — De lo que contesçió al león et al toro

Exemplo XXIII — De lo que fazen las formigas para se mantener

Exemplo XXIV — De lo que contesçió a un rey que quería provar a tres sus fijos

Exemplo XXV — De lo que contescio al conde de Provencia commo fue librado de la prision por el consejo que le dio Saladin

Exemplo XXVI — De lo que contescio al arbol de la Mentira

Exemplo XXVII — De lo que contescio a un emperador et a don Alvarhanez Minaya con sus mugeres

Exemplo XXVIII — De lo que acontescio en Granada a don Lorenzo Suares Gallinato

Exemplo XXIX — De lo que contescio a un rraposo que se echo en la calle et se fizo muerto

Exemplo XXX — De lo que contescio al rrey Abenabet de Sevilla con Rramayquia, su muger

Exemplo XXXI — Del juyzio que dio un cardenal entre los clerigos de Paris et los frayres menores

Exemplo XXXII — De lo que contescio a un rrey con los burladores que fizieron el panno

Exemplo XXXIII — De lo que contescio a un falcon sacre del infante don Manuel con una aguila et una garza

Exemplo XXXIV — De lo que contescio a un ciego que adestrava a otro

Exemplo XXXV — De lo que contescio a un mancebo que caso con una [muger] muy fuerte et muy brava.

Exemplo XXXVI — De lo que contescio a un mercadero quando fallo su muger et su fijo durmiendo en uno.

Exemplo XXXVII — De la rrespuesta que dio el conde Ferrant Gonsales a sus gentes depues que ovo vencido la batalla de Facinas.

Exemplo XXXVIII — De lo que contescio a un omne que yva cargado de piedras preciosas et se afogo en el rrio.

Exemplo XXXIX — De lo que contescio a un omne con la golondrina et con el pardal.

Exemplo XL — De las rrazones por que perdio el alma un siniscal de Carcasona.

Exemplo XLI — De lo que contescio a un rrey de Cordova quel' dizian Alhaquem.

Exemplo XLII — De lo que contescio a una falsa beguina.

Exemplo XLIII — De lo que contescio al Bien et al Mal et al cuerdo con el loco.

Exemplo XLIV — De lo que contescio a don Pero Nun[n]ez el Leal et a don Rroy Gomes Çavallos et a don Gutier Rroiz de Blaquiello con el conde don Rrodrigo el Franco.

Exemplo XLV — De lo que contescio a un omne que se fizo amigo et vasallo del diablo.

Exemplo XLVI — De lo que contescio a un philosopho que por ocasion entro en una calle do moravan malas mugeres.

Exemplo XLVII — De lo que contescio a un moro con una su hermana que dava a entender que era muy medrosa.

Exemplo XLVIII — De lo que contescio a uno que provava sus amigos.

Exemplo XLIX — De lo que contescio al que echaron en la ysla desnuyo quando le tomaron el sennorio que tenie.

Exemplo L — De lo que contescio a Saladin con una duenna, muger de un su vasallo.

Exemplo LI — Lo que contescio a un rrey christiano que era muy poderoso et muy soberbioso.

Exemplo I

De lo que contesçió a un rey con un su privado

Acaesció una vez que el conde Lucanor estava fablando en su poridat con Patronio, su consegero, et díxol’:

—Patronio, a mí acaesçió que un muy grande omne et mucho onrado, et muy poderoso, et que da a entender que es ya cuanto mío amigo, que me dixo pocos días ha, en muy grant poridat, que por algunas cosas quel’ acaesçieran, que era su voluntad de se partir desta tierra et non tornar a ella en ninguna manera, et que por el amor et grant fiança que en mí avía, que me quería dexar toda su tierra: lo uno vendido, et lo ál, comendado. Et pues esto quiere, seméjame muy grand onra et grant aprovechamiento para mí; et vós dezitme et consejadme lo que vos paresce en este fecho.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, vien entiendo que el mío consejo non vos faze grant mengua, pero vuestra voluntad es que vos diga lo que en esto entiendo, et vos conseje sobre ello, fazerlo he luego. Primeramente, vos digo que esto que aquél que cuidades que es vuestro amigo vos dixo, que non lo fizo sinon por vos provar. Et paresçe que vos conteçió con él como contençió a un rey con un su privado.

El conde Lucanor le rogó quel’ dixiese cómo fuera aquello.

—Señor —dixo Patronio—, un rey era que avía un privado en que fiava mucho. Et porque non puede seer que los omnes que alguna buena andança an que algunos otros non ayan envidia dellos, por la privança et bien andança que aquel su privado avía, otros privados daquel rey avían muy grant envidia et trabajávanse del’ buscar mal con el rey, su señor.

Et como quier que muchas razones le dixieron, nunca pudieron guisar con el rey quel’ fiziese ningún mal, nin aun que tomase sospecha nin dubda de’l, nin de su serviçio.

Et de que vieron que por otra manera non pudieron acabar lo que querían fazer, fizieron entender al rey que aquel su privado que se trabajava de guisar porque él muriese, et que un fijo pequeño que el rey avía, que fincase en su poder, et de que él fuese apoderado de la tierra que guissaría cómo muriese el mozo et que fincaría él señor de la tierra.

Et como quier que fasta entonce non pudieran poner en ninguna dubda al rey contra aquel su privado, de que esto le dixieron, non lo pudo sofrir el coraçón que non tomase de’l reçelo. Ca en las cosas en que tan grant mal ha, que se non pueden cobrar si se fazen, ningún omne cuerdo non deve esperar ende la prueva. Et por ende, desque el rey fue caído en esta dubda et sospecha, estava con grant reçelo, pero non se quiso mover en ninguna cosa contra aquel su privado fasta que desto sopiese alguna verdat.

Et aquellos otros que buscavan mal a aquel su privado dixiéronle una manera muy engañosa en cómo podría provar que era verdat aquello que ellos dizían, et enformaron bien al rey en una manera engañosa, segund adelante oidredes, cómo fablase con aquel su privado. Et el rey puso en su coraçón de lo fazer, et fízolo.

Et estando a cabo de algunos días el rey fablando con aquel su privado, entre otras razones muchas que fablaron, començól’ un poco a dar a entender que se despagava mucho de la vida deste mundo et quel’ paresçía que todo era vanidat. Et entonçe non le dixo más. Et después, a cabo de algunos días, fablando otra vez con el aquel su privado, dándol’ a entender que sobre otra razón començava aquella fabla, tornól’ a dezir que cada día se pagava menos de la vida deste mundo et de las maneras que en él veía.

Et esta razón le dixo tantos días et tantas vegadas, fasta que el privado entendió que el rey non tomava ningún plazer en las onras deste mundo, nin en las riquezas, nin en ninguna cosa de los vienes nin de los plazeres que en este mundo avié.

Et desque el rey entendió que aquel su privado era vien caído en aquella entençión, díxol’ un día que avía pensado de dexar el mundo et irse desterrar a tierra do non fuesse conosçido, et catar algún lugar extraño et muy apartado en que fiziese penitençia de sus pecados. Et que por aquella manera, pensava que le avría Dios merced de’l et podría aver la su gracia porque ganase la gloria del Paraíso.

Cuando el privado del rey esto le oyó dezir, estrañógelo mucho, deziéndol’ muchas maneras porque lo non devía fazer.

Et entre las otras, díxol’ que si esto fiziese, que faría muy grant deserviçio a Dios en dexar tantas gentes como avía en el su regno, que tenía él vien mantenidas en paz et en justiçia, et que era çierto que luego que él dende se partiese, que avría entrellos muy gran bolliçio et muy grandes contiendas, de que tomaría Dios muy grant deserviçio et la tierra muy grant dapño, et cuando por todo esto non lo dexase, que lo devía dexar por la reina, su muger, et por un fijo muy pequeñuelo que dexava: que era çierto que serían en muy grant aventura, tanbién de los cuerpos, como de las faziendas.

A esto respondió el rey que, ante que él pusiesse en toda guisa en su voluntad de se partir de aquella tierra, pensó él la manera en cómo dexaría recabdo en su tierra porque su muger et su fijo fuessen servidos et toda su tierra guardada; et que la manera era ésta: que vien sabía él que el rey le avía criado et le avía fecho mucho bien et quel’ fallara sienpre muy leal, et quel’ serviera muy bien et muy derechamente, et que por estas razones, fiava en él más que en omne del mundo, et que tenía por bien del’ dexar la muger et el fijo en su poder, et entergarle et apoderarle en todas las fortalezas et logares del regno, porque ninguno non pudiese fazer ninguna cosa que fuese deserviçio de su fijo; et si el rey tornase en algún tiempo, que era çierto que fallaría muy buen recabdo en todo lo que dexase en su poder; et si por aventura muriese, que era çierto que serviría muy bien a la reina, su muger, et que criaría muy bien a su fijo, et quel’ ternía muy bien guardado el su regno fasta que fuese de tiempo que lo pudiese muy bien governar; et así, por esta manera, tenía que dexava recabdo en toda su fazienda.

Cuando el privado oyó dezir al rey que quería dexar en su poder el reino et el fijo, como quier que lo non dio a entender, plógol’ mucho en su coraçón, entendiendo que pues todo fincava en su poder, que podría obrar en ello como quisiese.

Este privado avía en su casa un su cativo que era muy sabio omne et muy grant filósofo. Et todas las cosas que aquel privado del rey avía de fazer, et los consejos que’l avía a dar, todo lo fazía por consejo de aquel su cativo que tenía en casa.

Et luego que el privado se partió del rey, fuese para aquel su cativo, et contól’ todo lo quel’ conteçiera con el rey, dándol’ a entender, con muy grant plazer et muy grand alegría, cuánto de buena ventura era, pues el rey le quería dexar todo el reino et su fijo et su poder.

Cuando el filósofo que estava cativo oyó dezir a su señor todo lo que avía pasado con el rey, et cómo el rey entendiera que quería él tomar en poder a su fijo et al regno, entendió que era caído en grant yerro, et començólo a maltraer muy fieramente, et díxol’ que fuese çierto que era en muy grant peligro del cuerpo et de toda su fazienda, ca todo aquello que’l rey le dixiera, non fuera porque el rey oviese voluntad de lo fazer, sinon que algunos quel’ querían mal avían puesto al rey quel’ dixiese aquellas razones por le provar, et pues entendiera el rey quel’ plazía, que fuesse çierto que tenía el cuerpo et su fazienda en muy grant peligro.

Cuando el privado del rey oyó aquellas razones, fue en muy gran cuita, ca entendió verdaderamente que todo era así como aquel su cativo le avía dicho. Et desque aquel sabio que tenía en su casa le vio en tan grand cuita, consejól’ que tomase una manera como podrié escusar de aquel peligro en que estava.

Et la manera fue ésta: luego, aquella noche, fuese raer la cabeça et la barba, et cató una vestidura muy mala et toda apedaçada, tal cual suelen traer estos omnes que andan pidiendo las limosnas andando en sus romerías, et un vordón et unos çapatos rotos et bien ferrados, et metió entre las costuras de aquellos pedaços de su vestidura una grant cuantía de doblas.

Et ante que amaniçiese, fuese para la puerta del rey, et dixo a un portero que ý falló que dixiese al rey que se levantase porque se pudiesen ir ante que la gente despertasse, ca él allí estava esperando; et mandól’ que lo dixiese al rey en grant poridat. Et el portero fue muy marabillado cuandol’ vio venir en tal manera, et entró al rey et díxogelo así como aquel su privado le mandara. Desto se marabilló el rey, et mandó quel’ dexase entrar.

Desque lo vio cómo vinía, preguntól’ por qué fiziera aquello. El privado le dixo que bien sabía cómol’ dixiera que se quería ir desterrar, et pues él así lo quería fazer, que nunca quisiese Dios que él desconosçiesse cuanto bien le feziera; et que así como de la onra et del bien que el rey obiera tomara muy grant parte, que así era muy grant razón que de la lazeria et del desterramiento que el rey quería tomar, que él otrosí tomase ende su parte.

Et pues el rey non se dolía de su muger et de su fijo et del regno et de lo que acá dexava, que non era razón que se doliese él de lo suyo, et que iría con él, et le serviría en manera que ningún omne non gelo pudiese entender, et que aun él levava tanto aver metido en aquella su vestidura, que les avondaría asaz en toda su vida, et que, pues que a irse avían, que se fuesen ante que pudiesen ser conosçidos.

Cuando el rey entendió todas aquellas cosas que aquel su privado le dizía, tovo que gelo dizía todo con lealtad, et gradeçiógelo mucho, et contól’ toda la manera en cómo oviera a seer engañado et que todo aquello le fiziera el rey por le provar. Et así oviera a seer aquel privado engañado por mala cobdiçia, et quísol’ Dios guardar, et fue guardado por consejo del sabio que tenía cativo en su casa.

Et vós, señor conde Lucanor, a menester que vos guardedes que non seades engañado déste que tenedes por amigo; ca çierto sed que esto que vos dixo que non lo fizo sinon por provar qué es lo que tiene en vos. Et conviene que en tal manera fabledes con él, que entienda que queredes toda su pro et su onra, et que non avedes cobdiçia de ninguna cosa de lo suyo; ca si omne estas dos cosas non guarda a su amigo, non puede durar entre ellos el amor luengamente.

El conde se falló por bien aconsejado del consejo de Patronio, su consejero, et fízolo como él le consejara, et fallóse ende bien.

Et entendiendo don Johan que estos exiemplos eran muy buenos, fízolos escribir en este libro, et fizo estos viesos en que se pone la sentençia de los exiemplos. Et los viessos dizen assí:

Non vos engañedes, nin creades que, endonado,
faze ningún omne por otro su daño de grado.

Et los otros dizen assí:

Por la piadat de Dios et por buen consejo,
sale omne de coita et cunple su deseo.

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Exemplo II

De lo que contesçió a un omne bueno con su fijo

Otra vez acaesçió que el conde Lucanor fablava con Patronio, su consejero, et díxol’ cómo estava en grant coydado et en grant quexa de un fecho que quería fazer, ca, si por aventura lo fiziese, sabía que muchas gentes le travarían en ello; et otrosí, si non lo fiziese, que él mismo entendía quel’ podrían travar en ello con razón. Et díxole cuál era el fecho, et él rogól’ quel’ consejase lo que entendía que devía fazer sobre ello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, bien sé yo que vos fallaredes muchos que vos podrían consejar mejor que yo, et a vos dio Dios muy buen entendimiento, que sé que mi consejo vos faze muy pequeña mengua; mas pues lo queredes, dezirvos he lo que ende entiendo. Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, mucho me plazería que parasedes mientes a un exiemplo de una cosa que acaesçió una vegada a un omne bueno con su fijo.

El conde le rogó quel’ dixiese cómo fuera aquello. Et Patronio dixo:

—Señor, así contesçió que un omne bueno avía un fijo. Et como quier que era moço segund sus días, era asaz de sotil entendimiento. Et cada que el padre alguna cosa quería fazer, porque pocas son las cosas en que algún contrario non puede acaesçer, dizíal’ el fijo que en aquello que él quería fazer que veía él que podría acaesçer el contrario. Et por esta manera le partía de algunas cosas quel’ cumplían para su fazienda.

Et bien cred que cuanto los moços son más sotiles de entendimiento, tanto son más aparejados para fazer grandes yerros para sus faziendas, ca an entendimiento para començar la cosa, mas non saben la manera cómo se puede acabar, et por esto caen en grandes yerros, sinon an quien los guarde dellos. Et así aquel moço, por la sotileza que avía del entendimiento et quel’ menguava la manera de saber fazer la obra cumplidamente, embargava a su padre en muchas cosas que avía de fazer.

Et de que el padre passó grant tiempo esta vida con su fijo, lo uno por el daño que se le seguía de las cosas que se le embargavan de fazer, et lo ál por el enojo que tomava de aquellas cosas que su fijo le dizía, et señaladamente lo más por castigar su fijo et darle exiemplo cómo fiziese en las cosas quel’ acaesçiesen adelante, tomó esta manera segund aquí oiredes.

El omne bueno et su fijo eran labradores et moravan cerca de una villa. Et un día que fazían ý mercado, dixo a su fijo que fuesen amos allá para comprar algunas cosas que avían mester. Et acordaron de levar una vestia en que lo traxiesen. Et yendo amos a mercado levavan la vestia sin ninguna carga et ivan amos de pie, et encontraron unos omnes que vinían daquella villa do ellos ivan.

Et de que fablaron en uno et se partieron los unos de los otros, aquellos omnes que encontraron començaron a departir ellos entre sí et dizían que non les paresçían de buen recabdo aquel omne et su fijo, pues levavan la vestia descargada et ivan entramos de pie.

Et el omne bueno, después que aquello oyó, preguntó a su fijo qué le paresçía daquello que aquellos omnes dizían. Et el fijo dixo que le paresçía que dizían verdat, que, pues la vestia iva descargada, que non era buen seso ir entramos de pie. Et entonçe mandó el omne bueno a su fijo que subiese en la vestia.

Et yendo así por el camino fallaron otros omnes. Et de que se partieron dellos, començaron a dezir que lo errava mucho aquel omne bueno porque iva él de pie, que era viejo et cansado, et el moço que podría sofrir lazeria iva en la vestia. Preguntó entonçe el omne bueno a su fijo qué le paresçía de lo que aquellos dizían. Et él díxol’ que le paresçía que dizían razón.

Et entonçe mandó a su fijo que descendiese de la vestia, et subió él en ella. Et a poca pieça toparon con otros et dixieron que fazía muy desaguisado de dexar el moço, que era tierno et non podría sofrir lazeria, ir de pie, et ir el omne bueno, que era usado de pararse a las lazerias, en la vestia. Et entonçe preguntó el omne bueno a su fijo qué le paresçía desto que estos dizían. Et el moço díxol’ que, segund él cuidava, que dizían verdat.

Et entonçe mandó el omne bueno a su fijo que subiese en la vestia porque non fuese ninguno dellos de pie. Et yendo así encontraron otros omnes et començaron a dezir que aquella vestia en que ivan era tan flaca que a ves podría andar bien por el camino, et pues así era, que fazían muy grant yerro en ir entramos en la vestia. Et el omne bueno preguntó al su fijo qué le semejava daquello que aquellos omnes dizían. Et el moço dixo a su padre quel’ semejava verdat aquello.

Et entonçe el padre respondió a su fijo en esta manera:

—Fijo, bien sabes que, cuando saliemos de nuestra casa, que amos veníamos de pie et traíamos la vestia sin carga ninguna, et tú dizías que te semejava que era bien. Et después fallamos omnes en el camino que nos dixieron que non era bien, et mandéte yo subir en la vestia et finqué de pie, et tú dixiste que era bien. Et después fallamos otros omnes que dixieron que aquello non era bien, et por ende descendiste tú, et subí yo en la vestia, et tú dixiste que era aquello lo mejor. Et porque los otros que fallamos dixieron que non era bien, mandéte subir en la vestia comigo, et tú dixiste que era mejor que non fincar tú de pie et ir yo en la vestia. Et agora estos que fallamos dizen que fazemos yerro en ir entramos en la vestia, et tú tienes que dizen verdat.

Et pues que así es, ruégote que me digas qué es lo que podemos fazer en que las gentes non puedan travar, ca ya fuemos entramos de pie et dixieron que non fazíamos bien; et fui yo de pie et tú en la vestia, et dixieron que errávamos; et fui yo en la vestia et tú de pie, et dixieron que era yerro; et agora imos amos en la vestia et dizen que fazemos mal. Pues en ninguna guisa non puede ser que alguna destas cosas non fagamos, et ya todas las fiziemos, et todas dizen que son yerros.

Et esto fiz yo porque tomases exiemplo de las cosas que te acaesçiesen en tu fazienda, ca çierto sey que nunca farás cosa de que todos digan bien, ca si fuere buena la cosa, los malos et aquellos a que se non sigue pro de aquella cosa dirán mal della; et si fuere la cosa mala, los buenos que se pagan del bien non podrían dezir que es bien el mal que tú feziste. Et por ende, si tú quieres fazer lo mejor et más a tu pro, cata que fagas lo mejor et lo que entendieres que te cumple más, et, sol que non sea mal, non dexes de lo fazer por reçelo del dicho de las gentes, ca çierto es que las gentes, a lo demás, siempre fablan en las cosas a su voluntad et non catan lo que es más a su pro.

—Et vos, señor conde Lucanor, en esto que me dezides que queredes fazer et que reçelades que vos travarán las gentes en ello, et si non lo fazedes que eso mismo farán, pues me mandades que vos conseje en ello, el mi consejo es éste: que ante que comencedes el fecho, que cuydedes toda la pro et el dapño que se vos puede ende seguir, et que non vos fiedes en vuestro seso, et que vos guardedes que vos non engañe la voluntad, et que vos consejedes con los que entendieredes que son de buen entendimiento et leales et de buena poridat.

Et si tal consejero non fallaredes, guardat que vos non arrebatedes a lo que ovieredes a fazer, a lo menos fasta que pase un día et una noche, si fuere cosa que se non pierda por tiempo. Et de que estas cosas guardaredes en lo que ovieredes de fazer et lo fallaredes que es bien et vuestra pro, consejovos yo que nunca lo dexedes de fazer por reçelo de lo que las gentes podrían dello dezir.

Et el conde tovo por buen consejo lo que Patronio le consejava. Et fízolo así et fallóse ende bien.

Et cuando don Johan falló este exiemplo, mandólo escrivir en este libro et fizo estos viessos en que está abreviadamente toda la sentençia deste exiemplo. Et los viessos dizen así:

Por dicho de las gentes, sol que non sea mal,
al pro tenet las mientes et non fagades ál.

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Exemplo III

Del salto que fizo el rey Richalte de Inglaterra en la mar contra los moros

Un día se apartó el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díxol’ así:

—Patronio, yo fío mucho en el vuestro entendimiento, et sé que lo que vos non entendieredes o a lo que vos non pudieredes dar consejo, que non ha ningún otro omne que lo pudiese acertar; et por ende vos ruego que me consejedes lo mejor que vos entendierdes en lo que agora vos diré. Vos sabedes muy bien que yo non so ya muy mancebo, et acaesçióme así que desde que fui nascido fasta agora sienpre me crié et visqué en muy grandes guerras, a vezes con cristianos et a vezes con moros, et lo demás sienpre lo ove con reyes, mis señores et mis vezinos. Et cuando lo ove con cristianos, como quier que sienpre me guardé que nunca se levantase ninguna guerra a mi culpa, pero non se podía escusar de tomar muy grant daño muchos que lo non meresçieron. Et lo uno por esto et por otros yerros que yo fiz contra nuestro Señor Dios, et otrosí porque veo que por omne del mundo nin por ninguna manera non puedo un día solo ser seguro de la muerte, et so cierto que naturalmente segund la mi edat non puedo bevir muy luengamente, et sé que he de ir ante Dios, que es tal juez de que non me puedo escusar por palabras nin por otra manera, nin puedo ser judgado sinon por las buenas obras o malas que oviere fecho. Et sé que, si por mi desaventura fuere fallado en cosa por que Dios con derecho haya de ser contra mí, so cierto que en ninguna manera non podría escusar de ir a las penas del infierno en que sin fin avré a fincar, et cosa del mundo non me podría y tener pro; et si Dios me fiziere tanta merced por que Él falle en mí tal meresçimiento por que me deva escoger para ser compañero de los sus siervos et ganar el paraíso, sé cierto que a este bien et a este plazer et a esta gloria non se puede comparar ningún otro plazer del mundo. Et pues este bien et este mal tan grande non se cobra sinon por las obras, rruégovos que, segund el estado que yo tengo, que cuydedes et me consejedes la manera mejor que entendieredes por que pueda fazer emienda a Dios de los yerros que contra Él fiz, et pueda aver la su gracia.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, mucho me plaze de todas estas razones que avedes dicho, et señaladamente porque me dixiestes que en todo esto vos consejase segund el estado que vos tenedes; ca si de otra guisa me lo dixieredes, bien cuidaría que lo dixieredes por me provar, segund la prueva que el rey fizo a su privado que vos conté el otro día. Mas plázeme mucho porque dezides que queredes fazer emienda a Dios de los yerros que fiziestes, guardando vuestro estado et vuestra onra; ca ciertamente, señor conde Lucanor, si vos quisieredes dexar vuestro estado et tomar vida de orden o de otro apartamiento, non podríades escusar que vos non acaesçiesen dos cosas: la primera, que seríades muy mal judgado de todas las gentes, ca todos dirían que lo fazíades con mengua de coraçón et vos despagávades de bevir entre los buenos; et la otra es que sería muy grant maravilla si pudiésedes sofrir las asperezas de la orden, et si después la oviésedes a dexar o bevir en ella non la guardando como devíades, seervos ya muy grant daño para el alma et grant vergüença et grant denuesto para el cuerpo et para la fama. Mas pues este bien queredes fazer, plazerme ya que sopiésedes lo que mostró Dios a un hermitaño muy sancto de lo que avía de conteçer a él et al rey Richalte de Inglaterra.

Et el conde Lucanor le rogó quel’ dixiese cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, un hermitaño era omne de muy buena vida et fazía mucho bien et sofría grandes trabajos por ganar la gracia de Dios. Et por ende fízol’ Dios tanta merced quel’ prometió et le aseguró que avría la gloria de paraíso. Et el hermitaño gradesçió esto mucho a Dios. Et seyendo ya desto seguro, pidió a Dios por merced quel’ mostrase quién avía de ser su compañero en paraíso. Et como quier que nuestro Señor le enviase dezir algunas vezes con el ángel que non fazía bien en demandar tal cosa, pero tanto se afincó en su petición que tovo por bien nuestro Señor Dios de responderle, et envióle dezir con su ángel que el rey Richalte de Inglaterra et él serían compañeros en paraíso. Et desta razón non plogo mucho al hermitaño, ca él conosçía muy bien al rey et sabía que era omne muy guerrero et que avía muertos et robados et deseredados muchas gentes, et sienpre le viera fazer vida muy contraria de la suya et aun que paresçía muy alongado de la carrera de salvación. Et por esto estava el hermitaño de muy mal talante. Et desque nuestro Señor Dios lo vio así estar, enviól’ dezir con el su ángel que non se quexase nin se maravillase de lo quel’ dixiera, ca cierto fuese que más serviçio fiziera a Dios et más meresçiera el rey Richalte en un salto que saltara que el hermitaño en cuantas buenas obras fiziera en su vida.

Et el hermitaño se maravilló ende mucho et preguntól’ cómo podía esto ser. Et el ángel le dixo que sopiese que el rey de Francia et el rey de Inglaterra et el rey de Navarra pasaron a Ultramar. Et el día que llegaron al puerto, yendo todos armados para tomar tierra, vieron en la ribera tanta muchedumbre de moros que tomaron dubda si podrían salir a tierra. Et entonçe el rey de Francia envió dezir al rey de Inglaterra que viniese a aquella nave do él estava et que acordarían cómo avían de fazer. Et el rey de Inglaterra, que estava en su cavallo, cuando esto oyó, dixo al mandadero del rey de Francia quel’ dixiese de su parte que bien sabía que él avía fecho a Dios muchos enojos et muchos pesares en este mundo, et que sienpre le pidiera merced quel’ traxiese a tiempo quel’ fiziese emienda por el su cuerpo, et que, loado a Dios, veía el día que él deseava mucho; ca si allí muriese, pues avía fecho la emienda que pidiera ante que de su tierra se partiese et estava en verdadera penitencia, que era cierto quel’ avría Dios merced al alma; et que, si los moros fuesen vencidos, que tomaría Dios mucho serviçio et serían todos muy de buena ventura. Et de que esta razón ovo dicha, acometió el cuerpo et el alma a Dios et pidiól’ merced quel’ acorriese, et signóse del signo de la sancta cruz et mandó a los suyos quel’ ayudasen. Et luego dio de las espuelas al cavallo et saltó en la mar contra la ribera do estavan los moros.

Et como quier que estavan cerca del puerto, non era la mar tan baxa que el rey et el cavallo non se metiesen todos so el agua en guisa que non paresçió dellos ninguna cosa; pero Dios, así como Señor tan piadoso et de tan grant poder, acorrió entonçe al rey de Inglaterra et libról’ de muerte para este mundo et diól’ vida perdurable para sienpre, et escapól’ de aquel peligro del agua. Et endereçó a los moros. Et cuando los ingleses vieron fazer esto a su señor, saltaron todos en la mar en pos dél et endereçaron todos a los moros. Et cuando los franceses vieron esto, tovieron que les era mengua grande, lo que ellos nunca solían sofrir, et saltaron luego todos en la mar contra los moros. Et desque los moros los vieron venir contra sí tan buenamente, non los osaron esperar et dexáronles el puerto de la mar et començaron a fuir. Et desque los cristianos llegaron al puerto, mataron muchos de los que pudieron alcançar et fueron muy bien andantes et fizieron dese camino mucho serviçio a Dios. Et todo este bien vino por aquel salto que fizo el rey Richalte de Inglaterra. Et cuando el hermitaño esto oyó, plógol’ ende mucho et entendió quel’ fazía Dios muy grant merced en querer que fuese el compañero en paraíso de omne que tal serviçio fiziera a Dios et tanto ensalçamiento en la fe católica.

—Et vos, señor conde Lucanor, si queredes servir a Dios et fazerle emienda de los enojos quel’ avedes fecho, guisat que, ante que partades de vuestra tierra, emendedes lo que avedes fecho a aquellos que entendedes que feziestes algún daño. Et fazed penitencia de vuestros pecados et non paredes mientes a la ufana del mundo sin pro et que es toda vanidat, nin creades a muchos que vos dirán que fagades mucho por la valía, [e esta valía] dizen ellos por mantener muchas gentes et non catan si han de qué lo pueden complir, et non paran mientes cómo acabaron o cuántos fincaron de los que non cataron sinon por esta que ellos llaman grant valía o cómo son poblados los sus solares. Et vos, señor conde Lucanor, pues dezides que queredes servir a Dios et fazerle emienda de los enojos quel’ feziestes, non [querades] seguir esta carrera que es de ufana et llena de vanidat. Mas pues Dios vos pobló en tierra quel’ podades servir contra los moros tan bien por mar como por tierra, fazed vuestro poder porque seades seguro de lo que dexades en vuestra tierra. Et esto fincando seguro et aviendo fecho emienda a Dios de los yerros que fiziestes, por que estedes en verdadera penitencia, por que de los bienes que fezierdes ayades de todos merescimiento, et faziendo esto podedes dexar todo lo ál et estar sienpre en serviçio de Dios et acabar así vuestra vida. Et faziendo esto, tengo que ésta es la mejor manera que vos podedes tomar para salvar el alma, guardando vuestro estado et vuestra onra. Et devedes crer que por estar en serviçio de Dios non morredes ante, nin vivredes más por estar en vuestra tierra. Et si murieredes en serviçio de Dios, viviendo en la manera que vos yo he dicho, seredes mártir et muy bien aventurado; et aunque non murades por armas, la buena voluntat et las buenas obras vos farán mártir, et aun los que mal quisieren dezir non podrían, ca ya todos veen que non dexades nada de lo que devedes fazer de cavallería, mas [que] queredes seer cavallero de Dios et dexades de ser cavallero del diablo et de la ufana del mundo que es fallesçedera.

—Et agora, señor conde, vos he dicho el mío consejo segund me lo pidiestes, de lo que entiendo cómo podedes mejor salvar el alma segund el estado que tenedes. Et semejaredes a lo que fizo el rey Richalte de Inglaterra en el [salto et buen fecho] que fizo.

Et al conde Lucanor plogo mucho del consejo que Patronio le dio, et rogó a Dios quel’ guisase que lo pudiese fazer como él dezía et como el conde lo tenía en coraçón.

Et veyendo don Johan que este exemplo era bueno, mandólo poner en este libro et fizo estos viessos:

Qui por cavallero se toviere,
más deve desear este salto,
que non si en la orden se metiere
o se encerrase tras muro alto.

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Exemplo IV

De lo que dixo un genovés a su alma, cuando se ovo de morir

Un día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et contával’ su fazienda en esta manera:

—Patronio, loado a Dios, yo tengo mi fazienda asaz en buen estado et en paz, et he todo lo que me cumple segund mis vezinos et mis eguales, et por aventura más. Et algunos conséjanme que comiençe un fecho de muy grant aventura, et yo he grant voluntad de fazer aquello que me consejan; pero por la fiança que en vos he, non lo quise començar fasta que fablase convusco et vos rogase que me consejásedes lo que fiziese en ello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos fagades en este fecho lo que vos más cumple, plazerme ya que sopiésedes lo que contesçió a un genovés.

Et el conde le rogó quel’ dixiese cómo fuera aquello. Et Patronio le dixo:

—Señor conde Lucanor, un genovés era muy rico et muy bien andante segund sus vezinos. Et aquel genovés adolesçió muy mal, et de que entendió que non podía escapar de la muerte, fizo llamar a sus parientes et a sus amigos. Et desque todos fueron con él, envió por su muger et por sus fijos. Et asentóse en un palacio muy bueno donde paresçía la mar et la tierra. Et fizo traer ante sí todo su tesoro et todas sus joyas, et de que todo lo tovo ante sí, començó en manera de trebejo a fablar con su alma en esta guisa:

—Alma, yo veo que tú te quieres partir de mí, et non sé por qué lo fazes; ca si tú quieres muger et fijos, bien los vees aquí delante tales de que te deves tener por pagada; et si quisieres parientes et amigos, ves aquí muchos et muy buenos et mucho onrados; et si quieres muy grant tesoro de oro et de plata et de piedras preciosas et de joyas et de paños et de mercadurías, tú tienes aquí tanto dello que te non faze mengua aver más; et si tú quieres naves et galeas que te ganen et te trayan muy grant aver et muy grant onra, veslas aquí do están en la mar que paresçen deste mi palacio; et si quieres muchas heredades et huertas muy fermosas et muy deleitosas, veeslas do paresçen destas finiestras; et si quieres cavallos et mulas et aves et canes para caçar et tomar plazer, et joglares para te fazer alegría et solaz, et muy buena posada mucho apostada de camas et de estrados et de todas las otras cosas que son y mester, de todas estas cosas a ti non te mengua nada. Et pues tú as tanto bien et non te tienes ende por pagada nin puedes sofrir el bien que tienes, et pues con todo esto non quieres fincar et quieres buscar lo que non sabes, de aquí adelante ve con la ira de Dios, et será muy nesçio qui de ti se doliere por mal que te venga.

—Et vos, señor conde Lucanor, pues, loado a Dios, estades en paz et con bien et con onra, tengo que non faredes buen recabdo en aventurar esto et començar lo que dezides que vos consejan; ca por aventura estos vuestros consejeros vos lo dizen porque saben que, desque en tal fecho vos ovieren metido, por fuerça avredes a fazer lo que ellos quisieren et a seguir su voluntad desque fueredes en el grant mester, así como siguen ellos la vuestra agora que estades en paz. Et por aventura cuidan que por el vuestro pleito endereçaran ellos sus faziendas. Mas por el mi consejo, en cuanto pudierdes aver paz et sosiego a vuestra onra et sin vuestra mengua, non vos metades en cosa que lo ayades todo a aventurar.

Et al conde plogo mucho del consejo que Patronio le dava. Et fízolo así et fallóse ende bien.

Et cuando don Johan falló este exemplo, tóvolo por bueno et non quiso fazer viessos de nuevo, sinon que puso y una palabra que dizen las viejas en Castiella:

Quien bien se siede non se lieve.

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Exemplo V

De lo que contesçió a un raposo con un cuervo que tenié un pedaço de queso en el pico

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díxol’ así:

—Patronio, un omne que da a entender que es mi amigo me començó a loar mucho, dándome a entender que avía en mí muchos complimientos de onra et de poder et de muchas bondades. Et de que con estas razones me falagó cuanto pudo, movióme un pleito que en la primera vista, segund lo que yo puedo entender, paresçe que es mi pro.

Et contó el conde a Patronio cuál era el pleito quel’ movía. Et como quier que paresçía el pleito aprovechoso, Patronio entendió el engaño que yazía ascondido so las palabras fermosas. Et por ende dixo al conde:

—Señor conde Lucanor, sabed que este omne vos quiere engañar, dándovos a entender que el vuestro poder et el vuestro estado es mayor de cuanto es la verdad. Et para que vos podades guardar deste engaño que vos quiere fazer, plazerme ya que sopiésedes lo que contesçió a un cuervo con un raposo.

Et el conde le preguntó cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, el cuervo falló una vegada un grant pedaço de queso et subió en un árbol porque pudiese comer el queso más a su guisa et sin reçelo et sin embargo de ninguno. Et en cuanto el cuervo así estava, pasó el raposo por el pie del árbol, et desque vio el queso que el cuervo tenía, començó a cuidar en cuál manera lo podría levar dél. Et por ende començó a fablar con él en esta guisa:

—Don cuervo, muy grant tiempo ha que oí fablar de vos et de la vuestra nobleza et de la vuestra apostura. Et como quier que vos mucho busqué, non fue la voluntad de Dios nin la mi ventura que vos pudiese fallar fasta agora; et agora que vos veo, entiendo que ha mucho más bien en vos de cuanto me dezían. Et porque veades que non vos lo digo por lisonja, tan bien como vos diré las aposturas que en vos entiendo, tan bien vos diré las cosas en que las gentes tienen que non sodes tan apuesto. Todas las gentes tienen que la color de las vuestras péñolas et de los ojos et del pico et de los pies et de las uñas, que todo es prieto, et porque la cosa prieta non es tan apuesta como la de otro color, tienen las gentes que es mengua de vuestra apostura; et non entienden cómo yerran en ello mucho, ca como quier que las vuestras péñolas son prietas, tan prieta et tan luzia es aquella pretura que torna en india como péñolas de pavón, que es la más fermosa ave del mundo. Et commoquier que los vuestros ojos son prietos, quanto para ojos mucho son mas fremosos que otros ojos ningunos, ca la propiedat del ojo non es sinon ver, et porque toda cosa prieta conorta el viso para los ojos, los prietos son los mejores, et porende son mas loados los ojos de la ganzela que son mas prietos que de ninguna otra animalia. Otrosi el vuestro pico et las vuestras manos et unnas son fuertes mas que de ninguna ave tamanna commo vos. Otrosí, en el vuestro vuelo avedes tan grant ligereza que vos non embarga el viento de ir contra él por rezio que sea, lo que otra ave non puede fazer tan ligeramente como vos. Et bien tengo que, pues Dios todas las cosas faze con razón, que non consentiría que, pues en todo sodes tan complido, oviese en vos mengua de non cantar mejor que ninguna otra ave. Et pues Dios me fizo tanta merced que vos veo, et sé que ha en vos más bien de cuanto nunca de vos oí, si yo pudiese oír de vos el vuestro canto, para sienpre me ternía por de buena ventura.

Et, señor conde Lucanor, parad mientes que, maguer que la entención del raposo era para engañar al cuervo, sienpre las sus razones fueron con verdad. Et sed cierto que los engaños et daños mortales sienpre son los que se dizen con verdad engañosa.

Et desque el cuervo vio en cuántas maneras el raposo le alabava, et cómo le dezía verdad, creyó que así le dezía verdad en todo lo ál, et tovo que era su amigo, et non sospechó que lo fazía por levar dél el queso que tenía en el pico. Et por las muchas buenas razones que avía oído, et por los falagos et ruegos quel’ fiziera porque cantase, abrió el pico para cantar. Et desque el pico fue abierto para cantar, cayó el queso en tierra, et tomólo el raposo et fuese con él. Et así fincó engañado el cuervo del raposo, creyendo que avía en sí más apostura et más complimiento de cuanto era la verdad.

—Et vos, señor conde Lucanor, como quier que Dios vos fizo asaz merced en todo, pues veedes que aquel omne vos quiere fazer entender que avedes mayor poder et mayor onra o más bondades de cuanto vos sabedes que es la verdad, entended que lo faze por vos engañar et guardadvos dél.

Et al conde plogo mucho de lo que Patronio le dixo et fízolo así. Et con su consejo fue guardado de yerro.

Et porque entendió don Johan que este exemplo era muy bueno, fízolo escrivir en este libro et fizo estos viessos:

Qui te alaba con lo que non es en ti,
sabe que quiere levar lo que as, de ti.

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Exemplo VI

De lo que contesçió a la golondrina con las otras aves cuando vio sembrar el lino

Un día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díxol’:

—Patronio, a mí dizen que unos mis vezinos que son más poderosos que yo se andan ayuntando et faziendo muchas maestrías et artes con que me puedan engañar et fazer mucho daño, et yo non lo creo nin me reçelo ende; pero por el buen entendimiento que vos avedes, quiérovos preguntar que me digades si entendedes que devo fazer alguna cosa sobre esto.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que en esto fagades lo que yo entiendo que vos cumple fazer, plazerme ya mucho que sopiésedes lo que contesçió a la golondrina con las otras aves.

Et el conde le preguntó cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, la golondrina vio que un omne sembrava lino et entendió por el su buen entendimiento que, si aquel lino nasçiese, podrían los omnes fazer redes et lazos para tomar las aves. Et luego fuese para las aves et fízolas ayuntar et díxoles en cómo el omne sembrava aquel lino et que fuesen ciertas que, si aquel lino nasçiese, que se les seguiría ende muy grant daño, et que les consejava que, ante que el lino nasçiese, fuesen allá et que lo arrancasen, ca las cosas son ligeras de se desfazer en el comienço et después son muy más graves de se desfazer. Et las aves tovieron esto en poco et non lo quisieron fazer. Et la golondrina les afincó desto muchas vezes fasta que vio que las aves non se sentían desto nin davan por ello nada, et el lino era ya tan cresçido que las aves non lo podrían arrancar con las manos nin con los picos.

Et desque esto vieron las aves, que el lino era cresçido et que non podían poner consejo al daño que se les seguiría, arrepintiéronse ende mucho porque ante non avían y puesto consejo. Pero el arrepentimiento fue a tiempo que non podía tener ya pro. Et ante desto, cuando la golondrina vio que non querían poner recabdo las aves en aquel daño que les venía, fuese para el omne et metióse en su poder et ganó dél segurança para sí et para su linage. Et después acá biven las golondrinas en poder de los omnes et son seguras dellos. Et las otras aves que se non quisieron guardar, tómanlas cada día con redes et con lazos.

—Et vos, señor conde Lucanor, si queredes ser guardado deste daño que dezides que vos puede venir, aperçebidvos et poned y recabdo ante que el daño vos pueda acaesçer; ca non es cuerdo el que vee la cosa desque es acaesçida, mas es cuerdo el que por una señaleja o por un movimiento cualquier entiende el daño quel’ puede venir et pone y consejo porque nol’ acaezca.

Et al conde plogo esto mucho et fízolo segund Patronio le consejó et fallóse ende bien.

Et porque entendió don Johan que este exemplo era muy bueno, fízolo poner en este libro et fizo estos viessos:

En el comienço deve omne partir
el daño, que non le pueda venir.

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Exemplo VII

De lo que contesçió a una muger quel’ dizían doña Truhana

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta guisa:

—Patronio, un omne me dixo una razón et amostróme la manera cómo podría ser. Et bien vos digo que tantas maneras de aprovechamiento ha en ella que, si Dios quiere que se faga así como me él dixo, que sería mucho mi pro, ca tantas cosas son que nasçen las unas de las otras que al cabo es muy grant fecho además.

Et contó a Patronio la manera cómo podría ser. Et desque Patronio entendió aquellas razones, respondió al conde en esta manera:

—Señor conde Lucanor, sienpre oí dezir que era buen seso atenerse omne a las cosas ciertas et non a las vanas fiuzas, ca muchas vezes a los que se atienen a las fiuzas contésçeles lo que contesçió a doña Truhana.

Et el conde preguntó cómo fuera aquello.

—Señor conde —dixo Patronio—, una muger fue que avía nombre doña Truhana et era asaz más pobre que rica. Et un día iva al mercado et levava una olla de miel en la cabeça. Et yendo por el camino, començó a cuidar que vendría aquella olla de miel et que compraría una partida de huevos; et de aquellos huevos nasçirían gallinas et después de aquellos dineros que valdrían compraría ovejas, et así fue comprando de las ganancias que faría, que fallóse por más rica que ninguna de sus vezinas. Et con aquella riqueza que ella cuidava que avía, asmó cómo casaría sus fijos et sus fijas et cómo iría aguardada por la calle con yernos et con nueras et cómo dirían por ella cómo fuera de buena ventura en llegar a tan grant riqueza, seyendo tan pobre como solía ser.

Et pensando en esto començó a reír con grant plazer que avía de la su buena andança, et en riendo dio con la mano en su frente, et entonçe cayóle la olla de la miel en tierra et quebróse. Et cuando vio la olla quebrada, començó a fazer muy grant duelo, teniendo que avía perdido todo lo que cuidava que avría si la olla non se le quebrara. Et porque puso todo su pensamiento por fiuza vana, non se fizo al cabo nada de lo que ella cuidava.

—Et vos, señor conde, si queredes que lo que vos dixieren et lo que vos cuidardes sea todo cosa cierta, creed et cuidad sienpre todas cosas tales que sean aguisadas et non fiuzas dubdosas et vanas. Et si las quisierdes provar, guardadvos que non aventuredes nin pongades de lo vuestro cosa de que vos sintades por fiuza de la pro de lo que non sodes cierto.

Et al conde plogo de lo que Patronio le dixo, et fízolo así et fallóse ende bien.

Et porque don Johan se pagó deste exemplo, fízolo poner en este libro et fizo estos viessos:

A las cosas ciertas vos comendad,
et de las fiuzas vanas vos dexad.

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Exemplo VIII

De lo que contesçió a un omne que avían de alimpiar el fígado

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díxole así:

—Patronio, sabed que, como quier que Dios me fizo mucha merced en muchas cosas, que esto agora mucho afincado de mengua de dineros. Et como quier que me es tan grave de lo fazer como la muerte, tengo que avré a vender una de las heredades del mundo de que he más duelo, o a fazer otra cosa que me será tan grant daño como esto. Et averlo he de fazer por salir agora desta lazeria et desta cuita en que esto. Et faziendo yo esto que es tan grant mío daño, vienen a mí muchos omnes que sé que lo pueden muy bien escusar, et demándanme que les dé estos dineros que me cuestan tan caros. Et por el buen entendimiento que Dios en vos puso, rruégovos que me digades lo que vos paresçe que devo fazer en esto.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, paresçe a mí que vos contesçe con estos omnes como contesçió a un omne que era muy mal doliente.

Et el conde le rogó quel’ dixiese cómo fuera aquello.

—Señor conde —dixo Patronio—, un omne era muy mal doliente, así quel’ dixieron los físicos que en ninguna guisa non podía guaresçer si non le fiziesen una abertura por el costado, et quel’ sacasen el fígado por ella, et que lo lavasen con unas melezinas que avía mester, et quel’ alimpiasen de aquellas cosas por que el fígado estava maltrecho. Et estando él sufriendo este dolor et teniendo el físico el fígado en la mano, otro omne que estava y cerca dél començó de rogarle quel’ diese de aquel fígado para un su gato.

—Et vos, señor conde Lucanor, si queredes fazer muy grant vuestro daño por aver dineros et darlos do se deven escusar, dígovos que lo podedes fazer por vuestra voluntad, mas nunca lo faredes por el mi consejo.

Et al conde plogo de aquello que Patronio le dixo, et guardóse ende dende adelante et fallóse ende bien.

Et porque entendió don Johan que este exemplo era bueno, mandólo escrivir en este libro et fizo estos viessos:

Si non sabedes que devedes dar,
a grand daño se vos podría tornar.

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Exemplo IX

De lo que contesçió a los dos cavalleros con el león

Un día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta guisa:

—Patronio, grant tiempo ha que yo he un enemigo de que me vino mucho mal, et eso mismo a él de mí, en guisa que por las obras et por las voluntades estamos muy mal en uno. Et agora acaesçió así que otro omne muy más poderoso que nós entramos va començando algunas cosas de que cada uno de nós reçela quel’ puede venir muy grant daño. Et agora aquel mío enemigo envióme dezir que nos aviniésemos en uno para nos defender daquel otro que quiere ser contra nós, ca si amos fuéremos ayuntados es cierto que nos podremos defender, et si el uno de nós se desvía del otro, es cierto que cualquier de nós que quiera destruir aquel de que nos reçelamos, que lo puede fazer ligeramente. Et de que el uno de nós fuere destruido, cualquier de nós que fincare sería muy ligero de destruir.

Et como quier que entiendo que esto que me envía dezir es verdat et que sería muy grant mi pro de nos avenir, la enemistad et el mal talante que ha entre nós me faze estar en grant reçelo. Et de otra parte entiendo que, si non fuéremos amigos así como me lo envía rogar, que nos puede venir muy grant daño por la manera que ya vos dixe. Et por la grant fiança que yo he en vos et en el vuestro buen entendimiento, ruégovos que me consejedes lo que faga en este fecho.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, este fecho es muy grande et muy peligroso, et para que mejor entendades lo que vos cumple de fazer, plazerme ya que sopiésedes lo que contesçió en Túnez a dos cavalleros que bivían con el infante don Enrique.

Et el conde le preguntó cómo fuera aquello.

—Señor conde —dixo Patronio—, dos cavalleros que bivían con el infante don Enrique en Túnez eran entramos muy amigos et posavan sienpre en una posada. Et estos dos cavalleros non tenían más de sendos cavallos; et así como los cavalleros se querían muy grant bien, así los cavallos se querían muy grant mal. Et los cavalleros non eran tan ricos que pudiesen mantener dos posadas, et por la malquerencia de los cavallos non podían posar en una posada, et por esto avían de bevir vida muy enojosa.

Et de que esto les duró un tiempo et vieron que non lo podían más sofrir, contaron su fazienda a don Enrique et pidiéronle por merced que echase aquellos cavallos a un león que el rey de Túnez tenía. Et don Enrique les gradesçió lo que dezían muy mucho et fabló con el rey de Túnez. Et fueron los cavallos muy bien pechados a los cavalleros. Et metiéronlos en un corral do estava el león.

Et cuando los cavallos se vieron en el corral, ante que el león saliese de la casa do yazía encerrado, començáronse a matar lo más bravamente del mundo. Et estando ellos en su pelea, abrieron la puerta de la casa en que estava el león, et de que salió al corral et los cavallos lo vieron, començaron a tremer muy fieramente et poco a poco fuéronse llegando el uno al otro. Et desque fueron entramos juntados en uno, estovieron así una pieça et endereçaron entramos al león et paráronlo tal a muesos et a coces que por fuerça se ovo de encerrar en la casa donde saliera. Et fincaron los cavallos sanos, que les non fizo ningún mal el león. Et después fueron aquellos cavallos tan bien avenidos en uno que comían muy de grado en un pesebre et estavan en uno en casa muy pequeña. Et esta avenencia ovieron entre sí por el grant reçelo que ovieron del león.

—Et vos, señor conde Lucanor, si entendedes que aquel vuestro enemigo ha tan grant reçelo de aquel otro de que se reçela, et ha tan grant mester a vos porque forçadamente aya de olvidar cuanto mal pasó entre vos et él, et entiende que sin vos non se puede bien defender, tengo que así como los cavallos se fueron poco a poco ayuntando en uno fasta que perdieron el reçelo et fueron bien seguros el uno del otro, que así devedes vos poco a poco tomar fiança et afazimiento con aquel vuestro enemigo. Et si fallardes en él sienpre buena obra et leal, en tal manera que seades bien cierto que en ningún tiempo por bien quel’ vaya nunca vos verná dél daño, estonçe faredes bien et será vuestra pro de vos ayudar porque otro omne extraño non vos conquiera nin vos estruya, ca mucho deven los omnes fazer et sofrir a sus parientes et a sus vezinos porque non sean mal traídos de los otros extraños.

Pero si vierdes que aquel vuestro enemigo es tal o de tal manera que, desque lo oviesedes ayudado en guisa que saliese por vos de aquel peligro, que después que lo suyo fuese en salvo sería contra vos et non podríades dél ser seguro, si él tal fuer’, faríades mal seso en le ayudar; ante tengo quel’ devedes extrañar cuanto pudierdes.

Et al conde plogo mucho desto que Patronio le dixo et tovo quel’ dava muy buen consejo.

Et porque entendió don Johan que este exemplo era bueno, mandólo escrivir en este libro et fizo estos viessos que dizen así:

Guardatvos de seer conquerido del extraño,
seyendo del vuestro bien guardado de daño.

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Exemplo X

De lo que contesçió a un omne que por pobreza et mengua de otra vianda comía atramuzes

Otro día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta manera:

—Patronio, bien conosco a Dios que me ha fecho muchas mercedes, más quel’ yo podría servir, et en todas las otras cosas entiendo que está la mi fazienda asaz con bien et con onra; pero algunas vegadas me contesçe de estar tan afincado de pobreza que me paresçe que querría tanto la muerte como la vida. Et ruégovos que algún conorte me dedes para esto.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos conortedes cuando tal cosa vos acaesçiere, sería muy bien que sopiésedes lo que acaesçió a dos omnes que fueron muy ricos.

Et el conde le rogó quel’ dixiese cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, destos dos omnes el uno dellos llegó a tan grant pobreza quel’ non fincó en el mundo cosa que pudiese comer. Et desque fizo mucho por buscar alguna cosa que comiese, non pudo aver cosa del mundo sinon una escudiella de atramuzes. Et acordándose de cuán rico solía ser et que agora con fambre era et con mengua avía de comer los atramuzes que son tan amargos et de tan mal sabor, començó de llorar muy fieramente; pero con la grant fambre començó de comer de los atramuzes, et en comiéndolos estava llorando et echava las cortezas de los atramuzes en pos de sí.

Et él estando en este pesar et en esta cuita, sintió que estava otro omne en pos dél, et volvió la cabeça et vio un omne cabo dél que estava comiendo las cortezas de los atramuzes que él echava en pos de sí, et era aquel de que vos fablé desuso. Et cuando aquello vio el que comía los atramuzes, preguntó a aquel que comía las cortezas que por qué fazía aquello. Et él dixo que sopiese que fuera muy más rico que él et que agora avía llegado a tan grant pobreza et en tan grant fambre quel’ plazía mucho cuando fallava aquellas cortezas que él dexava.

Et cuando esto vio el que comía los atramuzes, conortóse, pues entendió que otro avía más pobre que él et que avía menos razón porque lo devía seer. Et con este conorte esforçóse, et ayudól’ Dios, et cató manera en cómo saliese de aquella pobreza, et salió della et fue muy bien andante.

—Et vos, señor conde Lucanor, devedes saber que el mundo es tal, et aun que nuestro Señor Dios lo tiene por bien, que ningún omne non aya complidamente todas las cosas. Mas pues en todo lo ál vos faze Dios merced et estades con bien et con onra, si alguna vez vos menguaren dineros o estudierdes en afincamiento, non desmayedes por ello et creed por cierto que otros más onrados et más ricos que vos estarán afincados, que se ternían por pagados si pudiesen dar a sus gentes et les diesen aun muy menos de cuanto vos les dades a las vuestras.

Et al conde plogo mucho desto que Patronio le dixo, et conortóse et ayudóse él, et ayudól’ Dios, et salió muy bien de aquella quexa en que estava.

Et entendiendo don Johan que este exemplo era muy bueno, fízolo poner en este libro et fizo estos viessos:

Por pobreza nunca desmayedes,
pues otros más pobres que vos veedes.

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Exemplo XI

De lo que contesçió a un deán de Sanctiago con don Yllán, el grand maestro de Toledo

Otro día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et contával’ su fazienda en esta guisa:

—Patronio, un omne vino a me rogar quel’ ayudase en un fecho que avía mester mi ayuda, et prometióme que faría por mí todas las cosas que fuesen mi pro et mi onra. Et yo començél’ a ayudar cuanto pude en aquel fecho. Et ante que el pleito fuese acabado, teniendo él que ya el su pleito era librado, acaesçió una cosa en que cumplía que la fiziese por mí, et roguel’ que la fiziese, et él púsome escusa. Et después acaesçió otra cosa que pudiera fazer por mí, et púsome escusa como a la otra; et esto me fizo en todas las cosas quel’ rogué que fiziese por mí. Et aquel fecho por que él me rogó non es acabado, nin se acabará si yo non quisiere. Et por la fiança que yo he en vos et en el vuestro entendimiento, ruégovos que me consejedes lo que faga en esto.

—Señor conde —dixo Patronio—, para que vos fagades en esto lo que vos devedes, mucho querría que sopiésedes lo que contesçió a un deán de Sanctiago con don Yllán, el grand maestro que morava en Toledo.

Et el conde le preguntó cómo fuera aquello.

—Señor conde —dixo Patronio—, en Sanctiago avía un deán que avía muy grant talante de saber el arte de la nigromancia. Et oyó dezir que don Yllán de Toledo sabía ende más que ninguno que fuese en aquella sazón. Et por ende vínose para Toledo para aprender de aquella sciencia. Et el día que llegó a Toledo, adereçó luego a casa de don Yllán et fallólo que estava leyendo en una cámara muy apartada. Et luego que llegó a él, reçibiólo muy bien et díxol’ que non quería quel’ dixiese ninguna cosa de lo por que venía fasta que oviese comido. Et pensó muy bien dél et fízol’ dar muy buenas posadas et todo lo que ovo mester, et diól’ a entender quel’ plazía mucho con su venida.

Et después que ovieron comido, apartóse con él et contól’ la razón por que allí viniera et rogól’ muy afincadamente quel’ mostrase aquella sciencia et que él avía muy grant talante de la aprender. Et don Yllán díxol’ que él era deán et omne de grant guisa et que podía llegar a grant estado, et los omnes que grant estado tienen, de que todo lo suyo han librado a su voluntad, olvidan mucho aína lo que otri ha fecho por ellos, et que él se reçelava que, de que oviese aprendido dél aquello que él quería saber, que non le faría tanto bien como él le prometía.

Et el deán le prometió et le aseguró que de cualquier bien que él oviese nunca faría sinon lo que él mandase. Et en estas fablas estudieron desque ovieron yantado fasta que fue ora de cena. Et de que su pleito fue bien asosegado entre ellos, dixo don Yllán al deán que aquella sciencia non se podía aprender sinon en lugar mucho apartado et que luego esa noche le quería amostrar do avían de estar fasta que oviese aprendido aquello que él quería saber.

Et tomól’ por la mano et levól’ a una cámara. Et en apartándose de la otra gente, llamó a una manceba de su casa et díxol’ que toviese perdizes para que cenasen esa noche, mas que non las pusiese a asar fasta que él gelo mandase. Et desque esto ovo dicho, llamó al deán. Et entraron entramos por una escalera de piedra muy bien labrada et fueron descendiendo por ella muy grant pieça, en guisa que paresçía que estavan tan baxos que pasava el río de Tajo por cima dellos. Et desque fueron en cabo del escalera, fallaron una posada muy buena et una cámara mucho apuesta que ý avía do estavan los libros et el estudio en que avían de leer.

Et de que se asentaron, estavan parando mientes en cuáles libros avían de començar. Et estando ellos en esto, entraron dos omnes por la puerta et diéronle una carta quel’ enviava el arçobispo, su tío, en quel’ fazía saber que estava muy mal doliente et quel’ enviava rogar que, sil’ quería veer vivo, que se fuese luego para él. Et al deán pesó mucho con estas nuevas, lo uno por la dolencia de su tío, et lo ál porque reçeló que avía de dexar su estudio que avía començado. Pero puso en su coraçón de non dexar aquel estudio tan aína, et fizo sus cartas de respuesta et enviólas al arçobispo, su tío.

Et dende a tres o cuatro días llegaron otros omnes a pie que traían otras cartas al deán en quel’ fazían saber que el arçobispo era finado et que estavan todos los de la eglesia en su eslección et que fiavan por la merced de Dios que esleerían a él, et por esta razón que non se quexase de ir a la eglesia, ca mejor era para él en quel’ esleyesen seyendo en otra parte que non estando en la eglesia. Et dende a cabo de siete o de ocho días vinieron dos escuderos muy bien vestidos et muy bien aparejados, et cuando llegaron a él besáronle la mano et mostráronle las cartas en cómo le avían esleydo por arçobispo.

Et cuando don Yllán esto oyó, fue al electo et díxol’ cómo gradesçía mucho a Dios porque estas buenas nuevas le llegaran a su casa, et pues Dios tanto bien le fiziera, quel’ pedía por merced que el deanadgo que fincava vagado, que lo diese a un su fijo. Et el electo díxol’ quel’ rogava que quisiese consentir que aquel deanadgo lo oviese un su hermano, mas que él le faría bien en la eglesia en guisa que él fuese pagado, et quel’ rogava que se fuese con él para Sanctiago et que levase con él aquel su fijo. Et don Yllán le dixo que lo faría. Et fuéronse para Sanctiago.

Et cuando ý llegaron, fueron muy bien reçebidos et mucho onradamente. Et desque moraron ý un tiempo, un día llegaron al arçobispo mandaderos del papa con sus cartas en cómo le dava el obispado de Tolosa, et quel’ dava gracia que pudiese dar el arçobispado a quien quisiese. Et cuando don Yllán oyó esto, retrayéndol’ mucho afincadamente lo que con él avía pasado, pidiól’ merced quel’ diese a su fijo. Et el arçobispo le rogó que consentiese que lo oviese un su tío, hermano de su padre. Et don Yllán dixo que bien entendía quel’ fazía grant tuerto, pero que esto lo consentía en tal que fuese seguro que gelo emendaría adelante.

Et el arçobispo le prometió en toda guisa que lo faría así et rogól’ que fuese con él a Tolosa et que levase su fijo. Et desque llegaron a Tolosa, fueron muy bien reçebidos de condes et cuantos omnes buenos avía en la tierra. Et desque ovieron ý morado fasta dos años, llegáronle mandaderos del papa con sus cartas en cómo le fazía el papa cardenal et quel’ fazía gracia que diese el obispado de Tolosa a quien quisiese. Et estonçe fue a él don Yllán et díxol’ que, pues tantas vezes le avía fallesçido de lo que con él pusiera, que ya aquí non avía lugar de poner escusa ninguna que non diese alguna de aquellas dignidades a su fijo.

Et el cardenal rogól’ quel’ consentiese que oviese aquel obispado un su tío, hermano de su madre, que era omne bueno anciano, mas que, pues él cardenal era, que se fuese con él para la corte, que asaz avía en que le fazer bien. Et don Yllán quexóse ende mucho, pero consintió en lo que el cardenal quiso et fuese con él para la corte. Et desque ý llegaron fueron muy bien reçebidos de los cardenales et de cuantos en la corte eran et moraron ý muy grant tiempo.

Et don Yllán afincando cada día al cardenal quel’ fiziese alguna gracia a su fijo, et él poníal’ sus escusas. Et estando así en la corte, finó el papa. Et todos los cardenales esleyeron aquel cardenal por papa. Et estonçe fue a él don Yllán et díxol’ que ya non podía poner escusa de non complir lo quel’ avía prometido. Et el papa le dixo que non lo afincase tanto, que sienpre avría lugar en quel’ fiziese merced segund fuese razón.

Et don Yllán se començó a quexar mucho retrayéndol’ cuántas cosas le prometiera et que nunca le avía complido ninguna, et diziéndol’ que aquello reçelava él la primera vegada que con él fablara; et pues a aquel estado era llegado et nol’ cumplía lo quel’ prometiera, que ya non le fincava lugar en que atendiese dél bien ninguno. Et deste aquexamiento se quexó mucho el papa et començól’ a maltraer, diziéndol’ que si más le afincase quel’ faría echar en una cárcel, que era hereje et encantador, et que bien sabía él que non avía otra vida nin otro oficio en Toledo do él morava sinon bivir por aquella arte de nigromancia.

Et desque don Yllán vio cuánto mal le gualardonava el papa lo que por él avía fecho, despedióse dél. Et solamente nol’ quiso dar el papa que comiese por el camino. Et estonçe don Yllán dixo al papa que, pues ál non tenía de comer, que se avría de tornar a las perdizes que mandara asar aquella noche, et llamó a la muger et díxol’ que asase las perdizes.

Et cuando esto dixo don Yllán, fallóse el papa en Toledo, deán de Sanctiago, como lo era cuando ý vino, et tan grant fue la vergüença que ovo que non sopo quel’ dezir. Et don Yllán díxol’ que fuese en buena ventura et que asaz avía provado lo que tenía en él, et que ternía por muy mal empleado si comiese su parte de las perdizes.

—Et vos, señor conde Lucanor, pues veedes que tanto fazedes por aquel omne que vos demanda ayuda et non vos da ende mejores gracias, tengo que non avedes por qué trabajar nin aventurarvos mucho por llegarlo a lugar que vos dé tal gualardón como el deán dio a don Yllán.

Et el conde tovo esto por buen consejo et fízolo así et fallóse ende bien.

Et porque entendió don Johan que era este muy buen exemplo, fízolo poner en este libro et fizo estos viessos:

Al que mucho ayudares et non te lo conosçiere,
menos ayuda avrás, desque en grant onra subiere.

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Exemplo XII

De lo que contesçió a un raposo con un gallo

El conde Lucanor fablava con Patronio, su consejero, una vez en esta guisa:

—Patronio, vos sabedes que, loado a Dios, la mi tierra es muy grande et non es toda ayuntada en uno. Et como quier que yo he muchos lugares que son muy fuertes, he algunos que lo non son tanto, et otrosí otros lugares que son ya cuanto apartados de la mi tierra en que yo he mayor poder. Et cuando he contienda con algún señor que es más poderoso que yo, muchos omnes que se me dan por amigos et otros que se non me dan por tales métenme muchos miedos et dizen que, si aquel mío contrario quisiere venir sobre mí, que me podría tomar aquellos lugares que son apartados o los otros que non son tan fuertes. Et porque yo he grant fiança en vos et vos tengo por muy leal et sabedes mucho de tales cosas como estas, ruégovos que me consejedes lo que vos semeja que me cumple de fazer en esto.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, en los grandes fechos et muy dubdosos son muy peligrosos los consejos, ca en los más de los consejos non puede omne fablar ciertamente, ca non es omne seguro a qué pueden recodir las cosas. Mas para que entendades lo que yo entiendo en esto, querría muy mucho que sopiésedes cómo contesçió a un gallo con un raposo.

Et el conde le preguntó cómo fuera aquello.

—Señor conde —dixo Patronio—, un omne bueno avía una casa en la montaña, et entre las otras cosas que criava en su casa, criava sienpre muchas gallinas et muchos gallos. Et acaesçió que uno de aquellos gallos andava un día alongado de la casa por un campo et, andando él muy sin reçelo, violo el raposo et vino muy ascondidamente cuidándolo tomar. Et el gallo sintiólo et subió en un árbol que estava ya cuanto alongado de los otros.

Et cuando el raposo entendió que el gallo estava en salvo, pesól’ mucho porque nol’ pudiera tomar, et pensó en cuál manera podría guisar quel’ tomase. Et estonçe endereçó al árbol et començól’ a rogar et a falagar et asegurar que descendiese a andar por el campo como solía. Et el gallo non lo quiso fazer. Et desque el raposo entendió que por ningún falago non le podía engañar, començól’ a amenazar diziéndol’ que, pues dél non fiava, que él guisaría cómo se fallase ende mal. Et el gallo, entendiendo que estava en salvo, non dava nada por sus amenazas nin por sus seguramientos.

Et desque el raposo vio que por todas estas maneras non podía engañarlo, endereçó a aquel árbol en que el gallo estava et començó a roer el tronco et a dar grandes golpes con la cola en él. Et el gallo ovo miedo sin razón et non quiso estar allí; voló a otro árbol. Et el raposo fue en pos dél et fizo eso mismo. Et así lo llevó de árbol en árbol fasta que lo sacó de la montaña et lo tomó et lo comió.

—Et vos, señor conde Lucanor, ha mester que, pues tan grandes fechos avedes a pasar et vos avedes de parar a ellos, que nunca tomedes miedo sin razón nin vos espantedes de valde por amenazas nin por dichos de ningunos, nin fiedes en cosa de que vos pueda venir grant daño nin grant peligro. Et pugnad sienpre en defender et en amparar los lugares más postrimeros de la vuestra tierra et non creades que, tal omne como vos teniendo gentes et vianda, que por non seer el lugar muy fuerte vos lo puedan tomar ligeramente. Et si con miedo o con reçelo valdio dexardes los lugares de cabo de vuestra tierra, seguro sed que así vos irán levando de logar en logar fasta que vos [saquen] de todo, ca cuanto vos et los vuestros mayor miedo et mayor desmayo mostrasedes en dexando los vuestros logares, tanto más se esforçarán vuestros contrarios para vos tomar lo vuestro. Et [cuanto] vos et los vuestros vierdes a los vuestros contrarios más esforçados, tanto desmayaredes más, et así irá yendo el pleito fasta que non vos finque cosa en el mundo. Mas si bien [porfiaredes] sobre lo primero, sodes seguro, como fuera el gallo si estudiera en el primero árbol. Et aun tengo que cumpliría a todos los que tienen fortalezas si sopiesen este exemplo, ca non se espantarían sin razón cuando les metiesen miedo con engaños o con cavas o con castiellos de madera o con otras tales cosas que nunca las farían sinon para espantar a los cercados. Et mayor cosa vos diré porque veades que vos digo verdat: nunca logar se puede tomar sinon subiendo por el muro con escaleras o cavando el muro; [pero si el muro] es alto, non podrán llegar allá las escaleras. Et para cavarlo bien creed que han mester grand vagar los que lo han de cavar. Et así todos los lugares que se toman o es con miedo o por alguna mengua que an los cercados, et lo demás es por miedo sin razón.

Et ciertamente, señor conde, los tales como vos, et aun los otros que non son de tan grant estado como vos, ante que comencedes la cosa la devedes catar et ir a ella con grant acuerdo, et non lo pudiendo nin deviendo escusar. Mas desque en el pleito fueredes, non ha mester que por cosa del mundo tomedes espanto nin miedo sin razón. Ca de los que son en los peligros muchos más escapan de los que se defienden que non de los que fuyen. Siquier parad mientes que si un periello quel’ quiera matar un grand alano está quedo et regaña los dientes, que muchas vezes escapa, et por grand perro que sea, si fuye, luego es tomado et muerto.

Et al conde plogo mucho de todo esto que Patronio le dixo, et fízolo así et fallóse dello muy bien.

Et porque don Johan tovo este por buen exemplo, fízolo poner en este libro et fizo estos viessos:

Non te espantes por cosa sin razón,
mas defiéndete bien como fuerte varón.

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Exemplo XIII

De lo que contesçió a un omne que tomava perdizes

Fablava otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díxole:

—Patronio, algunos omnes de grant guisa et otros que lo non son tanto me fazen a las vegadas enojos et daños en mi fazienda et en mis gentes, et cuando son ante mí dan a entender que les pesa mucho porque lo ovieron a fazer, et que lo non fizieron sinon con muy grant mester et con muy grant cuita et non lo pudiendo escusar. Et porque yo querría saber lo que devo fazer cuando tales cosas me fizieren, ruégovos que me digades lo que entendedes en ello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, esto que vos dezides, que a vos contesçe, sobre que me demandades consejo, paresçe mucho a lo que contesçió a un omne que tomara perdizes.

Et el conde le rogó quel’ dixiese cómo fuera aquello.

—Señor conde —dixo Patronio—, un omne paró sus redes a las perdizes. Et desque las perdizes fueron caídas en la red, aquel que las caçava llegó a la red en que yazían las perdizes. Et así como las iva tomando, matávalas et sacávalas de la red. Et en matando las perdizes, dával’ el viento en los ojos tan rezio quel’ fazía llorar.

Et una de las perdizes que estava biva en la red començó a dezir a las otras:

—Vet, amigas, lo que faze este omne. Como quier que nos mata, sabed que ha grant duelo de nós, et por ende está llorando.

Et otra perdiz que estava ý más sabidora que ella et que con su sabiduría se guardara de caer en la red respondiól’ así:

—Amiga, mucho gradesco a Dios porque me guardó, et ruego a Dios que guarde a mí et a todas mis amigas del que me quiere matar et fazer mal et me da a entender quel’ pesa del mío daño.

—Et vos, señor conde Lucanor, sienpre vos guardad del que vierdes que vos faze enojo et da a entender quel’ pesa por ello porque lo faze. Pero si alguno vos fizier’ enojo, non por vos fazer daño nin desonra, et el enojo non fuere cosa que vos mucho empesca, et el omne fuer’ tal de que ayades tomado serviçio o ayuda, et lo fiziere con quexa o con mester, en tales lugares consejovos yo que cerredes el ojo en ello, pero en guisa que lo non faga tantas vezes dende se vos siga daño nin vergüença. Mas si de otra manera lo fiziese contra vos, extrañadle en tal manera porque vuestra fazienda et vuestra onra sienpre finque guardada.

Et el conde tovo por buen consejo este que Patronio le dava, et fízolo así et fallóse ende bien.

Et entendiendo don Johan que este exemplo era muy bueno, mandólo poner en este libro et fizo estos viessos:

Quien te mal faz mostrando grant pesar,
guisa como te puedas dél guardar.

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Exemplo XIV

Del miraglo que fizo sancto Domingo cuando predicó sobre el logrero

Un día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en su fazienda et díxole:

—Patronio, algunos omnes me consejan que ayunte el mayor tesoro que pudiere et que esto me cumple más que otra cosa para quier que me contesca. Et ruégovos que me digades lo que vos paresçe en ello.

—Señor conde —dixo Patronio—, como quier que a los grandes señores vos cumple de aver algún tesoro para muchas cosas, et señaladamente porque non dexedes por mengua de aver de fazer lo que vos cumplier’, pero non entendades que este tesoro devedes ayuntar en guisa que pongades tanto el talante en ayuntar grant tesoro porque dexedes de fazer lo que devedes a vuestras gentes et para guarda de vuestra onra et de vuestro estado, ca si lo fiziésedes podervos ya acaesçer lo que contesçió a un lombardo en Bolonia.

Et el conde le preguntó cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, en Bolonia avía un lombardo que ayuntó muy grant tesoro et non catava si era de buena parte o non, sinon ayuntarlo en cualquier manera que pudiese. Et el lombardo adolesció de dolencia mortal, et un su amigo que avía, desque lo vio en la muerte, consejól’ que se confesase con sancto Domingo, que era estonçe en Bolonia. Et el lombardo quísolo fazer. Et cuando fueron por sancto Domingo, entendió sancto Domingo que non era voluntad de Dios que aquel mal omne non sufriese la pena por el mal que avía fecho, et non quiso ir allá, mas mandó a un fraire que fuese allá. Et cuando los fijos del lombardo sopieron que avía enviado por sancto Domingo, pesóles ende mucho, teniendo que sancto Domingo faría a su padre que diese lo que avía por su alma et que non fincaría nada a ellos. Et cuando el fraire vino, dixiéronle que su[d]ava su padre, mas cuando cumpliese, que ellos enviarían por él. Et a poco rato perdió el lombardo la fabla et murió en guisa que non fizo nada de lo que avía mester para su alma.

Et otro día, cuando lo levaron a enterrar, rogaron a sancto Domingo que predicase sobre aquel lombardo. Et sancto Domingo fízolo. Et cuando en la predicación ovo de fablar daquel omne, dixo una palabra que dize el Evangelio: ‘Ubi est thesaurus tuus, ibi est cor tuum’, que quiere dezir: ‘Do es el tu tesoro, ý es el tu coraçón.’ Et cuando esto dixo, tornóse a las gentes et díxoles:

—Amigos, porque veades que la palabra del Evangelio es verdadera, fazed catar el coraçón a este omne, et yo vos digo que non lo fallarán en el cuerpo suyo et fallarlo han en el arca que tenía el su tesoro.

Et estonçe fueron catar el coraçón en el cuerpo et non lo fallaron ý; et falláronlo en el arca como sancto Domingo dixo. Et estava lleno de [gusanos] et olía peor que ninguna cosa por mala nin por podrida que fuese.

—Et vos, señor conde Lucanor, como quier que el tesoro es bueno, guardad dos cosas: la una, que el tesoro que ayuntardes sea de buena parte; la otra, que non pongades tanto el coraçón en el tesoro porque non fagades ninguna cosa que vos non caiga de fazer, nin dexedes nada de vuestra onra nin de lo que devedes fazer, por ayuntar grant tesoro. Et sobre todo, ayuntad tesoro de buenas obras porque ayades la gracia de Dios et buena fama de las gentes.

Et al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dio et fízolo así et fallóse ende bien.

Et teniendo don Johan que este exemplo era muy bueno, fízolo escrivir en este libro et fizo estos viessos:

Gana el tesoro verdadero,
et guárdate del fallecedero.

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Exemplo XV

De lo que contesçió a don Lorenço Suarez sobre la çerca de Sevilla

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta guisa:

—Patronio, a mí acaesçió que ove un rey muy poderoso por enemigo; et desque mucho duró la contienda entre nós, fallamos entramos por nuestra pro de nos avenir. Et como quiera que agora estamos por avenidos et non ayamos guerra, siempre estamos a sospecha el uno del otro.

Et algunos, también de los suyos como de los míos, métenme muchos miedos, et dízenme que quiere buscar achaque para ser contra mí; et por el buen entendimiento que avedes, ruégovos que me consejedes lo que faga en esta razón.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, éste es muy grave consejo de dar por muchas razones: lo primero, que todo omne que vos quiera meter en contienda ha muy grant aparejamiento para lo fazer, ca dando a entender que quiere vuestro serviçio et vos desengaña, et vos aperçibe et se duele de vuestro daño, vos dirá siempre cosas para vos meter en sospecha; et por la sospecha avredes a fazer tales aperçibimientos que serán comienço de contienda, et omne del mundo non podrá dezir contra ellos.

Ca el que dixiere que non guardedes vuestro cuerpo, davos a entender que non quiere vuestra vida; et el que dixiere que non labredes et guardedes et bastescades vuestras fortalezas, da a entender que non quiere guardar vuestra heredat; et el que dixiere que non ayades muchos amigos et vasallos et les dedes mucho por los aver et los guardar, da a entender que non quiere vuestra onra, nin vuestro defendimiento; et todas estas cosas non se faziendo, seríades en grand periglo, et puédese fazer en guisa que será comienço de roído; pero pues queredes que vos conseje lo que entiendo en esto, dígovos que querría que sopiésedes lo que contesçió a un buen cavallero.

El conde le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.

—Señor conde —dixo Patronio—, el sancto et bienaventurado rey don Ferrando tenía cercada a Sevilla; et entre muchos buenos que eran ý con él, avía ý tres cavalleros que tenían por los mejores tres cavalleros d’armas que entonçe avía en el mundo: et dizían al uno don Lorenço Suarez Gallinato, et al otro don García Périz de Vargas, et del otro non me acuerdo del nombre.

Et estos tres cavalleros ovieron un día porfía entre sí cuál era el mejor cavallero d’armas. Et porque non se pudieron avenir en otra manera, acordaron todos tres que se armasen muy bien, et que llegassen fasta la puerta de Sevilla, en guisa que diessen con las lanças a la puerta.

Otro día mañana, armáronse todos tres et endereçaron a la villa; et los moros que estavan por el muro et por las torres, desque vieron que non eran más de tres cavalleros, cuidaron que vinían por mandaderos, et non salió ninguno a ellos, et los tres cavalleros passaron la cava et la barvacana, llegaron a la puerta de la villa, et dieron de los cuentos de las lanças en ella; et desque ovieron fecho esto, volvieron las riendas a los cavallos et tornáronse para la hueste.

Et desque los moros vieron que non les dizían ninguna cosa, toviéronse por escarnidos et començaron a ir en pos ellos; et cuando ellos ovieron abierto la puerta de la villa, los tres cavalleros que se tornavan su passo, eran ya cuanto alongados; et salieron en pos dellos más de mil et quinientos omnes a cavallo, et más de veinte mil a pie.

Et desque los tres cavalleros vieron que vinían cerca dellos, volvieron las riendas de los cavallos contra ellos et asperáronlos. Et cuando los moros fueron cerca dellos, aquel cavallero de que olvidé el nombre, endereçó a ellos et fuélos ferir. Et don Lorenço Suarez et don García Périz estudieron quedos; et desque los moros fueron más cerca, don García Périz de Vargas fuélos ferir; et don Lorenço Suarez estudo quedo, et nunca fue a ellos fasta que los moros le fueron ferir; et desque començaron a ferir, metióse entrellos et començó a fazer cosas maravillosas d’armas.

Et cuando los del real vieron aquellos cavalleros entre los moros, fuéronles acorrer. Et como quier que ellos estavan en muy grand priessa et ellos fueron feridos, fue la merçed de Dios que non murió ninguno dellos. Et la pelea fue tan grande entre los christianos et los moros, que ovo de llegar ý el rey don Ferrando. Et fueron los christianos esse día muy bien andantes.

Et desque el rey se fue para su tienda, mandólos prender, diziendo que meresçían muerte, pues que se aventuraron a fazer tan grant locura, lo uno en meter la hueste en rebato sin mandado del rey, et lo ál, en fazer perder tan buenos tres cavalleros. Et desque los grandes omnes de la hueste pidieron merçed al rey por ellos, mandólos soltar.

Et desque el rey sopo que por la contienda que entrellos oviera fueron a fazer aquel fecho, mandó llamar cuantos buenos omnes eran con él, para judgar cuál dellos lo fiziera mejor. Et desque fueron ayuntados, ovo entrellos grand contienda: los unos dizían que fuera mayor esfuerço el que primero los fuera ferir, et los otros que el segundo, et los otros que el terçero.

Et cada unos dizían tantas buenas razones que paresçían que dizían razón derecha; pero, a la fin del pleito, el acuerdo fue éste: que si los moros que vinían a ellos fueran tantos que se pudiessen vençer por esfuerço o por bondad que en aquellos cavalleros oviesse, que el primero que los fuesse a ferir, era el mejor cavallero, pues començava cosa que se podría acabar; mas, pues los moros eran tantos que por ninguna guisa non los podrían vençer, que el que iva a ellos non lo fazía por vençerlos, mas la vergüença le fazía que non fuyesse; et pues non avía de foir, la quexa del coraçón, porque non podía sofrir el miedo, le fizo que les fuesse ferir.

Et el segundo que les fue ferir et esperó más que el primero, tovieron por mejor, porque pudo sofrir más el miedo. Mas don Lorenço Suarez que sufrió todo el miedo et esperó fasta que los moros le ferieron, aquél judgaron que fuera mejor cavallero.

—Et vos, señor conde Lucanor, pues veedes que estos son miedos et espantos, et es contienda que, aunque la començedes, non la podedes acabar, cuanto más sufriéredes estos miedos et estos espantos, tanto seredes más esforçado, et demás, faredes mejor seso: ca pues vos tenedes recabdo en lo vuestro et non vos pueden fazer cosa arrebatadamente de que grand daño vos venga, conséjovos yo que non vos fuerçe la quexa del coraçón.

Et pues grand colpe non podedes reçebir, esperad ante que vos fieran, et por aventura veredes que estos miedos et espantos que vos ponen, que non son con verdat, sinon lo que éstos vos dizen porque cumple a ellos, ca non an bien sinon en el mal.

Et bien cred que estos tales, tanbién de vuestra parte como de la otra, que non querrían grand guerra nin grand paz, ca non son para se parar a la guerra, nin querrían paz complida; mas lo que ellos querrían sería un alboroço con que pudiessen ellos tomar et fazer mal en la tierra, et tener a vos et a la vuestra parte en premia para levar de vos lo que avedes et non avedes, et non aver reçelo que los castigaredes por cosa que fagan.

Et por ende, aunque alguna cosa fagan contra vos, pues non vos pueden mucho empecer, en sofrir que se mueva del otro la culpa, venirvos ha ende mucho bien: lo uno, que aviedes a Dios por vos, que es una ayuda que cumple mucho para tales cosas; et lo ál, que todas las gentes ternán que fazedes derecho en lo que fizierdes.

Et por aventura, que si non vos moviendo vos a fazer lo que non devedes, non se moverá el otro contra vos; avredes paz et faredes serviçio a Dios, et pro de los buenos, et non faredes vuestro daño por fazer plazer a los que querrían guaresçer faziendo mal et se sintirían poco del daño que vos viniesse por esta razón.

Al conde plogo deste consejo que Patronio le dava, et fízolo así, et fallóse ende bien.

Et porque don Johan tovo que este exienplo, que era muy bueno, mandolo escrivir en este libro et fizo estos viessos que dizen asi:

Por quexa non vos fagan ferir,
ca siempre vençe quien sabe sofrir.

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Exemplo XVI

De la repuesta que dio el conde Ferrant Gonsales a Muño Lainez, su pariente

El conde Lucanor fablava un día con Patronio en esta guisa:

—Patronio, bien entendedes que non so yo ya muy mançebo, et sabedes que passé muchos trabajos fasta aquí. Et bien vos digo que querría de aquí adelante folgar et caçar, et escusar los trabajos et afanes; et porque yo sé que siempre me consejastes lo mejor, ruégovos que me consejedes lo que vierdes que me cae más de fazer.

—Señor conde —dixo Patronio—, como quier que vos dezides bien et razón, pero plazerme ía que sopiéssedes lo que dixo una vez el conde Ferrant Gonsales a Muño Lainez.

El conde Lucanor le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.

—Señor conde —dixo Patronio—, el conde Ferrant Gonsales era en Burgos et avía passados muchos trabajos por defender su tierra. Et una vez que estava ya como más en assossiego et en paz, díxole Muño Lainez que sería bien que dalli adelante que non se metiesse en tantos roídos, et que folgasse él et dexasse folgar a sus gentes.

Et el conde respondiól’ que a omne del mundo non plazdría más que a él folgar et estar viçioso si pudiesse; mas que bien sabía que avían grand guerra con los moros et con los leoneses et con los navarros, et si quisiessen mucho folgar, que los sus contrarios que luego serían contra ellos; et si quisiessen andar a caça con buenas aves por Arlançón arriba et ayuso et en buenas mulas gordas, et dexar de defender la tierra, que bien lo podrían fazer, mas que les contesçería como dezía el vierbo antigo: ‘Murió el omne et murió el su nombre’; mas si quisiéremos olvidar los viçios et fazer mucho por nos defender et levar nuestra onra adelante, dirán por nós, depués que muriéremos: ‘Murió el omne, mas non murió el su nombre’.

Et pues viçiosos et lazdrados, todos avemos a morir, non me semeja que sería bueno si por viçio nin por la folgura dexaremos de fazer en guisa que depués que nos muriéremos, que nunca muera la buena fama de los nuestros fechos.

—Et vos, señor conde, pues sabedes que avedes a morir, por el mi consejo, nunca por viçio nin por folgura dexaredes de fazer tales cosas, porque, aun desque vos murierdes, siempre finque viva la fama de los vuestros fechos.

Al conde plogo mucho desto que Patronio le consejó, et fízolo así, et fallóse dello muy bien.

Et porque don Johan tovo este exienplo por muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Si por viçio et por folgura la buena fama perdemos,
la vida muy poco dura, denostados fincaremos.

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Exemplo XVII

De lo que contesçió a un omne que avía muy grant fambre, quel’ convidaron otros muy floxamente a comer

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, et díxole así:

—Patronio, un omne vino a mí et díxome que faría por mí una cosa que me cumplía a mí mucho; et como quier que me lo dixo, entendí en él que me lo dizía tan floxamente quel’ plazdríe mucho escusasse de tomar dél aquella ayuda. Et yo, de una parte, entiendo que me cumpliría mucho de fazer aquello que me él ruega, et de otra parte, he muy grant embargo de tomar dél aquella ayuda, pues veo que me lo dize tan floxamente.

Et por el buen entendimiento que vos avedes, ruégovos que me digades lo que vos paresçe que devo fazer en esta razón.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, porque vos fagades en esto lo que me semeja que es vuestra pro, plazerme ía mucho que sopiéssedes lo que contesçió a un omne con otro quel’ convidó a comer.

El conde le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, un omne bueno era que avía seído muy rico et era llegado a muy grand pobreza et fazíasele muy grand vergüença de demandar nin envergoñarse a ninguno por lo que avía de comer; et por esta razón sufría muchas vezes muy grand fambre et muy grand lazeria.

Et un día, yendo él muy cuitado, porque non podía aver ninguna cosa que comiesse, passó por una casa de un su conosçiente que estava comiendo; et cuando le vio passar por la puerta, preguntól’ muy floxamente si quería comer; et él, por el grand mester que avía, començó a lavar las manos, et díxol’:

—En buena fe, don Fulano, pues tanto me conjurastes et me afincastes que comiesse convusco, non me paresçe que faría aguisado en contradezir tanto vuestra voluntad nin fazervos quebrantar vuestra jura.

Et assentósse a comer, et perdió aquella fambre et aquella quexa en que estava. En dende adelante, acorrióle Dios, et diol’ manera cómo salió de aquella lazeria tan grande.

—Et vos, señor conde Lucanor, pues entendedes que aquello que aquel omne vos ruega es grand vuestra pro, dalde a entender que lo fazedes por complir su ruego, et non paredes mientes a cuanto floxamente vos lo él ruega et non esperedes a que vos afinque más por ello, sinon por aventura non vos fablará en ello más, et seervos ía más vergüença si vos lo oviéssedes a rogar lo que él ruega a vos.

El conde tovo esto por bien et por buen consejo, et fízolo así, et fallóse ende bien.

Et entendiendo don Johan que este exienplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

En lo que tu pro pudieres fallar,
nunca te fagas mucho por rogar.

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Exemplo XVIII

De lo que contesçió a don Pero Meléndez de Valdés cuando se le quebró la pierna

Fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, un día, et díxole así:

—Patronio, vos sabedes que yo he contienda con un mi vezino que es omne muy poderoso et muy onrado; et avemos entre nós postura de ir a una villa, et cualquier de nós que allá vaya primero cobraría la villa, et perderla ha el otro; et vos sabedes cómo tengo ya toda mi gente ayuntada; et bien fío, por la merçed de Dios, que si yo fuesse, que fincaría ende con grand onra et con grand pro.

Et agora estó embargado, que lo non puedo fazer por esta ocasión que me contesçió: que non estó bien sano. Et como quier que me es grand pérdida en lo de la villa, bien vos digo que me tengo por más ocasionado por la mengua que tomo et por la onra que a él ende viene, que aun por la pérdida. Et por la fiança que yo en vos he, ruégovos que me digades lo que entendierdes que en esto se puede fazer.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, como quier que vos fazedes razón de vos quexar, para que en tales cosas como estas fiziéssedes lo mejor siempre, plazerme ía que sopiéssedes lo que contesçió a don Pero Meléndez de Valdés.

El conde le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, don Pero Meléndez de Valdés era un cavallero mucho onrado del reino de León, et avía por costumbre que cada quel’ acaesçía algún embargo, siempre dizía: ‘¡Bendicho sea Dios, ca pues Él lo faze, esto es lo mejor!’ Et este don Pero Meléndez era consegero et muy privado del rey de León; et otros sus contrarios, por grand envidia quel’ ovieron, assacáronle muy grand falsedat et buscáronle tanto mal con el rey, que acordó de lo mandar matar.

Et seyendo don Pero Meléndez en su casa, llegól’ mandado del rey que enviava por él. Et los quel’ avían a matar estávanle esperando a media legua de aquella su casa. Et queriendo cavalgar don Pero Meléndez para se ir para el rey, cayó de una escalera et quebról’ la pierna.

Et cuando sus gentes que avían a ir con él vieron esta ocasión que acaesçiera, pesóles ende mucho, et començaronle a maltraer diziéndol’:

—¡Ea, don Pero Meléndez, vos que dezides que lo que Dios faze, esto es lo mejor, tenedvos agora este bien que Dios vos ha fecho!

Et él díxoles que ciertos fuessen que, como quier que ellos tomavan grand pesar desta ocasión quel’ contesçiera, que ellos verían que, pues Dios lo fiziera, que aquello era lo mejor.

Et por cosa que fizieron nunca desta entención le pudieron sacar. Et los quel’ estavan esperando por le matar por mandado del rey, desque vieron que non venía, et sopieron lo quel’ avía acaesçido, tornáronse para’l rey et contáronle la razón porque non pudieran complir su mandado.

Et don Pero Meléndez estudo grand tiempo que non pudo cavalgar; et en cuanto él assí estava maltrecho, sopo el rey que aquello que avían assacado a don Pero Meléndez que fuera muy grant falsedat, et prendió a aquellos que ge lo avían dicho. Et fue veer a don Pero Meléndez, et contóle la falsedat que dél le dixieron, et cómo le mandara él matar, et pidiól’ perdón por el yerro que contra él oviera de fazer et fízol’ mucho bien et mucha onra por le fazer emienda.

Et mandó luego fazer muy grand justicia ante él daquellos que aquella falsedat le assacaron. Et assí libró Dios a don Pero Meléndez, porque era sin culpa et fue verdadera la palabra que él siempre solía dezir: ‘Que todo lo que Dios faze, que aquello es lo mejor.’

—Et vos, señor conde Lucanor, por este embargo que vos agora vino, non vos quexedes, et tened por çierto en vuestro coraçón que todo lo que Dios faze, que aquello es lo mejor; et si lo assí pensaredes, Él vos lo sacará todo a bien.

Pero devedes entender que las cosas que acaesçen son en dos maneras: la una es que si viene a omne algún embargo en que se puede poner algún consejo; la otra es que si viene algún embargo en que se non puede poner ningún consejo.

Et en los embargos que se puede poner algún consejo, deve fazer omne cuanto pudiere por lo poner ý et non lo deve dexar por atender que por voluntad de Dios o por aventura se endereçará, ca esto sería tentar a Dios; mas, pues el omne ha entendimiento et razón, todas las cosas que fazer pudiere por poner consejo en las cosas quel’ acaesçieren, dévelo fazer; mas en las cosas en que non puede poner ý ningún consejo, aquellas deve omne tener que pues se fazen por voluntad de Dios, que aquello es lo mejor.

Et pues esto que a vos acaesçió es de las cosas que vienen por voluntad de Dios, et en que se non puede poner consejo, poned en vuestro talante que, pues Dios lo faze, que es lo mejor; et Dios lo guisará que se faga assí como lo vos tenedes en coraçón.

El conde tovo que Patronio le dezía la verdat et le dava buen consejo, et fízolo assí, et fallóse ende bien.

Et porque don Johan tovo este por buen enxienplo, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viessos que dizen asi:

Non te quexes por lo que Dios fiziere,
ca por tu bien sería cuando Él quisiere.

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Exemplo XIX

De lo que contesçió a los cuervos con los búhos

Fablava un día el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díxol’:

—Patronio, yo he contienda con un omne muy poderoso; et aquel mío enemigo avía en su casa un su pariente et su criado, et omne a quien avía fecho mucho bien. Et un día, por cosas que acaesçieron entre ellos, aquel mío enemigo fizo mucho mal et muchas desonras aquel omne con quien avía tantos debdos.

Et veyendo el mal que avía reçebido et queriendo catar manera cómo se vengasse, vínose para mí, et yo tengo que es muy grand mi pro, ca éste me puede desengañar et aperçebir en cómo pueda más ligeramente fazer daño aquel mío enemigo. Pero, por la grand fiuza que yo he en vos et en el vuestro entendimiento, ruégovos que me consejedes lo que faga en este fecho.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, lo primero vos digo que este omne non vino a vos sinon por vos engañar; et para que sepades la manera del su engaño, plazerme ía que sopiéssedes lo que contesçió a los búhos et a los cuervos.

El conde le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, los cuervos et los búhos avían entre sí grand contienda, pero los cuervos eran en mayor quexa.

Et los búhos, porque es su costumbre de andar de noche, et de día estar ascondidos en cuevas muy malas de fallar, vinían de noche a los árboles do los cuervos albergavan et matavan muchos dellos, et fazíanles mucho mal. Et passando los cuervos tanto daño, un cuervo que avía entrellos muy sabidor, que se dolía mucho del mal que avía reçebido de los búhos, sus enemigos, fabló con los cuervos sus parientes, et cató esta manera para se poder vengar.

Et la manera fue ésta: que los cuervos le messaron todo, salvo ende un poco de las alas, con que volava muy mal et muy poco. Et desque fue assí maltrecho, fuese para los búhos et contóles el mal et el daño que los cuervos le fizieran, señaladamente porque les dizía que non quisiessen seer contra ellos; mas, pues tan mal lo avían fecho contra él, que si ellos quisiessen, que él les mostraría muchas maneras cómo se podrían vengar de los cuervos et fazerles mucho daño.

Cuando los búhos esto oyeron, plógoles mucho, et tovieron que por este cuervo que era con ellos era todo su fecho endereçado, et començaron a fazer mucho bien al cuervo et fiar en él todas sus faziendas et sus poridades.

Entre los otros búhos, avía ý uno que era muy viejo et avía passado por muchas cosas, et desque vio este fecho del cuervo, entendió el engaño con que el cuervo andava, et fuese para’l mayoral de los búhos et díxol’ quel’ fuesse çierto que aquel cuervo non viniera a ellos sinon por su daño et por saber sus faziendas, et que lo echasse de su compaña.

Mas este búho non fue creído de los otros búhos; et desque vio que non le querían creer, partióse dellos et fue buscar tierra do los cuervos non le pudiessen fallar. Et los otros búhos pensaron bien del cuervo. Et desque las péñolas le fueron egualadas, dixo a los búhos que, pues podía volar, que quería ir saber do estavan los cuervos et que vernía dezirgelo porque pudiessen ayuntarse et ir a los destruir todos. A los búhos plogo mucho desto.

Et desque el cuervo fue con los otros cuervos, ayuntáronse muchos dellos, et sabiendo toda la fazienda de los búhos, fueron a ellos de día cuando ellos non vuelan et estavan seguros et sin reçelo, et mataron et destruyeron dellos tantos porque fincaron vençedores los cuervos de toda su guerra. Et todo este mal vino a los búhos porque fiaron en el cuervo que naturalmente era su enemigo.

—Et vos, señor conde Lucanor, pues sabedes que este omne que a vos vino es muy adebdado con aquel vuestro enemigo et naturalmente él et todo su linage son vuestros enemigos, conséjovos yo que en ninguna manera non lo trayades en vuestra compaña, ca çierto sed que non vino a vos sinon por engañar et por vos fazer algún daño.

Pero si él vos quisiere servir seyendo alongado de vos, de guisa que vos non pueda empecer, nin saber nada de vuestra fazienda, et de fecho fiziere tanto mal et tales mançellamientos a aquel vuestro enemigo con quien él ha algunos debdos, que veades vos que non le finca logar para se poder nunca avenir con él, estonçe podredes vos fiar en él, pero siempre fiat en él tanto de que vos non pueda venir daño.

El conde tovo este por buen consejo, et fízolo assí, et fallóse dello muy bien.

Et porque don Johan entendio que este exienplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Al que tu enemigo suele seer,
nunca quieras en él mucho creer.

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Exemplo XX

De lo que contesçió a un rey con un omne quel’ dixo quel’ faría alquimia

Un día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta manera:

—Patronio, un omne vino a mí et dixo que me faría cobrar muy grand pro et grand onra, et para esto que avía mester que catasse alguna cosa de lo mío con que se començasse aquel fecho; ca desque fuesse acabado, por un dinero avría diez. Et por el buen entendimiento que Dios en vos puso, ruégovos que me digades lo que vierdes que me cumple de fazer en ello.

—Señor conde, para que fagades en esto lo que fuere más vuestra pro, plazerme ía que sopiéssedes lo que contesçió a un rey con un omne quel’ dizía que sabía fazer alquimia.

El conde le preguntó cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, un omne era muy grand golfín et avía muy grand sabor de enriquesçer et de salir de aquella mala vida que passava. Et aquel omne sopo que un rey que non era de muy buen recado se trabajava de fazer alquimia.

Et aquel golfín tomó çient doblas et limólas, et de aquellas limaduras fizo, con otras cosas que puso con ellas, çient pellas, et cada una de aquellas pellas pesava una dobla, et demás las otras cosas que él mezcló con las limaduras de las doblas. Et fuese para una villa do era el rey, et vistióse de paños muy assessegados et levó aquellas pellas et vendiólas a un espeçiero.

Et el espeçiero preguntó que para qué eran aquellas pellas, et el golfín díxol’ que para muchas cosas, et señaladamente, que sin aquella cosa, que se non podía fazer el alquimia, et vendiól’ todas las çient pellas por cuantía de dos o tres doblas. Et el espeçiero preguntól’ cómo avían nombre aquellas pellas, et el golfín díxol’ que avían nombre tabardie.

Et aquel golfín moró un tiempo en aquella villa en manera de omne muy assessegado et fue diziendo a unos et a otros, en manera de poridat, que sabía fazer alquimia. Et estas nuevas llegaron al rey, et envió por él et preguntól’ si sabía fazer alquimia.

Et el golfín, como quier quel’ fizo muestra que se quería encobrir et que lo non sabía, al cabo diól’ a entender que lo sabía; pero dixo al rey quel’ consejava que deste fecho non fiasse de omne del mundo nin aventurasse mucho de su aver, pero si quisiesse, que provaría ante él un poco et quel’ amostraría lo que ende sabía. Esto le gradesçió el rey mucho, et paresçiól’ que, segund estas palabras, que non podía aver ý ningún engaño.

Estonçe fizo traer las cosas que quiso, et eran cosas que se podían fallar et entre las otras mandó traer una pella de tabardie. Et todas las cosas que mandó traer non costavan más de dos o tres dineros. Desque las traxieron et las fundieron ante el rey salió peso de una dobla de oro fino.

Et desque el rey vio que de cosa que costava dos o tres dineros salía una dobla, fue muy alegre et tóvose por el más bien andante del mundo, et dixo al golfín que esto fazía, que cuidava el rey que era muy buen omne, que fiziesse más. Et el golfín respondiól’, como si non sopiesse más daquello:

—Señor, cuanto yo desto sabía, todo vos lo he mostrado, et de aquí adelante vos lo faredes tan bien como yo; pero conviene que sepades una cosa: que cualquier destas cosas que mengüe non se podría fazer este oro.

Et desque esto ovo dicho, espidióse del rey et fuese para su casa. El rey provó sin aquel maestro de fazer el oro, et dobló la reçeta, et salió peso de dos doblas de oro. Otra vez dobló la reçeta, et salió peso de cuatro doblas; et assí como fue cresçiendo la reçeta, assí salió peso de doblas. Desque el rey vio que él podía fazer cuanto oro quisiesse, mandó traer tanto daquellas cosas para que pudiesse fazer mill doblas. Et fallaron todas las otras cosas, mas non fallaron el tabardie.

Desque el rey vio que pues menguava el tabardie, que se non podía fazer el oro, envió por aquel que gelo mostrara fazer, et díxol’ que non podía fazer el oro como solía. Et él preguntól’ si tenía todas las cosas que él le diera por escripto. Et el rey díxol’ que sí, mas quel’ menguava el tabardie.

Estonçe le dixo el golfín que por cualquier cosa que menguasse que non se podía fazer el oro, et que assí lo avía él dicho el primero día.

Estonçe preguntó el rey si sabía él do avía este tabardie; et el golfín le dixo que sí. Estonçe le mandó el rey que, pues él sabía do era, que fuesse él por ello et troxiesse tanto porque pudiesse fazer tanto cuanto oro quisiesse. El golfín le dixo que como quier que esto podría fazer otri tan bien o mejor que él, si el rey lo fallasse por su serviçio, que iría por ello: que en su tierra fallaría ende asaz.

Estonçe contó el rey lo que podría costar la compra et la despensa et montó muy grand aver. Et desque el golfín lo tovo en su poder, fuese su carrera et nunca tornó al rey. Et assí fincó el rey engañado por su mal recabdo.

Et desque vio que tardava más de cuanto devía, envió el rey a su casa por saber si sabían dél algunas nuevas. Et non fallaron en su casa cosa del mundo, sinon un arca cerrada; et desque la abrieron, fallaron ý un escripto que dizía assí: ‘Bien creed que non ha en el mundo tabardie; mas sabed que vos he engañado, et cuando yo vos dizía que vos faría rico, deviérades me dezir que lo fiziesse primero a mí et que me creeríades.’

A cabo de algunos días, unos omnes estavan riendo et trebejando et escrivían todos los omnes que ellos conosçían, cada uno de cuál manera era, et dizían:

—Los ardides son fulano et fulano; et los ricos, fulano et fulano; et los cuerdos, fulano et fulano.

Et assí de todas las otras cosas buenas o contrarias. Et cuando ovieron a escrivir los omnes de mal recabdo, escrivieron ý el rey.

Et cuando el rey lo sopo, envió por ellos et asseguróles que les non faría ningún mal por ello, et díxoles que por qué lo escrivieran por omne de mal recabdo. Et ellos dixiéronlo: que por razón que diera tan grand aver a omne estraño et de quien non tenía ningún recabdo. Et el rey les dixo que avían errado, et que si viniesse aquel que avía levado el aver que non fincaría él por omne de mal recabdo.

Et ellos le dixieron que ellos non perdían nada de su cuenta, ca si el otro viniesse, que sacarían al rey del escripto et que pornían a él.

—Et vos, señor conde Lucanor, si queredes que non vos tengan por omne de mal recabdo, non aventuredes por cosa que non sea çierta tanto de lo vuestro, que vos arrepintades si lo perdierdes por fiuza de aver grand pro, seyendo en dubda.

Al conde plogo deste consejo, et fízolo assí, et fallóse dello bien.

Et veyendo don Johan que este exienplo era bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Non aventuredes mucho la tu riqueza,
por consejo del que ha grand pobreza.

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Exemplo XXI

De lo que contesçió a un rey moço con un muy grant filósofo a qui lo acomendara su padre

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta guisa:

—Patronio, assí acaesçió que yo avía un pariente a qui amava mucho, et aquel mi pariente finó et dexó un fijo muy pequeñuelo, et este moço criólo yo. Et por el grand debdo et grand amor que avía a su padre, et otrosí, por la grand ayuda que yo atiendo dél desque sea en tiempo para me la fazer, sabe Dios quel’ amo como si fuesse mi fijo.

Et como quier que el moço ha buen entendimiento et fío por Dios que sería muy buen omne, pero porque la moçedat engaña muchas vezes a los moços et non les dexa fazer todo lo que les cumpliría más, plazerme ía si la moçedat non engañasse tanto a este moço. Et por el buen entendimiento que vos avedes, ruégovos que me digades en qué manera podría yo guisar que este moço fiziesse lo que fuesse más aprovechoso para el cuerpo et para la su fazienda.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos fiziéssedes en fazienda deste moço lo que al mío cuidar sería mejor, mucho querría que sopiéssedes lo que contesçió a un muy grand filósofo con un rey moço, su criado.

El conde le preguntó cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, un rey avía un fijo et diólo a criar a un filósofo en que fiava mucho; et cuando el rey finó, fincó el rey su fijo moço pequeño. Et criólo aquel filósofo fasta que passó por XV años.

Mas luego que entró en la mancebía, començó a despreçiar el consejo daquel que lo criara et allegóse a otros consegeros de los mançebos et de los que non avían tan grand debdo con él porque mucho fiziessen por le guardar de daño. Et trayendo su fazienda en esta guisa, ante de poco tiempo llegó su fecho a logar que también las maneras et costumbres del su cuerpo, como la su fazienda, era todo muy empeorado. Et fablavan todas las gentes muy mal de cómo perdía aquel rey moço el cuerpo et la fazienda.

Yendo aquel pleito tan a mal, el filósofo que criara al rey et se sintía et le pesava ende mucho, non sabía qué fazer, ca ya muchas vezes provára de lo castigar con ruego et con falago, et aun maltrayéndolo, et nunca pudo fazer ý nada, ca la moçedat lo estorvava todo. Et desque el filósofo vio que por otra manera non podía dar consejo en aquel fecho, pensó esta manera que agora oiredes. El filósofo començó poco a poco a dezir en casa del rey que él era el mayor agorero del mundo.

Et tantos omnes oyeron esto que lo ovo de saber el rey moço; et desque lo sopo, preguntó el rey al filósofo si era verdat que sabía catar agüero tan bien como lo dizían. Et el filósofo, como quier quel’ dio a entender que lo quería negar, pero al cabo díxol’ que era verdat, mas que non era mester que omne del mundo lo sopiesse.

Et como los moços son quexosos para saber et para fazer todas las cosas, el rey, que era moço, quexávase mucho por veer cómo catava los agüeros el filósofo; et cuanto el filósofo más lo alongava, tanto avía el rey moço mayor quexa de lo saber, et tanto afincó al filósofo, que puso con él de ir un día de grand mañana con él a los catar en manera que non lo sopiesse ninguno.

Et madrugaron mucho; et el filósofo endereçó por un valle en que avía pieça de aldeas yermas; et desque passaron por muchas, vieron una corneja que estava dando vozes en un árbol. Et el rey mostróla al filósofo, et él fizo contenente que la entendía. Et otra corneja començó a dar vozes en otro árbol, et amas las cornejas estudieron assí dando vozes, a vezes la una et a vezes la otra.

Et desque el filósofo escuchó esto una pieça començó a llorar muy fieramente et rompió sus paños, et fazía el mayor duelo del mundo. Cuando el rey moço esto vio, fue muy espantado et preguntó al filósofo que por qué fazía aquello. Et el filósofo diól’ a entender que gelo quería negar.

Et desque lo afincó mucho, díxol’ que más quería seer muerto que bivo, ca non tan solamente los omnes, mas que aun las aves, entendían ya cómo, por su mal recabdo, era perdida toda su tierra et su fazienda et su cuerpo despreçiado. Et el rey moço preguntól’ cómo era aquello.

Et él díxol’ que aquellas dos cornejas avían puesto de casar el fijo de la una con la fija de la otra; et que aquella corneja que començara a fablar primero, que dezía a la otra que pues tanto avía que era puesto aquel casamiento, que era bien que los casassen.

Et la otra corneja díxol’ que verdat era que fuera puesto, mas que agora ella era más rica que la otra, que, loado a Dios, después que este rey regnara, que eran yermas todas las aldeas de aquel valle, et que fallava ella en las casas yermas muchas culebras et lagartos et sapos et otras tales cosas que se crían en los lugares yermos, porque avían muy mejor de comer que solía et por ende que non era estonçe el casamiento egual.

Et cuando la otra corneja esto oyó, començó a reír et respondiól’ que dizía poco seso si por esta razón quería alongar el casamiento, que sol’ que Dios diesse vida a este rey, que muy aína sería ella más rica que ella, ca muy aína sería yermo aquel valle otro do ella morava en que avía diez tantas aldeas que en el suyo, et que por esto non avía qué alongar el casamiento. Et por esto otorgaron amas las cornejas de ayuntar luego el casamiento.

Cuando el rey moço esto oyó, pesól’ ende mucho, et començó a cuidar cómo era su mengua en ermar assí lo suyo. Et desque el filósofo vio el pesar et el cuidar que el rey moço tomava, et que avía sabor de cuidar en su fazienda, diól’ muchos buenos consejos, en guisa que en poco tiempo fue su fazienda toda endereçada, también de su cuerpo, como de su regno.

—Et vos, señor conde, pues criastes este moço, et querríades que se endereçasse su fazienda, catad alguna manera que por exiemplos o por palabras maestradas et falagueras le fagades entender su fazienda, mas por cosa del mundo non derrangedes con él castigándol’ nin maltrayéndol’, cuidándol’ endereçar; ca la manera de los más de los moços es tal, que luego aborreçen al que los castiga, et mayormente si es omne de grand guisa, ca liévanlo a manera de menospreçio, non entendiendo cuánto lo yerran.

Ca non han tan buen amigo en el mundo como el que castiga el moço porque non faga su daño, mas ellos non lo toman assí, sinon por la peor manera. Et por aventura caería tal desamor entre vos et él, que ternía daño a entramos para adelante.

Al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dio, et fízolo assí, et fallóse ende bien.

Et porque don Johan se pago mucho deste exienplo, fizolo poner en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Non castigues moço maltrayéndol’,
mas dilo comol’ vaya plaziéndol’.

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Exemplo XXII

De lo que contesçió al león et al toro

Fablava otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consegero, et díxole assí:

—Patronio, yo he un amigo muy poderoso et muy onrado, et como quier que fasta aquí nunca fallé en él sinon buenas obras, agora dízenme que me non ama tan derechamente como suele, et aun, que anda buscando maneras porque sea contra mí.

Et yo estó agora en grandes dos cuidados: el uno es porque me he reçelo que si por aventura él contra mí quisiere seer, que me pueda venir grand daño; el otro es que me he reçelo que si él entiende que yo tomo dél esta sospecha et que me vo guardando dél, que él, otrosí, que fará esso mismo, et que assí irá cresçiendo la sospecha et el desamor poco a poco fasta que nos aviemos a desabenir.

Et por la grant fiança que yo en vos he, ruégovos que me consejedes lo que vierdes que más me cumple de fazer en esto.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que desto vos podades guardar, plazerme ía mucho que sopiéssedes lo que contesçió al león et al toro.

El conde le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, el león et el toro eran mucho amigos, et porque ellos son animalias muy fuertes et muy reçias, apoderávanse et enseñoreavan todas las otras animalias: ca el león, con el ayuda del toro, apremiava todas las animalias que comen carne; et el toro, con el ayuda del león, apremiava todas las animalias que paçen la yerva.

Et desque todas las animalias entendieron que el león et el toro les apremiavan por el ayuda que fazían el uno al otro, et vieron que por esto les vinía grand premia et grant daño, fablaron todos entre sí qué manera podrían catar para salir desta premia. Et entendieron que si fiziessen desabenir al león et al toro, que serían ellos fuera de la premia de que los traían apremiados el león et el toro.

Et porque el raposo et el carnero eran más allegados a la privança del león et del toro que las otras animalias, rogáronles todas las animalias que trabajassen cuanto pudiessen para meter desabenimiento entre ellos. Et el raposo et el carnero dixieron que se trabajarían cuanto pudiessen por fazer esto que las animalias querían.

Et el raposo, que era consegero del león, dixo al oso, que es el más esforçado et más fuerte de todas las bestias que comen carne en pos el león, quel’ dixiesse que se reçelava que el toro andava catando manera para le traer cuanto daño pudiesse, et que días avía que gelo avían dicho esto, et como quier que por aventura esto non era verdat, pero que parasse mientes en ello.

Et esso mismo dixo el carnero, que era consejero del toro, al cavallo, que es el más fuerte animal que ha en esta tierra de las bestias que paçen yerva. El oso et el cavallo cada uno dellos dixo esta razón al león et al toro. Et como quier que el león et el toro non creyeron esto del todo, aun tomaron alguna sospecha que aquellos que eran los más onrados del su linage et de su compaña, que gelo dizían por meter mal entrellos, pero con todo esso ya cayeron en alguna sospecha.

Et cada uno dellos fablaron con el raposo et con el carnero, sus privados. Et ellos dixiéronles que como quier que por aventura el oso et el cavallo les dizían esto por alguna maestría engañosa, que con todo esso, que era bien que fuessen parando mientes en los dichos et en las obras que faría dalli adelante el león et el toro, et segund que viessen, que assí podrían fazer. Et ya con esto cayó mayor sospecha entre el león et el toro.

Et desque las animalias entendieron que el león et el toro tomaron sospecha el uno del otro, començaronles a dar a entender más descubiertamente que cada uno dellos se reçelava del otro et que esto non podría ser sinon por las malas voluntades que tenían escondidas en los coraçones.

Et el raposo et el carnero, como falsos consejeros, catando su pro et olvidando la lealtad que avían de tener a sus señores, en logar de los desengañar, engañáronlos; et tanto fizieron, fasta que el amor que solía seer entre el león et el toro tornó en muy grand desamor.

Et desque las animalias esto vieron, començaron a esforçar a aquellos sus mayorales fasta que les fizieron començar la contienda, et dando a entender cada uno dellos a su mayoral quel’ guardava, et guardávanse los unos et los otros, et fazían tornar todo el daño sobre el león et sobre el toro.

Et a la fin, el pleito vino a esto: que como quier que el león fizo más daño et más mal al toro et abaxó mucho el su poder et la su onra, pero siempre el león fincó tan desapoderado dalli adelante que nunca pudo enseñorear las otras bestias nin apoderarse dellas como solía, también de las del su linage como de las otras.

Et assí, porque el león et el toro non entendieron que por el amor et el ayuda que el uno tomava del otro, eran ellos onrados et apoderados de todas las otras animalias, et non guardaron el amor aprovechoso que avían entre sí, et non se sopieron guardar de los malos consejos que les dieron para sallir de su premia et apremiar a ellos, fincaron el león et el toro tan mal de aquel pleito, que assí como ellos eran ante apoderados de todos, assí fueron después todos apoderados dellos.

—Et vos, señor conde Lucanor, guardadvos que estos que en esta sospecha vos ponen contra aquel vuestro amigo, que vos lo non fagan por traer a aquello que troxieron las animalias al león et al toro. Et por ende, conséjovos yo que si aquel vuestro amigo es omne leal et fallastes en él siempre buenas obras et leales et fiades en él como omne deve fiar del buen fijo o del buen hermano, que non creades cosa que vos digan contra él.

Ante, vos consejo quel’ digades lo que vos dixieren dél, et él luego vos dirá otrosí lo que dixieren a él de vos. Et fazed tan grant escarmiento en los que esta falsedat cuidaren ordir, porque nunca otros se atrevan a lo començar otra vegada.

Pero si el amigo non fuere desta manera que es dicha, et fuere de los amigos que se aman por el tiempo, o por la ventura, o por el mester, a tal amigo como éste, siempre guardad que nunca digades nin fagades cosa porque él pueda entender que de vos se mueva mala sospecha nin mala obra contra él, et dad passada a algunos de sus yerros; ca por ninguna manera non puede seer que tan grant daño vos venga a desora de que ante non veades alguna señal çierta, como sería el daño que vos vernía si vos desabiniéssedes por tal engaño et maestría como desuso es dicho.

Pero al tal amigo siempre le dad a entender en buena manera que, assí como cumple a vos la su ayuda, que assí cumple a él la vuestra; et lo uno faziéndol’ buenas obras et mostrándol’ buen talante et non tomando sospecha dél sin razón, nin creyendo dicho de malos omnes et dando alguna passada a sus yerros; et lo ál, mostrándol’ que assí como cumple a vos la su ayuda, que assí cumple a él la vuestra.

Por estas maneras durará el amor entre vos, et seredes guardados de non caer en el yerro que cayeron el león et el toro.

Al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dio, et fízolo assí, et fallóse ende bien.

Et entendiendo don Johan que este exienplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Por falso dicho de omne mintroso,
non pierdas amigo aprovechoso.

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Exemplo XXIII

De lo que fazen las formigas para se mantener

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta manera:

—Patronio, loado a Dios, yo so assaz rico, et algunos conséjanme que pues lo puedo fazer, que non tome otro cuidado, sinon tomar plazer et comer et bever et folgar, que assaz he para mi vida, et aun, que dexe a mios fijos bien heredados. Et por el buen entendimiento que vos avedes, ruégovos que me consejedes lo que vos paresçe que devo fazer.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, como quier que el folgar et tomar plazer es bueno, para que vos fagades en esto lo que es más aprovechoso, plazerme ía que sopiéssedes lo que faze la formiga para mantenimiento de su vida.

Et el conde le preguntó cómo era aquello, et Patronio le dixo:

—Señor conde Lucanor, ya vos veedes cuán pequeña cosa es la formiga, et, segund razón, non devía aver muy grand aperçebimiento, pero fallaredes que cada año, al tiempo que los omnes cogen el pan, salen ellas de sus formigueros et van a las eras et traen cuanto pan pueden para su mantenimiento, et métenlo en sus casas.

Et a la primera agua que viene, sácanlo fuera; et las gentes dizen que lo sacan a enxugar, et non saben lo que dizen, ca non es assí la verdat; ca bien sabedes vos que cuando las formigas sacan la primera vez el pan fuera de sus formigueros, que estonçe es la primera agua et comiença el invierno, et pues si ellas, cada que lloviesse, oviessen de sacar el pan para lo enxugar, luenga lavor ternían, et demás que non podrían aver sol para lo enxugar, ca en el invierno non faze tantas vezes sol que lo pudiessen enxugar.

Mas la verdat porque ellas lo sacan la primera vez que llueve es ésta: ellas meten cuanto pan pueden aver en sus casas una vez, et non catan por ál, sinon por traer cuanto fallan. Et desque lo tienen ya en salvo, cuidan que tienen ya recabdo para su vida esse año. Et cuando viene la lluvia et se moja, el pan comiença de naçer; et ellas veen que si el pan naçe en los formigueros, que en logar de se governar dello, que su pan mismo las mataría, et serían ellas ocasión de su daño.

Et estonçe sácanlo fuera et comen aquel coraçón que ha en cada grano de que sale la simiente et dexan todo el grano entero. Et después, por lluvia que faga, non puede naçer, et goviérnanse dél todo el año.

Et aun fallaredes que maguer que tengan cuanto pan les cumplía, que cada que buen tiempo faze, non dexan de acarrear cualesquier erbizuelas que fallan. Et esto fazen reçelando que les non cumplirá aquello que tienen; et mientre han tiempo, non quieren estar de valde nin perder el tiempo que Dios les da, pues se pueden aprovechar dél.

—Et vos, señor conde, pues la formiga, que es tan mesquina cosa, ha tal entendimiento et faze tanto por se mantener, bien devedes cuidar que non es buena razón para ningún omne, et mayormente para los que han de mantener grand estado et governar a muchos, en querer siempre comer de lo ganado; ca çierto sed que por grant aver que sea, onde sacan cada día et non ponen ý nada, que non puede durar mucho, et demás paresçe muy grand amortiguamiento et grand mengua de coraçón.

Mas el mío consejo es éste: que si queredes comer et folgar, que lo fagades siempre manteniendo vuestro estado et guardando vuestra onra, et catando et aviendo cuidado cómo avredes de que lo cumplades, ca si mucho ovierdes et bueno quisierdes seer, assaz avredes logares en que lo despendades a vuestra onra.

Al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dio, et fízolo assí, et fallóse ende bien.

Et porque don Johan se pago deste exienplo, fizolo poner en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Non comas siempre lo que has ganado,
bive tal vida que mueras onrado.

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Exemplo XXIV

De lo que contesçió a un rey que quería provar a tres sus fijos

Un día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, et díxole assí:

—Patronio, en la mi casa se crían muchos moços, dellos omnes de grand guisa et dellos que lo non son tanto, et veo en ellos muchas maneras et muy estrañas. Et por el grand entendimiento que vos avedes, ruégovos que me digades, cuanto vos entendedes, en qué manera puedo yo conosçer cuál moço recudrá a seer mejor omne.

—Señor conde —dixo Patronio—, esto que me vos dezides es muy fuerte cosa de vos lo dezir ciertamente, ca non se puede saber çiertamente ninguna cosa de lo que es de venir; et esto que vos preguntades es por venir, et por ende non se puede saber ciertamente; mas lo que desto se puede saber es por señales que paresçen en los moços, también de dentro como de fuera.

Et las que paresçen de fuera son las figuras de la cara et el donaire et la color et el talle del cuerpo et de los miembros, ca por estas cosas paresçe la señal de la complisión et de los miembros prinçipales, que son el coraçón et el meollo et el fígado; como quier que estas son señales non se puede saber lo çierto; ca pocas vezes se acuerdan todas las señales a una cosa; ca si las unas señales muestran lo uno, muestran las otras el contrario; pero a lo más, segund son estas señales, assí recuden las obras.

Et las más çiertas señales son las de la cara, et señaladamente las de los ojos, et otrosí el donaire; ca muy pocas vezes fallesçen éstas. Et non tengades que el donaire se dize por seer omne fermoso en la cara nin feo, ca muchos omnes son pintados et fermosos, et non han donaire de omne; et otros paresçen feos, que han buen donaire para seer omnes apuestos.

Et el talle del cuerpo et de los miembros muestran señal de la complisión et paresçe si deve seer valiente o ligero, et las tales cosas. Mas el talle del cuerpo et de los miembros non muestran çiertamente cuáles deven seer las obras. Et con todo esto, éstas son señales, et pues digo señales, digo cosa non çierta, ca la señal siempre es cosa que paresçe por ella lo que deve seer; mas non es cosa forçada que sea assí en toda guisa.

Et éstas son las señales de fuera, que siempre son muy dubdosas para conosçer lo que vos me preguntades. Mas para conosçer los moços por las señales de dentro que son ya cuanto más çiertas, plazerme ía que sopiéssedes cómo provó una vez un rey moro a tres fijos que avía, por saber cuál dellos sería mejor omne.

El conde le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, un rey moro avía tres fijos; et porque el padre puede fazer que regne cuál fijo de los suyos él quisiere, después que el rey llegó a la vegez, los omnes buenos de su tierra pidiéronle por merçed que les señalasse cuál daquellos sus fijos quería que regnasse en pos él. Et el rey díxoles que dende a un mes gelo diría.

Et cuando vino a ocho o a diez días, una tarde dixo al fijo mayor que otro día grand mañana quería cavalgar et que fuesse con él.

Otro día, vino el infante mayor al rey, pero que non tan mañana como el rey, su padre, dixiera. Et desque llegó, díxol’ el rey que se quería vestir, quel’ fiziesse traer los paños. El infante dixo al camarero que troxiesse los paños; el camarero preguntó que cuáles paños quería. El infante tornó al rey et preguntól’ que cuáles paños quería. El rey díxole que el aljuva; et él tornó al camarero et díxole que el aljuva quería el rey.

Et el camarero le preguntó que cuál almexía quería, et el infante tornó al rey a gelo preguntar. Et assí fizo por cada vestidura, que siempre iva et vinía por cada pregunta, fasta que el rey tovo todos los paños. Et vino el camarero, et le vistió et lo calçó.

Et desque fue vestido et calçado, mandó el rey al infante que fiziesse traer el cavallo, et él dixo al que guardava los cavallos del rey quel’ troxiesse el cavallo, et el que los guardava díxole que cuál cavallo traería; et el infante tornó con esto al rey, et assí fizo por la siella et por el freno et por el espada et las espuelas; et por todo lo que avía mester para cavalgar, por cada cosa fue preguntar al rey.

Desque todo fue guisado, dixo el rey al infante que non podía cavalgar, et que fuesse él andar por la villa et que parasse mientes a las cosas que vería porque lo sopiesse retraer al rey. El infante cavalgó et fueron con él todos los onrados omnes del rey et del regno, et ivan ý muchas trompas et tabales et otros instrumentos.

El infante andido una pieça por la villa, et desque tornó al rey, preguntól’ qué le paresçía de lo que viera. Et el infante díxole que bien le paresçía, sinon quel’ fazían muy grand roído aquellos instrumentos.

Et a cabo de otros días, mandó el rey al fijo mediano que viniesse a él otro día mañana, et el infante fízolo assí. Et el rey fizo todas las pruevas que fiziera al infante mayor, su hermano, et el infante fízolo, et dixo bien como el hermano mayor.

Et a cabo de otros días, mandó al infante menor, su fijo, que fuesse con él de grand mañana.

Et el infante madrugó ante que el rey despertasse, et esperó fasta que despertó el rey; et luego que fue despierto, entró el infante et omillósele con la reverençia que devía. Et el rey mandól’ quel’ fiziesse traer de vestir. Et el infante preguntó qué paños quería, et en una vez le preguntó por todo lo que avía de vestir et de calçar, et fue por ello et tráxogelo todo.

Et non quiso que otro camarero lo vistiesse nin lo calçasse sinon él, dando a entender que se ternía por de buena ventura si el rey, su padre, tomasse plazer o serviçio de lo que él pudiesse fazer, et que pues su padre era, que razón et aguisado era de fazer cuantos serviçios et omildades pudiesse.

Et desque el rey fue vestido et calçado, mandó al infante quel’ fiziesse traer el cavallo. Et él preguntóle cuál cavallo quería, et con cuál siella et con cuál freno, et cuál espada, et por todas las cosas que eran mester para cavalgar, et quién quería que cavalgasse con él, et assí por todo cuanto cumplía. Et desque todo lo fizo, non preguntó por ello más de una vez, et tráxolo et guisólo como el rey lo avía mandado.

Et desque todo fue fecho, dixo el rey que non quería cavalgar, mas que cavalgasse él et quel’ contasse lo que viesse.

Et el infante cavalgó et fueron con él todos como fizieran con los otros sus hermanos; mas él nin ninguno de sus hermanos, nin omne del mundo, non sabía nada de la razón porque el rey fazía esto. Et desque el infante cavalgó, mandó quel’ mostrassen toda la villa de dentro, et las calles et do tenía el rey sus tesoros, et cuántos podían seer, et las mezquitas et toda la nobleza de la villa de dentro et las gentes que ý moravan.

Et después salió fuera et mandó que saliessen allá todos los omnes de armas, et de cavallo et de pie, et mandóles que trebejassen et le mostrassen todos los juegos de armas et de trebejos, et vio los muros et las torres et las fortalezas de la villa. Et desque lo ovo visto, tornóse para’l rey, su padre. Et cuando tornó era ya muy tarde.

Et el rey le preguntó de las cosas que avía visto. Et el infante le dixo que si a él non pesasse, que él le diría lo quel’ paresçía de lo que avía visto.

Et el rey le mandó, so pena de la su bendiçión, quel’ dixiesse lo quel’ paresçía. Et el infante le dixo que como quier que él era muy leal rey, quel’ paresçía que non era tan bueno como devía, ca si lo fuesse, pues avía tan buena gente et tanta, et tan grand poder et tan grand aver, et que si por él non fincasse, que todo el mundo devía ser suyo.

Al rey plogo mucho deste denuesto que el infante le dixo.

Et cuando vino el plazo a que avía de dar respuesta a los de la tierra, díxoles que aquel fijo les dava por rey. Et esto fizo por las señales que vio en los otros et por las que vio en éste. Et como quier que más quisiera cualquier de los otros para rey, non tovo por aguisado de lo fazer por lo que vio en los unos et en el otro.

—Et vos, señor conde, si queredes saber cuál moço sería mejor, parad mientes a estas tales cosas, et assí podredes entender algo et por aventura lo más dello que ha de ser de los moços.

Al conde plogo mucho de lo que Patronio le dixo.

Et porque don Johan tovo este por buen exienplo, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Por obras et maneras podrás conosçer,
a los moços cuáles deven los más seer.

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Exemplo XXV

De lo que contescio al conde de Provencia commo fue librado de la prision por el consejo que le dio Saladin

El conde Lucanor fablava una vez con Patronio, su consegero, en esta manera:

—Patronio, un mio vasallo me dixo el otro dia que queria casar una su parienta, et [que] asi commo el era tenudo de [me] consejar lo mejor que el pudiese, que me pidia por merced quel' consejase en esto lo que entendia que era mas su pro, et dixome todos los casamientos quel' trayan. Et porque este es omne que yo quer[r]ia que lo acertase muy bien, et yo se que vos sabedes mucho de tales cosas, rruegovos que me digades lo que entendedes en esto porquel' yo pueda dar tal consejo que se falle el bien dello.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que podades bien consejar a todo omne que aya de casar su parienta, plazerme ya mucho que sopiesedes [lo] que contescio al conde de Provencia con Saladin que era soldan de Babilonia.

E el conde Lucanor le rrogo quel' dixiese commo fuera aquello.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, un conde ovo en Provencia que fue muy buen omne et deseava mucho fazer en guisa porquel' oviese Dios merced al alma et ganase la gloria del parayso, faziendo tales obras que fuesen a grand su onrra et del su estado. Et para que esto pudiese conplir, tomo muy grand gente consigo et muy bien aguisada et fuese para la tierra sancta de ultramar, poniendo en su coragon que, por que quier que [le] pudiese acaescer, que sienpre seria omne de buena ventura, pues le vinia estando el derecha mente en servicio de Dios. Et porque los juyzios de Dios son muy marabillosos et muy ascondidos et nuestro sennor tiene por bien de tentar muchas vezes a los sus amigos, pero si aquella temptacion saben sofrir sienpre nuestro sennor guisa que torne el pleito a onrra et a pro de aquel a quien tienta, et por esta rrazon tovo nuestro sennor por bien de temptar al conde de Provencia et consentio que fuese preso en poder del soldan. Et commoquier que estava preso, sabiendo Saladin la su grant bondat del conde, faziale mucho bien et mucha onrra et todos los grandes fechos que avia de fazer, todos los fazia por su consejo, Et tan bien le consejava el conde et tanto fiava del el soldan que, commo quier que estava preso, que tan grand logar et tan grand poder avia et tanto fazian por el en toda la tierra de Saladin commo farian en la suya misma.

E quando el conde se partio de su tierra, dexo una fija muy pequennuela. Et el conde estudo tan grand tienpo en la prision que era ya su fija en tienpo para casar. Et la condesa su muger et sus parientes enviaron dezir al conde quantos fijos de rreys et otros grandes omnes la demandavan por casamiento.

Et un dia quando Saladin vino a fablar con el conde, desque ovieron acordado aquello por que Saladin alli viniera, fablo con el el conde en esta manera:

—Sennor, vos me fazedes a mi tanta merced et tanta onrra et fiades tanto de mi que me ternia por muy de buena ventura si voslo pudiese servir. Et pues vos, sennor, tenedes por bien que vos conseje yo en todas las cosas que vos acaescen, atreviendome a la vuestra merced et fiando del vuestro entendimiento pidovos por merced que me consejedes en una cosa que me acaescio.

E el soldan gradescio esto mucho al conde et dixol' quel' consejaria muy de grado et aun quel' ayudaria muy de buena mente en que quiera quel' cunpliese. E entonce le dixo el conde de los casamientos quel' movian para aquella su fija et pidiol' por merced quel' consejase con quien la casaria. Et Saladin rrespondio asi:

—Conde, yo se que tal es el vuestro entendimiento que en pocas palabras que vos omne diga, entendredes todo el fecho. Et porende vos [quiero] consejar en este pleito segund lo que yo entiendo. Yo non conosco todos estos que demandan vuestra fija, que linage o que poder an o quales son en los sus cuerpos o quanta vezindat an convusco o que mejoria an los unos de los otros, et porende non vos puedo en esto consejar cierta mente, mas el mio consejo es este que casedes vuestra fija con omne.

E el conde gelo tovo en merced et entendio muy bien lo que aquello queria dezir.

Et envio el conde dezir a la condesa, su muger, et a sus parientes el consejo que el soldan le diera et que sopiesen de quantos omnes figos dalgo avia en todas sus comarcas, de que maneras et de que costunbres et quales eran en los sus cuerpos, et que non [catasen] por su rriqueza nin por su poder, mas quel' enviasen por escripto dezir que tales eran en si los fijos de los rreyes et de los grandes sennores que la demandavan et que tales eran los otros omnes fijosdalgo que eran en las comarcas.

Et la condesa et los parientes del conde se marabillaron desto mucho, pero fizieron lo que el conde les envio mandar, et posieron por escripto todas las maneras et costunbres buenas et contrarias que avian todos los que demandavan la fija del conde et todas las otras condiciones que eran en ellos. Et otrosi escrivieron quales eran en si los otros omnes fijosdalgo que eran en las comarcas, et enviaronlo todo contar al conde.

Et desque el conde vio este escripto, mostrolo al soldan. Et desque Saladin lo vio, commoquier que todos eran muy buenos, fallo en todos los fijos de los rreyes et de los grandes sennores, en cada uno algunas tachas de seer mal acostumbrados en comer o en bever o en seer sannudos o [ajpartadizos o de mal rrecebimiento a las gentes et pagarse de malas conpannas o enbargados de su palabra o alguna otra tacha de muchas que los omnes pueden aver. Et fallo que un fijo de un rrico omne que non era de muy grand poder, que segund lo que parescia del en aquel escripto, que era el mejor omne et el mas conplido, et mas sin ninguna mala tacha de que el nunca oyera fablar.

Et desque esto oyo el soldan consejo al conde que casase su fija con aquel omne, ca entendio que, commoquier que aquellos otros eran mas onrrados et mas fijos dalgo, que mejor casamiento era aquel et mejor casava el conde su fija con aquel que con ninguno de los otros en que oviese una mala tacha, quanto mas si oviese muchas, et tovo que mas de preciar era el omne por las sus obras que non por su rriqueza nin por nobleza de su linage.

E el conde envio mandar a la condesa et a sus parientes que casasen su fija con aquel que Saladin [le] mandara. Et commoquier que se marabillaron mucho ende enviaron por aquel fijo de aquel rrico omne et dixieronle lo que el conde les envio mandar. Et el rrespondio que bien entendia que el conde era mas fijodalgo et mas rrico et mas onrrado que el, pero que, si el tan grand poder oviese que bien tenia que toda muger seria bien casada con el, et que esto que fablavan con el, si lo dizian por non lo fazer, que tenia que le fazian muy grand tuerto et quel' querian perder de balde. Et ellos dixieron que lo querian fazer en toda guisa, et contaronle la rrazon en commo el soldan consejara al conde quel' diese su fija ante que a ninguno de los fijos de los rreyes nin de los otros grandes sennores sennalada mente porquel' escogiera por omne.

E desque el esto oyo, entendio que fablavan verdadera mente en el casamiento et tovo que, pues Saladin lo escogiera por omne et le fiziera allegar a tan grand onrra, que non seria el omne, si non fiziese en este fecho lo que pertenescia. Et dixo luego a la condesa et a los parientes del conde que, si ellos querian que creyese el que gelo dizian verdadera mente, quel' apoderasen luego de todo el condado et de todas las rrentas, pero non les dixo ninguna cosa de lo que el avia pensado de fazer.

E a ellos plogo de lo que el les dizia, et apoderaronle luego de todo. E el tomo muy grand Io aver et en grand poridat armo piega de galeas et tovo muy grand aver guardado. Et desque esto fue fecho, mando guisar sus bodas para un dia sennalado.

Et desque las bodas fueron fechas muy rricas et muy onrradas, en la noche quando se ovo de yr para su casa do estava su muger, ante que se echasen en la cama, llamo a la condesa et a sus parientes et dixoles en grant poridat que bien sabien que el conde [le] escogiera entre otros muy mejores que el, et que lo fiziera porque el soldan le consejara que casase su fija con omne, et pues el soldan et el conde tanta onrra le fizieran [e lo escogieran] por omne que tenia el que non era omne si non fiziese en esto lo que pertenescia, et que se queria yr et que les dexava aquella donzella con qui el avia de casar et el condado, que el fiava por Dios que el le endereceria por que entendiesen las gentes que fazia fecho de omne.

Et luego que esto ovo dicho cavalgo et fuese en buena ventura. Et endereço al rregno de Armenia et moro y tanto tienpo fasta que sopo muy bien el lenguage et todas las maneras de la tierra. Et sopo commo Saladin era muy caçador. Et el tomo muchas buenas aves et muchas buenos canes et fuese para Saladin et partio aquellas sus galeas et puso una en cada puerto et mandoles que nunca se partiesen [djende fasta quel gelo mandase.

Et desque el llego al soldan, fue muy bien rrecebido, pero non le beso la mano nin le fizo ninguna rreverencia de las que omne deve fazer a su sennor. Et Saladin mandol' dar todo lo que ovo mester, et el gradesciogelo mucho, mas non quiso tomar del ninguna cosa et dixo [le] que non viniera por tomar nada del, mas por quanto bien oyera dezir del, que si el por bien toviese que queria bevir algun tienpo en la su casa por aprender alguna cosa de quanto bien avia en el et en las sus gentes, et porque sabia que el soldan era muy caçador que [le] traya muchas aves et muy buenas et muchos canes et si la su merced fuese que tomase ende lo que quisiese, et con lo quel' fincaria a el, que andaria con el a caza, et le faria quanto servicio pudiese en aquello et en al.

[E] esto le gradescio mucho Saladin. El tomo lo que tovo por bien de lo que el traya, mas por ninguna guisa nunca pudo guisar que el otro tomase del ninguna cosa nin le dixiese ninguna cosa de su fazienda nin oviese entr' ellos cosa por que el tomase ninguna carga de Saladin por que fuese tenido de lo guardar.

Et asi andido en su casa un grand tienpo.

Et commo Dios acarrea quando su voluntad es las cosas que el quiere, guiso que alcangaron los falcones a unas gruas. Et fueron matar la una de las gruas a un puerto de la mar do estava la una de las galeas que el yerno del conde y pusiera. Et el soldan que yva en muy buen cavallo et el en otro alongaronse tanto de las gentes que ninguno dellos non vio por do yva[n].

Et quando Saladin llego do los falcones estavan con la grua, descendio mucho ayna por los acorrer. Et el yerno del conde que vinia con el de quel' vio en tierra llamo a los de la galea. Et el soldan que non parava mientes sinon por cevar sus falcones, quando vio la gente de la galea enderredor de si, fue muy espantado.

E el yerno del conde metio mano a la espada et dio a entender quel' queria ferir con ella. Et quando Saladin esto vio, començose a quexar mucho diziendo que esto era muy grand traycion. Et el yerno del conde le dixo que non [lo] mandase Dios, que bien sabia el que nunca el le tomara por sennor nin quisiera tomar nada de lo suyo nin tomar del ningun encargo por que oviese rrazon de lo guardar, mas que sopiese que Saladin avia fecho todo aquello.

Et desque esto ovo dicho, tomolo et metiolo en la galea, et de que lo tovo dentro contol' commo el era el yerno del conde, et que era aquel que el escogiera entre otros mejores que [el] por omne, et pues el por omne lo escogiera, que bien entendia que non fuera el omne si esto non fiziera, et quel' pidia por merced quel' diese su suegro por que entendiese que el consejo que el le diera, que era bueno et verdadero, et que se fallava bien del.

E quando Saladin esto oyo, gradescio mucho a Dios, et plogol' mas porque acerto en el su consejo que sil' oviera acaescido otra pro o otra onrra por grande que fuese. Et dixo al yerno del conde que gelo daria muy de buena mente.

Et el yerno del conde fio en el soldan et sacolo de la galea et fuese con el. Et mando a los de la galea que se alongasen del puerto tanto que non los pudiesen veer ningunos que y llegasen. Et el soldan et el yerno del conde cevaron muy bien sus falcones. Et quando las gentes y llegaron, fallaron a Saladin mucho alegre. Et nunca dixo a omne del mundo nada de quanto le avia contescido.

Et desque llegaron a la villa, fue luego descender a la casa do estava el conde preso et levo consigo al yerno del conde. Et desque vio al conde començol' a dezir con muy grand alegria:

—Conde, mucho gradesco a Dios por la merced que me fizo en acertar tan bien commo acerte en el consejo que vos di en el casamiento de vuestra fija. Evad aqui vuestro yerno que vos ha sacado de prision.

E entonce le conto todo lo que su yerno avia fecho e la lealdat et el grand esfuergo que fiziera en lo prender et en fiar luego en el. Et el soldan et el conde et quantos esto sopieron, loaron mucho el entendimiento et el esfuergo et la lealdad del yerno del conde; e otrosi loaron mucho las bondades de Saladin et del conde et gradescieron mucho a Dios porque quiso guisar de lo traer a tan buen acabamiento.

E entonce dio el soldan muchos dones et muy rricos al conde et a su yerno. Et por el enojo que el conde tomara en la prision diol' dobladas todas las rrentas que el conde pudiera levar de su tierra en quanto estudo en la prision et enviol' muy rrico et muy bien andante para su tierra. Et todo este bien vino al por el buen consejo que el soldan le dio que casase su fija con omne.

—Et vos, sennor conde Lucanor, pues avedes a consejar aquel vuestro vasallo en rrazon del casamiento de aquella su parienta, consejalde que la principal cosa que cate en el casamiento, que sea aquel con quien la oviere de casar buen omne en si, ca si esto non fuere por onrra nin por rriqueza nin por fidalguia que aya nunca puede ser bien casada. Et devedes saber que el omne con bondad acrecenta la onrra et alga su linage et acrecenta las rriquezas. Et por seer muy fidalgo [e] muy rrico si bueno non fuere, todo seria mucho ayna perdido. Et desto vos podria dar muchas fazannas de muchos omnes de grand guisa que les dexaron sus padres muy rricos et mucho onrrados et pues non fueron tan buenos commo devian, fue en ellos perdido el linage et la rriqueza, et otros de grand guisa et de pequenna que por la grand bondad que ovieron en si acrescentaron mucho en sus onrras et en sus faziendas en guisa que fueron muy mas loados et mas preciados por lo que ellos fizieron et por lo que ganaron, que aun por todo su linage. E asi entendet que todo el pro et todo el danno nasce et viene de qual el omne es en si, de qualquier estado que sea. Et porende la primera cosa que se deve catar en el casamiento es quales maneras et quales costunbres et qual entendimiento et quales obras a en si el omne o la muger que ha de casar, et esto seyendo primero catado, dende en adelante quanto el linage es mas alto et la rriqueza mayor et la apostura mas conplida et la vezindat mas acerca et mas aprovechosa, tanto es el casamiento mejor.

E al conde plogo mucho destas rrazones que Patronio le dixo, et tovo que era verdat todo asi commo el le dezia.

Et veyendo don Johan que este exienplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Qui omne es faz todos los provechos,
Qui non lo es mengua todos los fechos.

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Exemplo XXVI

De lo que contescio al arbol de la Mentira

Un dia fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et dixole asi:

—Patronio, sabet que esto en muy grand quexa et en grand rroydo con unos omes que me non aman mucho. Et estos omes son tan rrevoltosos et tan mintrosos que nunca otra cosa fazen sinon mentir a mi et a todos los otros con quien an de fazer o de librar alguna cosa. Et las mentiras que dizen, sabenlas tan bien apostar et aprovechanse tanto dellas que me traen a muy grand dannos, et ellos apoderanse mucho et an [las] gentes muy fiera[mente] contra mi. Et aun creed que, si yo quisiese obrar por aquella manera, que por aventura lo sabria fazer tan bien commo ellos, mas porque yo se que la mentira as de mala manera, nunca me pague della. Et agora por el buen entendimiento que vos avedes, rruegovos que me consejedes que manera tome con estos omnes.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos fagades en esto lo mejor et mas a vuestra pro, plazerme ya mucho que sopiesedes lo que contescio a la Verdat e a la Mentira.

E el conde le rrogo quel' dixiese commo fuera aquello.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, la Mentira et la Verdat fizieron su conpannia en uno, et de que ovieron estado asi un tienpo, la Mentira que es acuciosa dixo a la Verdat que seria bien que pusiesen un arbol de que oviesen fructa et pudiesen estar a la su sonbra quando fiziese calentura. Et la Verdat commo es cosa liana et de buen talante dixo quel' plazia.

Et de que el arbol fue puesto et començo a nacer, dixo la Mentira a la Verdat que tomase cada una dellas su parte de aquel arbol. Et a la Verdat plogol' con esto. Et la Mentira dandol' a entender con rrazones coloradas et apuestas que la rrayz del arbol es la cosa que da la vida et la mantenencia al arbol et que es mejor cosa et mas aprovechosa, consejo la Mentira a la Verdat que tomase las rrayzes del arbol que estan so tierra et ella que se aventuraria a tomar aquellas ramiellas que avian de salir et estar sobre tierra, commoquier que era muy grand peligro porque estava a aventura de tajarlo o follarlo los omnes o rroerlo las bestias o tajarlo las aves con las manos et con los picos o secarle la grant calentura o quemarie el grand yelo, et que de todos estos periglos non avia a sofrir ningunos la rrayz.

Et quando la Verdat oyo todas estas rrazones porque non ay en ella muchas maestrias et es cosa de grant fianga et de grand creencia fiose en la Mentira, su conpann[er]a, et creo que era verdat lo quel' dizia et tovo que la Mentira le consejava que tomase muy buena parte e tomo la rrayz del arbol et fue con aquella parte muy pagada.

Et quando la Mentira esto ovo acabado, fue mucho alegre por el enganno que avia fecho a su conpann[er]a diziendol' mentiras fermosas et apostadas.

E la Verdat metiose so tierra para vevir do estavan las rrayzes que eran la su parte, et la Mentira finco sobre tierra do viven los omnes et andan las gentes et todas las otras cosas. Et commo es ella muy falaguera, en poco tienpo fueron todos muy pagados della. Et el su arbol comengo a crecer et [a] echar muy grandes rramos et muy anchas fojas que fazian muy fermosa sonbra et parescieron en el muy apuestas flores de muy fermosas colores et muy pagaderas a parescencia.

Et desque las gentes vieron aquel arbol tan fermoso, ayuntavanse muy de buena mente a estar cabo del, et pagavanse mucho de la su sombra et de las sus flores tan bien coloradas et estavan y sienpre las mas de las gentes, et aun los que se fallavan por los otros logares dizian los unos a los otros que, si querian estar viciosos et alegres, que fuesen estar a la sombra del arbol de la Mentira.

Et quando las gentes eran ayuntadas so aquel arbol, commo la Mentira es muy falaguera et de grand sabiduria, fazia muchos plazeres a las gentes et amostravales de su sabiduria. Et las gentes pagavanse de aprender de aquella su arte mucho.

Et por esta manera tiro a si todas las mas gentes del mundo, ca [mostraba] a los unos mentiras senziellas et a los otros mas sotiles mentiras dobladas et a otros muy mas sabios mentiras (trebles).

Et devedes saber que la mentira senziella es quando un omne dize a otro:

—Don fulano, yo fare tal cosa por vos.

Et el miente de aquello quel' dize. Et la mentira doble es quando faze juras et homenajes et rrehenes et da otros por si que fagan todos aquellos pleitos, et en faziendo estos seguramientos ha el ya pensado et sabe manera commo todo esto tornara en mentira et en enganno. Mas la mentira treble que es mortal mente engannosa es la quel' miente et le enganna diziendol' verdat. Et desta sabiduria tal avia tanta en la Mentira et sabiala tan bien mostrar a los que se pagavan de estar a la sombra del su arbol que les fazia acabar por aquella sabiduria lo mas de las cosas que ellos querian, et non fallavan ningun omne que aquella arte non sopiese, que ellos non le troxiesen a fazer toda su voluntad, lo uno por la fermosura del arbol et lo al con la grand arte que de la Mentira aprendian.

E deseavan mucho las gentes estar a aquella sombra et aprender lo que la Mentira les amostrava. E la Mentira estava mucho onrrada et muy preciada et mucho aconpannada de las gentes, et el que menos se llegava a ella et menos sabia de la su arte menos le preciavan todos, et aun el mismo se preciava menos.

Et estando la Mentira tan bien andante, la lazdrada et despreciada de la Verdat estava ascondida so tierra, et omne del mundo non sabia della parte nin se pagava della nin la queria buscar.

Et ella veyendo que non le avia fincado cosa en que se pudiese mantener sinon aquellas rrayzes del arbol que [eran su parte la qual le] consejara tomar la Mentira con mengua de otra vianda, ovose a tornar a rroer et a tajar et a governarse de las rrayzes del arbol de la Mentira.

Et commoquier que el arbol tenia muy buenas rramas et muy anchas fojas que fazian muy grand sombra et muchas flores de muy apuestas colores ante que pudiesen levar fructo, fueron tajadas todas sus rrayzes, ca las ovo a comer la Verdat, pues non avia al de que se governar.

Et desque las rrayzes del arbol de la Mentira fueron todas tajadas et estando la Mentira a la sombra del su arbol con todas las gentes que aprendian de la su arte, vino un viento et dio en el arbol, et porque las sus rrayzes eran todas tajadas fue muy ligero de derribar et cayo sobre la Mentira et quebrantola de muy mala manera, et todos los que estavan aprendiendo de la su arte fueron todos muertos et muy mal feridos et fincaron muy mal andantes.

Et por el lugar do estava el tronco del arbol [salio] la Verdat que estava escondida, et quando fue sobre la tierra, fallo que la Mentira et todos los que a ella se allegaron eran muy mal andantes et se fallaron muy mal de quanto aprendieron et usaron del arte que aprendieron de la Mentira.

—Et vos, sennor conde Lucanor, parad mientes que la mentira ha muy grandes rramos, et las sus flores que son los sus dichos et los sus pensamientos et los sus falagos son muy plazenteros, et paganse mucho dellos las gentes, pero todo es sombra et nunca llega a buen fructo. E porende si aquellos vuestros contrarios usan de las sabidurias et de los engannos de la mentira, guardatvos dellos quanto pudierdes et non querades seer su conpanno en aquella arte nin ayades envidia de la su buena andanga que an por usar del arte de la mentira, ca cierto seed que poco les durara, et non pueden aver buena fin, et quando cuydaren seer mas bien andantes estonce les fallecera asi commo fallescio [el] arbol de la Mentira a los que cuydavan estar muy bien andantes a su sonbra, mas aunque la verdat sea menospreciada abragatvos bien con ella et preciadla mucho, ca cierto seed que por ella seredes bien andante et avredes buen acabamiento et ganaredes la gracia de Dios por que vos de en este mundo bien et mucha onrra paral cuerpo et salvamiento paral alma en el otro.

E al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dio et fizolo asi et fallose ende bien.

Et entendiendo don Johan que este exienplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Seguid verdad por la mentira foyr,
Ca su mal cresce quien usa de mentir.

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Exemplo XXVII

De lo que contescio a un emperador et a don Alvarhanez Minaya con sus mugeres

Fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, un dia et dixole asi:

—Patronio, dos hermanos que yo he son casados entramos et viven cada uno dellos muy de[s]variada mente el uno del otro, ca el uno ama tanto aquella duenna con qui es casado que a ves podemos guisar con el que se parta un dia del lugar onde ella es, et non faz cosa del mundo sinon lo que ella quiere et si ante non gelo pregunta. Et el otro en ninguna guisa non podemos con el que un dia la quiera veer de los ojos nin entrar en casa do ella sea. Et porque yo he grand pesar desto, rruegovos que me digades alguna manera por que podamos y poner consejo.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, segund esto que vos dezides, entramos vuestros hermanos andan muy errados en sus faziendas, ca el uno nin el otro non devian mostrar tan grand amor nin tan grand desamor commo muestran a aquellas duennas con qui ellos son casados, mas, commoquier que ellos yerran, por aventura es por las maneras que an aquellas sus mugeres. Et porende querria que sopiesedes lo que contescio al emperador Fradrique et a don Alvarfanez Minaya con sus mugeres.

El conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, porque estos exienplos son dos et non voslos podria entramos dezir en uno, contarvos he primero lo que contescio al emperador Fradrique, et despues contarvos he lo que contescio a don Alvarhanez.

—Sennor conde, el emperador Fradrique caso con una donzella de muy alta sangre segund le pertenescia, mas de tanto non le acaescio bien que non sopo ante que casase con aquella las maneras que avia. Et despues que fueron casados commo quier que ella era muy buena duenna et muy guardada en el su cuerpo, comengo a seer la mas brava et la mas fuerte et la mas rebesada cosa del mundo asi que, si el emperador queria comer, ella dizia que queria ayunar, et si el emperador queria dormir, queriese ella levantar et si el emperador querie bien [a] alguno luego ella lo desamava. Que vos dire mas? Todas las cosas del mundo en que el emperador tomava plazer en todas dava ella a entender que tomava pesar, et de todo lo que el emperador fazia, de todo fazia ella el contrario sienpre.

Et desque el emperador sufrio esto un tienpo et vio que por ninguna guisa non la podia sacar desta entencion por cosa que el nin otros le dixiesen nin por rruegos nin por amenazas nin por buen talante nin por malo quel' mostrase et vio que el pesar et la vida enojosa que avia de sofrir quel' era tan grand danno para la su fazienda et para las sus gentes que non podia y poner consejo et de que esto vio, fuese paral papa et contol' la su fazienda tan bien de la vida que pasava commo del grand danno que vinia a el et a toda la tierra por las maneras que avia la emperadriz, et quisiera muy de grado si podria seer que los partiese el papa. Mas vio que segund la ley de los cristianos non se podian partir et [otrosy que] en ninguna manera non podian vevir en uno por las malas maneras que la emperadriz avia, et sabia el papa que esto era asi.

Et desque otro cobro non podieron fallar, dixo el papa al emperador que este fecho, que lo acomendava el al entendimiento et a la sotileza del emperador, ca el non podia dar penitencia ante que el pecado fuese fecho.

Et el emperador partiose del papa et fuese para su casa, et trabajo por quantas maneras pudo por falagos et por amenazas et por consejos et por desengannos et por quantas maneras el et todos los que con el bivian, pudieron asmar para la sacar de aquella mala entencion, mas todo esto non tovo y pro, que quanto mas le dizian que se partiese de aquella manera, tanto mas fazia ella cada dia todo lo rrevesado.

Et de que el emperador vio que por ninguna guisa esto non se podia enderegar, dixol' un dia que el queria yr a la caga de los ciervos et que levaria una partida de aquello yerva que ponen en las saetas con que matan los ciervos et que dexaria lo al para otra vegada, quando quisiese yr a caga, et que se guardase que por cosa del mundo non pusiese de aquella yerba en sarna nin en postiella nin en lugar donde saliese sangre, ca aquella yerba era tan fuerte que non avia en el mundo cosa viva que non matase.

Et tomo de otro unguento muy bueno et muy aprovechoso para qualquier llaga, et el emperador untose con el ant' ella en algunos lugares que non estavan sanos. Et ella et quantos y estavan vieron que guarescia luego con ello. Et dixole que, si le fuese mester, que de aquel pusiese en qualquier llaga que oviese. Et esto le dixo ante piega de omes et de mugeres.

Et de que esto ovo dicho, tomo aquella yerba que avia menester para matar los ciervos et fuese a su caga asi commo avia dicho. Et luego que el emperador fue ydo, comengo ella a ensannarse et a enbravecer et comengo a dezir:

—iVeed el falso del emperador lo que me fue dezir! Porque el sabe que la sarna que yo he, non es de tal manera commo la suya dixome que me untase con aquel unguento que se el unto, porque sabe que non podria guarescer con el, mas de aquel otro unguento bueno con que el sabe que guaresceria dixo que non tomase del en guisa ninguna, mas per le fazer pesar yo me untare con el, et quando el viniere fallarme ha sana. Et so cierto que en ninguna cosa non le podria fazer mayor pesar et por esto lo fare.

E los cavalleros et las duennas que con ella estavan, travaron mucho con ella que lo non fiziese et comengaronle a pedir merced muy fiera mente llorando que se guardase de lo fazer, ca cierta fuese, si lo fiziese, que luego seria muerta. Et por todo esto non lo quiso dexar. Et tomo la yerva et unto con ella las Uagas. Et a poco rrato comengol' a tomar la rrabia de la muerte, et ella rrepintierase si pudiera, mas ya non era tienpo en que se pudiese fazer.

Et murio por la manera que avia porfiosa et a su danno.

Mas a don Alvarhanez contescio el contrario desto, et por que lo sepades todo commo fue, contarvos he commo acaescio.

Don Alvarhanez era muy buen omne et muy onrrado et poblo a Yxcar et morava y. Et el conde don Pero Angurez poblo a Cuellar et morava en ella. Et el conde don Pero Angurez Io avia tres fijas.

Et un dia estando sin sospecha ninguna entro don Alvarhanez por la puerta. Et al conde don Pero Angurez plogo mucho con el. Et desque ovieron comido preguntol' que porque vinia tan sin sospecha. Et don Alvarhanez dixol' que vinia por demandar una de sus fijas para con que casase, mas que queria que gelas mostrase todas tres et quel' dexase fablar con cada una dellas et despues que escogeria qual quisiese. Et el conde veyendo quel' fazia Dios mucho bien en ello, dixo quel' plazia mucho de fazer quanto don Alvarhanez le dizia.

Et don Alvarhanez apartose con la fija mayor et dixol' que, si a ella ploguiese, que queria casar con ella, pero ante que fablase mas en el pleito, quel' queria contar algo de su fazienda, [e] que sopiese lo primero que el non era muy mancebo et que por las muchas feridas que oviera en las lides [en] que se acertara quel' enflaqueciera tanto la cabega que por poco vino que bibiese, quel' fazie perder luego el entendimiento, et de que estava fuera de su seso, que se asannava tan fuerte que non catava lo que dizia et que a las vegadas firia a los omes [en] tal guisa que se rrepentia mucho despues que tornava a su entendimiento, et aun quando se echava a dormir desque yazia en la cama, que fazia y muchas cosas, que non enpeceria nin migaja, si mas linpias fuesen. Et destas cosas le dixo tantas que toda muger qu'el entendimiento non oviese muy maduro, se podria tener del por non muy bien casada. Et de que esto le ovo dicho, rrespondiol' la fija del conde que este casamiento non estava en ella sinon en su padre et en su madre. Et con tanto partiose de don Alvarhanez et fuese para su padre. Et de que el padre et la madre le preguntaron que era su voluntad de fazer, e porque ella non fue de muy buen entendimiento commo le era mester, dixo a su padre et a su madre que tales cosas le dixiera don Alvarhanez que ante queria seer muerta que casar con el. Et el conde non le quiso dezir esto a don Alvarhanez, mas dixol' que su fija, que non avia entonce voluntad de casar.

E fablo don Alvarhanez con la fija mediana. Et pasaron entre el et ella [las rrasones] bien asi commo con el hermana mayor.

Et despues fablo con el hermana menor et dixol' todas aquellas cosas que dixiera a las otras sus hermanas. Et ella rrespondiol' que gradescia mucho a Dios que don Alvarhanez queria casar con ella, et en lo quel' dizia quel' fazia mal el vino, que si por aventura alguna vez le cunpliese por alguna cosa de estar apartado de las gentes por aquello quel' dizia o por al, que ella lo encubriria mejor que ninguna otra persona del mundo et a lo que dizia que el era viejo que quanto por esto non partiria ella el casamiento, que cunpliale a ella del casamiento el bien et la onrra que avia I ode ser casada con don Alvarhanez, et de lo que dizia que era muy sannudo et que firia a las gentes, que quanto por esto non fazia fuerga, ca nunca ella le faria por que la firiese, et si lo fiziese que lo sabria muy bien sofrir. Et a todas las cosas que don Alvarhanez le dixo, a todas le sopo tan bien rresponder que don Alvarhanez fue muy pagado, et gradescio mucho a Dios porque fallara muger de tan buen entendimiento. Et dixo al conde don Pero Ancurez [que] con aquella queria casar. E al conde plogo mucho ende. Et fizieron ende sus bodas luego. Et fuese con su muger luego en buena ventura. Et esta duenna avia nonbre donna Vascunnana.

Et despues que don Alvarhanez levo a su muger a su casa, fue [ella] tan buena duenna et tan cuerda que don Alvarhanez se tovo por bien casado della et tenia por rrazon que se fiziese todo lo que ella querie. Et esto fazia el por dos rrazones: la primera porque fizo Dios a ella tanto bien que tanto amava a don Alvarhanez et tanto presciava el su entendimiento que todo lo que don Alvarhanez dizia et fazia, que todo tenia ella verdadera mente que era lo mejor, et plaziale mucho de quanto dizia et de quanto fazia, et nunca en toda su vida contrallo cosa que entendiese que a el plazia. Et non entendades que fazia esto por le lisonjar, nin por le falagar, mas fazialo por[que] verdadera mente creya et era su entencion que todo lo que don Alvarhanez queria et dizia et fazia, que [en] ninguna guisa non podria ser yerro nin lo podria otro ninguno mejorar. Et lo uno por esto que era el mayor bien que podria seer et lo al porque ella era de tan buen entendimiento et de tan buenas obras que sienpre acertava en lo mejor, et por estas cosas amavala et preciavala tanto don Alvarhanez que tenia por rrazon de fazer todo lo que ella querie, ca sienpre ella queria et le consejava lo que era su pro et su onrra. Et nunca tovo mientes por talante nin por voluntad que oviese de ninguna cosa que fiziese don Alvarhanes sinon lo que a el mas le pertenescia, et que era mas su onrra et su pro.

Et acaescio que una vez seyendo don Alvarhanez en su casa, que vino a el un su sobrino que vivia en casa del rrey, et plogol' mucho a don Alvarhanez con el. Et desque ovo morado con don Alvarhanez algunos dias, dixol' un dia que era muy buen omne et muy conplido et que non podia poner en el ninguna tacha sinon una. Et don Alvarhanez preguntol' [que qual] era. Et el sobrino dixol' que non fallava tacha quel' poner sinon que fazia mucho por su muger et la apoderava mucho en toda su fazienda. Et don Alvarhanez rrespondiol' que a esto, que dende a pocos dias le daria ende la rrespuesta.

Et ante que don Alvarhanez viese a donna Vascunnana, cavalgo et fuese a otro lugar et andudo alia algunos dias, et levo alia aquel su sobrino consigo.

Et despues envio por donna Vascunnana et guiso asi don Alvarhanez que se encontraron en el camino, pero que non fablaron ningunas rrazones entre si, nin ovo tienpo que lo quisiesen fazer. Et don Alvarhanez fuese adelante et yva con el su sobrino. Et donna Vascunnana vinia [en pos dellos].

Et desque ovieron andado asi una piega, don Alvarhanez et su sobrino fallaron una [grandj piega de vacas. Et don Alvarhanez comengo a dezir:

—^Viestes, sobrino, que fermosas yeguas ha en esta nuestra tierra? E quando su sobrino esto oyo, marabillose ende mucho et cuydo que gelo dizia por trebejo et dixol' que commo dizia tal cosa, que non eran sinon vacas. Et don Alvarhanez se comengo mucho de marabillar et [desiale] que rrecelava que avia perdido el seso, ca bien veye que aquellas yeguas eran. Et desque el sobrino vio que don Alvarhanez porfiava tanto sobr' esto et que lo dizia a todo su seso, finco mucho espantado et cuydo que don Alvarhanez avia perdido el entendimiento. Et don Alvarhanez estido tanto adrede en aquella porfia fasta que asomo donna Vascunnana que vinia por el camino. Et de que don Alvarhanez la vio, dixo a su sobrino:

—Ea, don sobrino, fe aqui a donna Vascunnana que nos partira nuestra contienda. Al sobrino plogo desto mucho. Et desque donna Vascunnana llego, dixol' su cunnado:

—Sennora, don Alvarhanez et yo estamos en contienda, ca el dize por [estas] vacas que son yeguas et yo digo que son vacas. Et tanto avemos porfiado que el me tiene por loco, et yo tengo que el non esta bien en su seso. Et vos, sennora, Io departidnos agora esta contienda. Et quando donna Vascunnana esto vio, commoquier que ella tenia que aquellas eran vacas, pero pues su cunnado le dixo que dizia don Alvarhanez que eran yeguas, tovo verdadera mente ella con todo su entendimiento que ellos erravan, que las non conoscian, mas que don Alvarhanez non erraria en ninguna manera en las conoscer, et pues dizia que eran yeguas, que en toda guisa del mundo, que yeguas eran, et non vacas. Et comengo a dezir al cunnado et a quantos y estavan:

—Por Dios, cunnado, pesame mucho desto que dezides, et sabe Dios que quisiera que con mayor seso et con mayor pro [vos] viniesedes agora de casa del rrey do tanto avedes morado, ca bien veedes vos que muy grand mengua de entendimiento et de vista es tener que las yeguas, que son vacas. Et comengol' a mostrar tan bien por las colores commo por las faciones commo por otras cosas muchas que eran yeguas, et non vacas, et que era verdat lo que don Alvarhanez dizia, e que en ninguna manera el entendimiento et la palabra de don Alvarhanez, que nunca podria errar. Et tanto le afirmo esto que ya el cunnado et todos los otros comengaron a dubdar que ellos erravan, et que don Alvarhanez dizia verdat que las que ellos tenian por vacas, que eran yeguas.

Et de que esto fue fecho, fueronse don Alvarhanez et su sobrino adelante et fallaron una grand peega de yeguas. Et don Alvarhanez dixo a su sobrino:

—jAha, sobrino! Estas son las vacas, que non las que vos diziades ante que dizia yo que eran yeguas. E quando el sobrino esto oyo, dixo a su tio:

—Por Dios, don Alvarhanez, si vos verdat dezides el diablo me traxo a mi a esta tierra, ca cierta mente si estas son vacas perdido he yo el entendimiento, ca en toda guisa del mundo estas son yeguas, et non vacas. E don Alvarhanez comengo a porfiar muy fiera mente que eran vacas. Et tanto [duro] esta porfia fasta que llego donna Vascunnana. Et desque ella llego et le contaron lo que dizia don Alvarhanez et dizia su sobrino, maguer a ella parescia que el sobrino dizia verdat, non pudo creer por ninguna guisa que don Alvarhanez pudiese errar, nin que pudiese seer verdat al sinon lo que el dizia. Et comengo a catar rrazones para provar que era verdat lo que dizia don Alvarhanez et tantas rrazones et tan buenas dixo que su cunnado et todos los otros tovieron que el su entendimiento et la su vista errava, mas lo que don Alvarhanez dizia, que era verdat. Et aquesto finco assi.

Et fueronse don Alvarhanez et su sobrino adelante et andudieron tanto fasta que llegaron a un rrio en que avia piega de molinos. Et dando del agua a las bestias en el rrio comengo a dezir don Alvarhanez que aquel rrio, que corria contra la parte onde nascia, et aquellos molinos, que del otra parte les vinia el agua. Et el sobrino de don Alvarhanez se tovo por perdido quando esto le oyo, ca tovo que asi commo errara en el conoscimiento de las vacas et de las yeguas, que asi errava agora en cuydar que aquel rrio vinia al rreves de commo dizia don Alvarhanez. Pero porfiaron tanto sobr' esto fasta que donna Vascunnana llego. Et desquel' dixieron esta porfia en que estava don Alvarhanez et su sobrino, pero [aun] que a ella parescia que el sobrino dizia verdat, non creo al su entendimiento et tovo que era verdat lo que don Alvarhanez dizia. Et por tantas maneras sopo ayudar a la su rrazon que su cunnado et quantos lo oyeron, creyeron todos que aquella era la verdat.

Et d'aquel dia aca finco por fazanna que si el marido dize que corre el rrio contra arriba, que la buena muger lo deve creer et deve dezir que es verdat.

Et desque el sobrino de don Alvarhanez vio que por todas estas rrazones que donna Vascunnana dizia, se provava que era verdat lo que dizia don Alvarhanez et que errava el en non conoscer las cosas asi commo eran, tovose per muy maltrecho, cuydando que avia perdido el entendimiento. Et de que andudieron asi una grand piega por el camino et don Alvarhanez vie que su sobrino yva muy triste et en grand cuydado, dixole asi:

—Sobrino, agora vos he dado la rrespuesta a lo que en el otro dia me dixiestes que me davan las gentes por grand tacha porque tanto fazia por donna Vascunnana, mi muger, ca bien cred que todo esto que vos et yo avemos pasado hoy, todo lo fize por que entendiesedes quien es ella, et que lo que yo por ella fago, que lo fago con rrazon, ca bien creed que entendia yo que las primeras vacas que nos fallamos et que dizia yo que eran yeguas, que vacas eran asi commo vos diziades. Et desque donna Vascunnana llego et vos oyo que yo dizia que eran yeguas, bien cierto so que entendia que vos diziades verdat, mas [por] que [fiava] ella tanto en el mio entendimiento que tien' que por cosa del mundo non podria errar, tovo que vos et ella erravades en non lo conoscer commo era. Et porende dixo tantas rrazones et tan buenas que fizo entender a vos et a quantos alli estavan, que lo que yo dizia era verdat, et eso mismo fizo despues en lo de las yeguas et del rrio. Et bien vos digo [en] verdat que del dia que comigo caso, que nunca un dia le vi fazer nin dezir cosa en que yo pudiese entender que queria nin tomava plazer sinon en aquello que yo quis', nin le vi tomar enojo de ninguna cosa que yo fiziese. Et sienpre [tiene] verdadera mente en su talante que qualquier cosa que yo faya que aquello es lo mejor et lo que ella ha de fazer de suyo o le yo acomiendo que faga sabelo muy bien fazer, et sienpre lo faze guardando toda mi onrra et mi pro et queriendo que entiendan las gentes que yo so el sennor et que la mi voluntad et la mi onrra se cumpla, et non quiere para si otra pro nin otra fama de todo el fecho sinon que sepan que es mi pro, et tome yo plazer en ello. Et tengo que, si un moro de allende el mar esto fiziese quel' devia yo mucho amar et presciar et fazer mucho por el su consejo et de mas seyendo [yo] casado con ella et seyendo ella tal et de tal linage de que me tengo por muy bien casado. Et agora, sobrino, vos he dado rrespuesta a la tacha que el otro dia me dixiestes que avia, E quando el sobrino de don Alvarhanez oyo estas rrazones, plogol' ende mucho et entendio que, pues donna Vascunnana tal era et avia tal entendimiento et tal entencion, que fazia muy grand derecho don Alvarhanez de la amar et fiar en ella et fazer por ella quanto fazia et aun muy mas si mas fiziese.

Et asi fueron muy contrarios la muger del enperador et la muger de don Alvarhanez.

—Et, sennor conde Lucanor, si vuestros hermanos son tan desvariados que el uno faze todo quanto su muger quiere et el otro todo lo contrario, por aventura esto es [porjque sus mugeres fazen tal vida con ellos commo fazia la enperadriz et donna Vascunnana. Et si ellas tales son, non devedes marabillaros nin poner culpa a vuestros hermanos, mas si ellas non son tan buenas nin tan rrevesadas commo estas dos de que vos he fablado, sin dubda vuestros hermanos non podrian seer sin grand culpa, ca commoquier que aquel vuestro hermano que faze mucho por su muger, faze bien, entendet que este bien, que se deve fazer con rrazon et non mas, ca si el omne por aver grand amor a su muger quiere estar con ella tanto por que dexe de yr a los lugares o a los fechos en que puede fazer su pro et su onrra faze muy grand yerro, nin si por le fazer plazer nin conplir su talante dexa nada de lo que pertenesce a su estado nin a su onrra faze muy desaguisado, mas guardando estas cosas todo buen talante et toda fianga que el marido pueda mostrar a su muger, todo le es fasedero et todo lo deve fazer et le [pertenece] muy bien que lo faga. Et otrosy deve mucho guardar que por lo que a el mucho non cunple nin le faze grand mengua que non le faga pesar nin enojo e sennalada mente en ninguna cosa en que aya pecado, ca desto vienen iSmuchos dannos, lo uno el pecado e la maldad que omne [fase] e lo al que por faserle emienda o faserle plaser por que pierda aquel enojo avra de faser cosas que tornaran en danno de la fasienda e de la fama. Pero el que por su fuerte ventura tal muger toviere commo la del enperador pues que al principio non sopo o non quiso poner en ello consejo non ay al synon pasar por su ventura commo Dios gelo quisiere enderesgar, pero sabed que para lo uno e para lo al cunple mucho que al primer© dia que el omne casare de a entender a su muger que el es el sennor e le faga entender la vida que an de pasar en uno.

—E vos, sennor conde, al mi cuydar [parando] mientes en estas tales cosas, podredes bien aconsejar a vuestros [hermanos] en qual manera an de pasar con sus mugeres.

E al conde plogo mucho destas cosas que Patronio le dixo et tovo que le desia verdad e muy buen seso.

E porque entendio don Johan que estos dos enxenplos, que eran muy buenos, mandolos escrevir en este libro e fyso estos versos que disen ansy:

En el comiengo deve el omne mostrar,
A su muger commo tyene de pasar.

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Exemplo XXVIII

De lo que acontescio en Granada a don Lorenzo Suares Gallinato

El conde [Lucanor] fablava un dia con Patronio, su consegero, en esta guisa:

—Patronio, un omne vino a mi por guarecer comigo, e commoquier que yo se que es buen omne, pero algunos disenme que a fechas algunas cosas desaguisadas. Et por el buen entendimiento que vos avedes, rruegovos que me consejedes lo que faga en esta rrason.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos fagades en esto lo que yo cuydo que vos mas cunple, plaserme ya que sopiesedes lo que acaescio a don Lorengo Suares Gallinato.

Et el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, don Lorengo Suares Gallinato bivia con el rrey de Granada e bivio con el alia en su rreyro grant tienpo.

E despues que plogo a Dios que vino a la merced del rrey don Ferrnando, preguntole el rrey un dia que, pues el tanto deservicio avia fecho a Dios con los moros ayudandolos contra los cristianos si cuydava que le avria Dios merced por que non perdiese el alma. E don Lorengo Suares le rrespondio que nunca fisiera cosa por que cuydava que le avria Dios merced synon [por] que matava una ves a un clerigo de misa. E esto tovo el rrey don Ferrnando por mucho estranno.

E el rrey le pregunto que commo podia ser esto. E el le rrespondio que biviendo el con el rrey de Granada, que aquel rrey, que fiava mucho del e que era guarda mayor del su cuerpo.

E yendo un dia con el rrey cavalgando por la villa, oyo rruido de omnes que davan voses, e porque el era guarda del rrey dio de las espuelas al cavallo e llego adonde fasian el rruido e fallo un clerigo que estava rrevestido. E devedes saber que este mal clerigo fuera cristiano e tornarase moro.

E acaescio un dia que por faser plaser a los moros, dixoles que si ellos quisiesen, que el les daria aquel Dios en que los cristianos creyan e fiaran e tenian por Dios. E los moros le rrogaron que gelo diese.

E entonces el clerigo traidor e malo fiso faser unas vestimentas e mando faser un altar e dixo la misa e consagro una hostia. E desque fue consagrada diola a los moros.

E andavanla arrastrando por el lodo e fasiendo della muchos escarnios.

E quando don Lorengo Suares esto vido, commoquier que el bivia con los moros, menbrandose commo el era cristiano e creyendo verdadera mente que aquel, que era el cuerpo de Dios e pues que Jhesu Christo muriera por rredemir los pecadores, que seria el de muy buena ventura si muriese por le vengar e por le sacar de aquella desonrra que aquella falsa gente le fasia.

E desque esto ovo pensado con el grant dolor e pesar que ovo, enderego contra el traidor clerigo rrenegado que aquella tan grant traicion fisiera e cortole la cabega.

E descendio del cavallo e finco los hynojos en tierra e adoro el cuerpo de Dios que los moros traian por el lodo arrastrando.

E luego que finco los hynojos la hostia que estava del alongada dio un salto del lodo e salto en la falda de don Lorengo Suares Gallinato.

E quando los moros esto vieron, ovieron ende muy grant pesar e metieron mano a las espadas [et con espadas] e con palos e con piedras vinieron todos contra don Lorengo Suares para lo matar.

E el metio mano a su espada con que descabegara el mal clerigo, e comengose a defender.

E quando el rrey moro oyo este rroido e vio que querian matar a don Lorengo Suares, mando que ninguno non le fisiese ningunt mal e pregunto que que cosa fuera aquello.

E los moros que estavan con grant quexa e bravesa dixeron al rrey commo pasara aquel fecho. E el rrey se quexo e le peso mucho desto e pregunto muy sannuda mente a don Lorengo Suares que porque fisiera aquello sin su mandado.

E don Lorengo Suares le dixo que bien sabia que el, que non era de su ley, e que era cristiano, e que, maguer que el esto conoscia, que sabia bien que fiava del el su cuerpo pensando que era leal e que por miedo de la muerte non dexaria de lo guardar, e pues si el por tan leal le tenia que cuydava que faria esto por el que era moro, que parase mientes, si el leal era, que devia faser, pues que era cristiano, por guardar el cuerpo de Dios que es rrey de los rreyes e sennor de los sennores, e que si por esto lo mandase matar, que nunca el veria mejor dia.

E quando el rrey lo oyo, plogole mucho de lo que don Lorengo Suares fisiera e amole e preciole mucho mas de aquella ora en adelante.

—Et vos, sennor conde Lucanor, si sabedes que aquel omne que convusco quiere guarecer es buen omne en si e podedes del bien fiar, quanto por lo que vos disen que fiso algunas cosas sin rrason, non lo devedes por eso partir de vuestra conpannia, ca por aventura aquello que los omnes cuydan que fue sin rrason non lo vieron nin fue ansi, commo cuydo el rrey don Ferrnando de lo de don Lorengo Suares Gallinato que fisiera desaguisado en matar un clerigo fasta que supo la rrason dello. E asi podemos desir que don Lorengo Suares fiso el mejor fecho del mundo. Mas si vos sopiesedes que lo que el fyso es tan mal fecho, faredes bien de lo non querer en vuestra conpannia.

E al conde plogo mucho de lo que Patronio le dixo e fisolo ansi e fallose ende bien.

E entendio don Juan que este enxenplo, que era muy bueno e fizolo escrivir en este libro e fizo estos viesos que dizen asi:

Muchas cosas parescen sin rrazon,
Et qui las sabe, en si buenas son.

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Exemplo XXIX

De lo que contescio a un rraposo que se echo en la calle et se fizo muerto

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, et dixole asi:

—Patronio, un mio pariente bive en una tierra do non ha tanto poder que pueda estrannar quantas escatimas le fazen, et los que an poder en la tierra querrian muy de grado que fiziese el alguna cosa por que oviesen achaque para seer contra el. Et aquel mio pariente tiene que [le] es muy grave cosa de sofrir aquellas terrerias quel' fazen et querria aventurar lo todo ante que sofrir tanto pesar de cada dia. Et porque yo quer[r]i que el acertase en lo mejor, rruegovos que me digades en que manera le conseje por que pase lo mejor que pudiere en aquella tierra.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos le podades consejar en esto, plazerme ya que sopiesedes lo que contescio una vez a un rraposo que se fizo muerto.

El conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, un rraposo entro una noche en un corral do avia gallinas. Et andando en rroydo con las gallinas quando el cuydo que se podria yr, era ya de dia, et las gentes andavan ya todos por las calles. Et desque el vio que non se podia asconder, salio escondida mente a la calle et tendiose asi commo si fuese muerto.

E quando las gentes lo vieron, cuydaron que era muerto, et non cato ninguno por el.

E a cabo de una piega paso por y un omne et dixo que los cabellos de la fruente del rraposo, que eran buenos para poner en la fruente de los mogos pequennos por que non le[s] aojen. Et trasquilo con unas tijeras los cabellos de la fruente del rraposo.

E despues vino otro et dixo eso mismo de los cabellos del lomo, et otro de las hyjadas. Et tantos dixeron esto fasta que lo trasquilaron todo. Et por todo nunca se movio el rraposo porque entendia que aquellos cabellos non le fazian danno en los perder.

E despues vino otro et dixo que la unna del polgar del rraposo, que era buena para guarescer de los panarizos et sacogela. Et el rraposo non se movio.

Et despues vino otro que dixo que el diente del rraposo era bueno para el dolor de los dientes et sacogelo. Et el rraposo non se movio.

Et despues a cabo de otra piega vino otro que dixo que el coragon [del rraposo] era bueno paral dolor del coragon et metio mano a un cochiello para sacarle el coragon.

Et el rraposo vio quel' querian sacar el coragon, et que, si gelo sacasen, non era cosa que se pudiese cobrar et que la vida era perdida et tovo que era mejor de se aventurar a quequier quel' pudiese venir que sofrir cosa por que se perdiese todo.

Et aventurose et punno en guarescer et escape muy bien.

—Et vos, sennor conde, consejad a aquel vuestro pariente que si Dios le echo en tierra do non puede estrannar lo quel' fazen commo el querria o commo le cunpli(ri)a que en quanto las cosas quel' fizieren, fueren atales que se puedan sofrir sin grand danno et sin grand mengua, que de a entender que se non siente dello et que les de pasada, ca en quanto da omne a entender que se non tiene por maltrecho de lo que contra el an fecho, non esta tan envergongado, mas desque da a entender que se tiene por maltrecho de lo que ha rrecebido si dende adelante non faze todo lo que deve por non fincar menguado, non esta tan bien commo ante. Et porende a las cosas pasaderas, pues non se pueden estrannar commo deven, es mejor de les dar pasada, mas si llegare el fecho [a] alguna cosa que [sea] grand danno o grand mengua, estonce se aventure e non [lo] sufra, ca mejor es la perdida o la muerte, defendiendo omne su derecho [e] su onrra et su estado que bevir pasando en estas cosas mal [e] desonrrada mente.

El conde tovo este por buen consejo.

Et don Johan fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Sufre las cosas en quanto [devieres],
Estranna las otras en quanto pudieres.

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Exemplo XXX

De lo que contescio al rrey Abenabet de Sevilla con Rramayquia, su muger

Un dia fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta manera:

—Patronio, a mi contesce con un omne asi que muchas vezes me rruega et me pide quel' ayude et le de algo de lo mio. Et commoquier que, quando fago aquello que el me rruega, da a entender que melo gradesce, luego que otra vez me pide alguna cosa si lo non fago asi commo el quiere luego se ensanna et da a entender que [me lo non] gradesce et que ha olvidado todo lo que fiz por el. Et por el buen entendimiento que avedes, rruegovos que me consejedes en que manera pase con este omne.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, a mi paresce que vos contesce con este omne segund contescio al rrey Abenabet de Sevilla con Rramayquia, su muger.

El conde pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, el rrey Abenabet era casado con Rramayquia et amavala mas que cosa del mundo. Et ella era muy buena muger et los moros an della muchos buenos exienplos, pero avia una manera que non era muy buena, esto era que a las vezes tomara algunos antojos a su voluntad. Et acaescio que un dia, estando en Cordova en el mes de Febrero, cayo una nieve. Et quando Rramayquia la vio, comengo a llorar. Et pregunto[le] el rrey por que llorava. Et ella dixol' que por [que] nunca le dexava estar en tierra que viese nieve. Et el rrey por le fazer plazer fiso poner almendrales por toda la xierra de Cordova porque pues Cordova es tierra caliente, et non nieva y cada anno, que en el Febrero paresciesen los almendrales floridos que semejan nieve por le fazer perder el deseo de la nieve.

E otra vez estando Rramayquia en una camara sobre el rrio vio una muger descalga volviendo lodo cerca el rrio para fazer adobes. Et quando Rramayquia lo vio comengo a llorar. Et el rrey preguntol' por que llorava. Et ella dixol' porque nunca podia estar a su guisa siquier faziendo lo que fazia aquella muger. E entonce por le fazer plaser mando el rrey fenchir de agua rrosada aquella grand albuhera de Cordova en logar de agua et en lugar de [lodo] fizola fenchir de a^ucar et de canela et de espie et clavos et musgo et ambra et algalina et de todas buenas especies et buenos olores que pudian seer. Et en lugar de paja fizo poner cannas de agucar. Et desque destas cosas fue llena el albuhera de tal lodo qual entendedes que podria seer, dixo el rrey a Rramayquia que se descalgase et que follase aquel lodo et que fiziese adobes del quantos quisiese.

E otro dia por otra cosa que se [le] antojo, comengo a llorar. Et el rrey preguntol' por que lo fazia. Et ella dixol' que commo non [Uoraria] que nunca fiziera el rrey cosa por le fazer plazer. Et el rrey veyendo que, pues tanto avia fecho por le fazer plazer et conplir su talante, que ya non sabia que pudiese faser mas, dixol' una palabra que se dize en el algaravia desta guisa: va la nahar el-tin, [que] quiere dezir: et non el dia del lodo, commo diziendo que, pues las otras cosas [olvidava que non devia] olvidar el lodo que fiziera por le fazer plazer.

—Et vos, sennor conde, si veedes que por cosa que por aquel omne fagades, que si non le fazedes todo lo al que vos dize, que luego olvida et desgradesce todo lo que por el avedes fecho, consejovos que non fagades por el tanto que sevos torne en grand danno de vuestra fazienda. Et a vos otrosi consejovos que, si alguno fiziese por vos alguna cosa que vos cumpla et despues non fiziere todo lo que vos quer[r]iades, que por eso nunca [le] desconozcades el bien que vos vino de lo que por vos fizo.

E el [conde] tovo este por buen consejo et fizolo asi et fallose ende bien.

Et teniendo don Johan este por buen enxienplo, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Qui te desconosce tu bien fecho,
Non dexes por el tu grand provecho.

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Exemplo XXXI

Del juyzio que dio un cardenal entre los clerigos de Paris et los frayres menores

Otro dia fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta guisa:

—Patronio, un mio amigo et yo quer[r]iamos fazer una cosa que es pro et onrra de amos. Et yo podria fazer aquella cosa et non me atrevo a la fazer fasta que el llegue. Et por el buen entendimiento que Dios vos dio, rruegovos que me consejedes en esto.

—Sennor conde —dixo Patronio—, para que fagades [en esto] lo que me paresce mas a vuestra pro, plazerme ya que sopiesedes lo que contescio a los de la eglesia catedral et a los frayres menores en Paris.

El conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, los de la eglesia dizian que, pues ellos eran cabega de la eglesia, que ellos devian tanner primero a las horas.

E los frayres dizian que ellos avian de [estudiar] et de levantarse a matines et a las oras en guisa que non perdiesen su estudio et demas eran exentos et que non avian por que esperar a ninguno.

Et sobr' esto fue muy grande la contienda et costo muy grand aver a los avogados en el pleito a entramas las partes.

E a cabo de muy grand tienpo un papa que vino acomendo este fecho a un cardenal et mandol' que lo librase de una guisa o de otra.

E el cardenal fizo traer ante si el proceso, et era tan grande que todo omne se espantaria sola mente de la vista.

Et desque el cardenal tovo todos los scriptos ante si, pusoles plazo para que viniesen otro dia a oyr sentencia.

Et quando fueron ant' el fizo quemar todos los procesos et dixoles asi:

—Amigos, este pleito ha mucho durado et avedes todos tornado grand costa et grand danno, et yo non vos quiero traer en pleito, mas dovos por sentencia que el que ante despertare ante tanga.

—Et vos, sennor conde, si el pleito es provechoso para vos amos et voslo podedes fazer, consejovos yo que lo fagades et non le dedes vagar, ca muchas vezes se pierden las cosas que se podrian acabar por les dar vagar et despues, quando omne querria, o se pueden fazer o non.

E el conde se tovo desto por bien aconsejado et fizolo asi et fallose en ello muy bien.

Et entendiendo don Johan que este enxienplo era bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Si muy grand tu pro puedes fazer,
Nol' des vagar que se pueda perder.

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Exemplo XXXII

De lo que contescio a un rrey con los burladores que fizieron el panno

Fablava otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et diziale:

—Patronio, un omne vino a mi et dixome [un] muy grand fecho et dame a entender que seria muy grand mi pro, pero dizeme que lo non sepa omne del mundo por mucho que yo en el fie, et tanto me encaresce que guarde esta poridat fasta que dize que, si a omne del mundo lo digo, que toda mi fazienda et aun la mi vida es en grand periglo. Et porque yo se que omne non vos podria dezir cosa que vos non entendades si se dize por bien o por algun enganno, rruegovos que me digades lo que vos paresce en esto.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos entendades, al mio cuydar, lo que vos mas cunple de fazer en esto, plazerme ya que sopiesedes lo que contescio a un rrey con tres omnes burladores que vinieron a el.

El conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, tres omes burladores vinieron a un rrey et dixieronle que eran muy buenos maestros de fazer pannos, et sennalada mente que fazian un panno que todo omne que fuese [fijo] d'aquel padre que todos dizian, que veria el panno, mas el que non fuese fijo d'aquel padre que el tenia [y] que las gentes dizian, que non podria ver el panno.

E al rrey plogo desto mucho teniendo que por aquel panno podria saber quales omes de su rregno eran fijos de aquellos que devian seer sus padres o quales non, et que por esta manera podria acrescentar mucho lo suyo, ca los moros non heredan cosa de su padre si non son verdadera mente sus fijos.

Et para esto mandoles dar un palacio en que fiziesen aquel panno. Et alios dixieronle que, por que viese que non lo querian engannar, que los mandase [enjcerrar en aquel palacio fasta que el panno fuese fecho. E desto plogo mucho al rrey.

Et desque ovieron tornado para fazer el panno mucho oro et plata et seda et muy grand aver para que lo fiziesen, entraron en aquel palacio et [enjcerraronlos y. Et ellos pusieron sus telares et davan a entender que todo el dia texian en el panno.

Et a cabo de algunos dias fue el uno dellos dezir al rrey que el panno era comengado et que era la mas fermosa cosa del mundo, et dixol' a que figuras et a que labores lo comengavan de fazer et que, si fuese la su mercet, que lo fuese ver et que non entrase con el omne del mundo. E desto plogo al rrey mucho.

Et el rrey queriendo provar aquello ante en otro, envio un su camarero que lo viese, pero non le apercibio quel' desengannase.

Et desque el camarero vio los maestros et lo que dizian non se atrevio a dezir que non lo viera. E quando torno al rrey dixo que viera el panno. Et despues envio otro, et dixol' eso mismo.

Et desque todos los que el rrey envio, le dixieron que vieran el panno fue el rrey a lo ver.

Et quando entro en el palacio vio los maestros que estavan texiendo et dizian:

—Esto es tal labor, et esto es tal hystoria, et esto es tal figura, et esto es tal color.

Et concertavan todos en una cosa, et ellos non texian ninguna cosa.

E quando el rrey vio que ellos non texian et dizian de que manera era el panno, et el que non lo veya et que lo avian visto los otros, tovose por muerto, ca tovo que, porque non era fijo del rrey que el tenia por su padre, que por eso non podia ver el panno, et rrecelo que, si dixiese que lo non veya, que perderia el rregno.

Et porende [comengo] a loar mucho el [panno] et aprendio muy bien la manera commo dizian aquellos maestros que el panno era fecho. Et desque fue en su casa con las gentes comengo a dezir marabillas de quanto bueno et quanto marabilloso era aquel panno, et dizia las figuras et las cosas que avia en el panno, pero el estava con muy mala sospecha.

E a cabo de dos o tres dias mando a su alguazil que fuese veer aquel panno. Et el rrey contol' las marabillas et estrannezas que viera en aquel panno.

E el alguazil fue alia. Et desque entro et vio los maestros que texian et dizian las figuras et las cosas que avia en el panno et oyo al rrey commo lo avia visto, et que el non lo veya tovo que, porque non era fijo d'aquel padre que el cuydava, que por eso non lo veya, et tovo que, si gelo sopiesen que perderia toda su onrra. Et porende comengo a loar el panno tanto commo el rrey o mas.

Et desque torno al rrey et le dixo que viera el panno et que era la mas noble et la mas apuesta cosa del mundo, tovose el rrey aun mas por mal andante pensando que, pues el alguazil viera el panno et el non lo viera, que ya non avia dubda que el non era fijo del rrey que el cuydava. Et porende comengo mas de loar et de [ajfirmar mas la bondat et la nobleza del panno et de los maestros que tal cosa sabian fazer.

Et otro dia envio el rrey otro su privado et conteciol' commo al rrey et a los otros. Que vos dire mas? Desta guisa et por este rrecelo fueron engannados el rrey et quantos fueron en su tierra, ca ninguno non osava dezir que non veye el panno:

Et asi paso este pleito fasta que vino una grand fiesta. Et dixieron todos al rrey que vistiese aquellos pannos para la fiesta.

Et los maestros traxieronlos envueltos en muy buenas savanas et dieron a entender que desbolvian el panno, et preguntaron al rrey que queria que tajasen de aquel panno. Et el rrey dixo quales vestiduras queria. Et ellos davan a entender que tajavan et que median el talle que avian de aver las vestiduras, et despues que las coserian.

E quando vino el dia de la fiesta vinieron los maestros al rrey con sus pannos tajados et cosidos et fizieronle entender quel' vistian et quel' allanavan los pannos. Et asi lo fizieron fasta que el rrey tovo que era vestido, ca el non se atrevia a dezir que el non veya el panno.

Et desque fue vestido tan bien commo avedes oydo, cavalgo para andar por la villa, mas de tanto le avino bien que era verano.

Et desque las gentes lo vieron asi venir et sabian que el que non veya aquel panno, que non era fijo d'aquel padre que cuydava, [cuydava] cada uno que los otros lo veyan et que, pues el non lo veya, que, si lo dixiese, que seria perdido et desonrrado.

Et por esto finco aquella poridat guardada, que non se atrevie ninguno a lo descubrir fasta que un negro que guardava el cavallo del rrey et que non avia que pudiese perder llego al rrey et dixol':

—Sennor, a mi non me enpece que me tengades por fijo de aquel padre que yo digo nin de otro, et porende digovos que yo so ciego o vos [desnudo] ydes.

E el rrey le comengo a maltraer diziendo que, porque non era fijo daquel padre que el cuydava, que por eso non veya los sus pannos.

E desque el negro esto dixo, otro que lo oyo dixo eso mismo, et asi lo fueron diziendo fasta que el rrey et todos los otros perdieron el rrecelo de conoscer la verdat et entendieron el enganno que los burladores avian fecho.

Et quando los fueron buscar non los fallaron, ca se fueran con lo que avian levado del rrey por el enganno que avedes oydo.

—Et vos, sennor conde Lucanor, pues aquel omne vos dize que non sepa ninguno de los en que vos fiades nada de lo que el vos dize, cierto seed que vos cuyda engannar, ca bien devedes entender que non ha el rrazon de querer mas vuestra pro, que non ha convusco tanto debdo commo todos los que convusco biven que an muchos debdos et bienfechos de vos porque deven querer vuestra pro et vuestro servicio.

E el conde tovo este por buen consejo et fizolo asi et fallose ende bien.

Et veyendo don Johan que este era buen exienplo, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Quien te conseja encobrir de tus amigos,
Sabe que mas te quiere engannar que dos figos.

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Exemplo XXXIII

De lo que contescio a un falcon sacre del infante don Manuel con una aguila et una garza

Fablava otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta manera:

—Patronio, a mi contescio de aver muchas vezes contiendas con muchos omes et despues que la contienda es pasada, algunos consejanme que tome otra contienda con otros et algunos consejanme que fuelgue et este en pas et algunos consejanme que comience guerra et contienda con los moros. Et porque yo se que ninguno otro non me podria consejar mejor que vos, porende vos rruego que me consejedes lo que faga en estas cosas.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos en esto acertedes en lo mejor, seria bien que sopiesedes lo que contescio a los muy buenos falcones gargeros et sennalada mente lo que contescio a un falcon sacre que era del infante don Manuel.

El conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, el infante don Manuel andava un dia a caga cerca de Escalona et lango un falcon sacre a una garga et montando el falcon con la garga vino al falcon una aguila.

E el falcon con miedo del aguila dexo la garga et comengo a foyr. Et el aguila desque vio que non podia tomar el falcon fuese. Et desque el falcon vio yda el aguila torno a la garga et comengo a andar muy bien con ella por la matar. Et andando el falcon con la garga torno otra vez el aguila al falcon, et el falcon comengo a foyr commo el otra vez, et el aguila fuese, et torno el falcon a la garga. Et esto fue asi bien tres o quatro vezes, que cada que el aguila se yva, luego el falcon [tornava] a la garga, et cada que el falcon tornava a la garga, luego vinia el aguila por le matar.

E desque el falcon vio que el aguila non le queria dexar matar la garga, dexola et monto sobre el aguila et vino a ella tantas vezes feriendola fasta que la fizo desterrar daquella tierra. Et desque la ovo desterrado torno a la garga, et andando con ella muy alto vino el aguila otra vez por lo matar. E desque el falcon vio que non le valia cosa que feziese, subio otra vez sobre el aguila et dexose venir a ella et diol' tan grand colpe quel' quebranto el ala. Et desque el la [vio] caer el ala quebrantada torno el falcon a la garga et matola. Et esto fizo porque tenia que la su caga non la devia dexar luego que se fuese desenbargado de aquella aguila que gelo enbargava.

—Et vos, sennor conde Lucanor, pues sabedes que la vuestra caga et la vuestra onrra et todo vuestro bien paral cuerpo et paral alma es que fagades servicio a Dios et sabedes que en cosa del mundo segund el vuestro estado que vos tenedes, non le podedes tanto servir commo en aver guerra con los moros para ensalgar la sancta et verdadera fe catolica, consejovos yo que luego que podades seer seguro de las otras partes, que ayades guerra con los moros. Et en esto faredes muchos bienes, lo primero: faredes servicio de Dios, e lo al: faredes vuestra onrra et bivredes en vuestro oficio et vuestro meester et non estaredes comiendo el pan de balde que es una cosa que non paresce bien a ningund grand sennor, ca los sennores, quando estades sin ningund mester, non preciades las gentes tanto commo devedes nin fazedes por ellos todo lo que dev[r]iades fazer, et echades vos a otras cosas que serian a las vezes muy bien de las escusar. Et pues a los sennores, vos es bueno et aprovechoso aver algund mester, cierto es que de los mesteres non podedes aver ninguno tan bueno et tan onrrado et tan a pro del alma et del cuerpo e tan sin danno commo la guerra de los moros. Et si quier parat mientes al enxienplo tercero que vos dixe en este libro del salto que fizo el rrey Rrichalte de Inglaterra, et quanto gano por el, et pensat en vuestro coragon que avedes a morir et que avedes fecho en vuestra vida muchos pesares a Dios et que Dios es derechurero et de grand justicia que non podedes salir sin pena de los males que avedes fecho, pero veed si sodes de buena ventura en fallar carrera para que en un punto podades aver perdon de todos vuestros pecados, ca si en la guerra [de los moros] mori[er]des estando en verdadera penitencia sodes martir et muy bien aventurado, e aunque por armas non murades, las buenas obras et la buena entencion vos salvara.

E el conde tovo este por buen enxienplo et puso en su coragon de lo fazer et rrogo a Dios que gelo gui[sa]se commo el sabe que lo el desea.

Et entendiendo don Johan que este enxienplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Si Dios te guisare de aver seguranga,
Punna de ganar la conplida bien andanga.

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Exemplo XXXIV

De lo que contescio a un ciego que adestrava a otro

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta guisa:

—Patronio, un mio pariente e amigo de que yo fio mucho et so cierto que me ama verdadera mente, me conseja que vaya a un logar de que me rrecelo yo mucho. Et el dize que me non aya rrecelo que ante tomaria el [la] muerte que yo tome ningund danno. Et agora rruegovos que me consejedes en esto.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, para este consejo mucho querria que sopiesedes lo que contescio a un ciego con otro.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, un omne morava en una villa et perdio la vista de los ojos et fue ciego. Et estando asi ciego et pobre, vino a el otro ciego que morava en aquella villa et dixole que fuesen amos a otra villa cerca daquella et que pidirian por Dios et que avrian de que se mantener et governar. Et aquel ciego le dixo que el sabia aquel camino de aquella villa, que avia y pozos et varrancos et muy fuertes pasadas et que se rrecelava mucho daquella yda. Et el [otro] ciego le dixo que non oviese rrecelo, ca el se yria con el et le pornia en salvo. Et tanto le aseguro et tantas proes le mostro en la yda que el ciego creyo al otro ciego. Et fueronse. Et desque llegaron a los lugares fuertes et peligrosos cayo el ciego que guiava al otro, et non dexo por eso de caer el ciego que rrecelava el camino.

—Et vos, sennor conde, si rrecelo avedes con rrazon et el fecho es peligroso, non vos metades en peligro por lo que vuestro pariente et amigo vos dize que ante morra que vos tomedes danno, ca muy poco vos aprovecharia a vos que el muriese et vos tomasedes danno et muriesedes.

El conde tovo este por buen consejo et fizolo asi et fallose ende muy bien.

Et entendiendo don Johan que este enxienplo era bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Nunca te metas o puedes aver mal andanga,
Aunque [el tu] amigo te faga seguranga.

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Exemplo XXXV

De lo que contescio a un mancebo que caso con una [muger] muy fuerte et muy brava.

Otra vez fablava el conde Lucanor con [su consejero] Patronio, et dixole:

—Patronio, un mio criado me dixo quel' trayan casamiento con una muger muy rrica et aun que es mas onrrada que el, et que es el casamiento muy bueno para el sinon por un enbargo que y ha, et el enbargo es este. Dixome quel' dixeran que aquella muger, que era la mas fuerte et mas brava cosa del mundo. Et agora rruegovos que me consejedes si le mandare que case con aquella muger, pues sabe de qual manera es, o si mandare que lo non faga.

—Sennor conde —dixo Patronio—, si el fuer' tal commo fue un fijo de un omne bueno que era moro, consejalde que case con ella, mas si non fuere tal non gelo consejedes.

E el conde le rrogo quel' dixiese commo fuera aquello.

Patronio le dixo que en una villa avia un omne bueno que avia un fijo el mejor mancebo que podia ser, mas non era tan rrico que pudiese conplir tantos fechos et tan grandes commo el su coragon le dava a entender que devia conplir. Et por esto era el en grand cuydado, ca avia la buena voluntat et non avia el poder.

E en aquella villa misma avia otro omne muy mas onrrado et mas rrico que su padre, et avia una fija e non mas, et era muy contraria de aquel mancebo, ca quanto aquel mancebo avia de buenas maneras tanto las avia aquella fija del omne bueno malas et rrevesadas. Et porende omne del mundo non queria casar con aquel diablo.

E aquel tan buen mancebo vino un dia a su padre et dixole que bien sabia que el non era tan rrico que pudiese darle con que el pudiese bevir a su onrra, et que, pues le convenia a fazer vida menguada et lazdrada o yrse daquella tierra, que, si el por bien toviese, quel' parescia mejor seso de catar algun casamiento con que pudiese aver alguna pasada. Et el padre le dixo quel' plazia ende mucho si pudiese fallar para el casamiento quel' cunpliese.

E entonce le dixo el fijo que, si el quisiese, que podria guisar que aquel omne bueno que avia aquella fija, que gela diese para el. E quando el padre esto oyo, fue muy marabillado et dixol' que commo cuydava en tal cosa, que non avia omne que la conosciese que por pobre que fuese quisiese casar con ella. E el fijo le dixo quel' pidia por merced quel' guisase aquel casamiento.

Et tanto lo afinco que, commo quier que el padre lo tovo por estranno, que gelo otorgo. Et el fuese luego para aquel omne bueno, et amos eran mucho amigos, et dixol' todo lo que pasava con su fijo et rrogol' que, pues su fijo se atrevia a casar con su fija, quel' ploguiese et que gela diese para el.

E quando el omne bueno esto oyo [dezir a] aquel su amigo dixole:

—Por Dios, amigo, si yo tal cosa fiziese seervos ya muy falso amigo, ca vos avedes muy buen fijo, et ternia que fazia muy grand maldat si yo consintiese su mal nin su muerte, et so cierto que, si con mi fija casase, que o seria muerto o le valdria mas la muerte que la vida. Et non entendades que vos digo esto por non conplir vuestro talante, ca si la quisierdes, a mi mucho me plaze de la dar a vuestro fijo o a quienquier que mela saque de casa.

[Et aquel] su amigo le dixo quel' gradescia mucho quanto le dizia, et que, pues su fijo queria aquel casamiento, quel' rrogava quel' ploguiese. E el casamiento se fizo, et levaron la novia a casa de su marido. Et los moros an por costunbre que adovan de cena[r] a los novios et pon[en]les la mesa et dexanlos en su casa fasta otro dia.

Et fizieronlo aquellos asi; pero estavan los padres et las madres et [los] parientes del novio et de la novia con grand rrecelo, cuydando que otro dia fallarian el novio muerto o muy mal trecho. E luego que ellos fincaron solos en casa, asentaronse a la mesa et ante que [ella] huviase a dezir cosa cato el novio en derredor de la mesa et vio un perro et dixol' ya quanto [brava] mente:

—Perro, danos agua a las manos.

E el perro non lo fizo. Et el encomengose a ensannar et dixol' mas [brava] mente que les diese agua a las manos.

Et el perro non lo fizo. Et desque vio que lo non fazia, levantose muy sannudo de la mesa et metio mano a la espada et enderego al perro. E quando el perro lo vio venir contra si comengo a foyr, et el en pos el, saltando amos por la rropa et por la mesa et por el fuego, et tanto andido en pos del fasta que lo alcango et cortol' la cabega et las piernas et los bragos et fizolo todo pedagos et ensangentro toda la casa et toda la mesa et la rropa.

Et asi muy sannudo et todo ensangrentado tornose a sentar a la mesa et cato enderredor et vio un gato et dixol' quel' diese agua a [las] manos. Et porque non lo fizo dixole:

—¿Commo, don falso traydor, non vistes lo que fiz' al perro porque non quiso fazer lo quel' mande yo? Prometo que, si poco nin mas conmigo porfias que eso mismo fare a ti que al perro.

El gato non lo fizo, ca tan poco es su costunbre de dar agua a manos commo del perro.

Et porque non lo fizo, levantose et tomol' por las piernas et dio con el a la pared et fizo del mas de cient pedagos et mostrandol' muy mayor sanna que contra el perro. Et asi bravo et sannudo et faziendo muy males contenentes tornose a la mesa et cato a todas partes. E la muger quel' vie esto fazer, tovo que estava loco o fuera de seso et non dizia nada. Et desque ovo catado a cada parte vio un su cavallo que estava en casa, et el non avia mas de aquel et dixol' muy [brava] mente que les diese agua a las manos.

E el cavallo non lo fizo. E desque vio que lo non fizo, dixol':

—¿Commo, don cavallo, cuydades que, porque non he otro cavallo, que por eso vos dexare si non fizierdes lo que yo vos mandare? Desa vos guardat, que si por vuestra mala ventura non fizierdes lo que yo vos mandare, yo juro a Dios que tan mala muerte vos de commo a los otros, Et non ha cosa biva en el mundo que non faga lo que yo mandare, que eso mismo non le faga.

E el cavallo estudo quedo.

Et desque vio que non fazia su mandado, fue a el et cortol' la cabega con la mayor sanna que podia mostrar e despedagolo todo. E quando la muger vio que matava el cavallo non aviendo otro et que dizia que esto faria a quiquier que su mandado non cunpliese, tovo que esto ya non se fazia por juego et ovo tan grand miedo que non sabia si era muerta o biva.

Et el asi bravo et sannudo et ensangrentado tornose a la mesa, jurando que, si mil cavallos et omnes et mugeres oviese en casa quel' saliesen de mandado, que todos serian muertos. E asentose et cato a cada parte teniendo la espada sangrienta en el rregago.

Et desque cato a una parte et a otra et non vio cosa biva, bolvio los ojos contra su muger muy [brava] mente et dixol' con grand sanna teniendo la espada en la mano:

—Levantadvos et datme agua a las manos.

E la muger que non esperava otra cosa sinon que la despedagaria toda, levantose muy a priesa et diol' agua a las manos. Et dixole el:

—¡Ah! ¡commo gradesco a Dios porque fiziestes lo que vos mande, ca de otra guisa por el pesar que estos locos me fizieron eso [mesmo] oviera fecho a vos que a ellos.

E despues mandol' quel' diese de comer. Et ella fizolo. Et cada quel' dizia alguna cosa tan [brava] mente gelo dizia et [con] tal son que ella ya cuydava que la cabega era yda del polvo. E asi paso el fecho entr'ellos aquella noche, que nunca ella fablo, mas fazia lo quel' mandava. [E acostaronse a dormir]. E desque ovieron dormido una piega dixol' el:

—Con esta sanna que ove esta noche non pude bien dormir. Catad que non me despierte eras ninguno [e] tenedme bien adobado de comer.

E quando fue grand mannana los padres et las madres et [los] parientes llegaron a la puerta et porque non fablava ninguno, cuydaron que el novio estava muerto o ferido. Et desque vieron por entre las puertas a la novia et non al novio cuydaron [lo] mas. E quando ella los vio a la puerta llego muy paso et con grand miedo et comengoles a dezir:

—Locos traydores, ¿que fazedes? ¿Llegar a la puerta nin fablar? ¡Callad! Si non, todos, tanbien vos commo yo, todos somos muertos.

E quando todos esto oyeron, fueron [mucho] marabillados et desque sopieron commo pasaron en uno, presciaron mucho el mancebo porque asi sopiera fazer lo quel' cunplia et castigar tan bien su casa. Et daquel dia adelante fue aquella su muger muy bien mandada et ovieron muy buena vida. Et dende a pocos dias su suegro quizo fazer asi commo fiziera su yerno, et por aquella manera mate un gallo.

Et dixole su muger:

—A la fe, don fulano, tarde vos acordastes, ca ya non vos valdria nada si matasedes cient cavallos, que ante lo ovierades a comengar, ca ya bien nos conoscemos.

—Et vos, sennor conde, si aquel vuestro criado quiere casar con tal muger, si fuere el tal commo aquel mancebo consejalde que case segura mente, ca el [sabra como ha de passar en] su casa, mas si non fuere tal que entienda lo que deve fazer et lo quel' cunple dexadle [que] pase [por] su ventura. Et aun consejo a vos que con todos los omes que ovierdes a fazer, que sienpre les dedes a entender en qual manera an de pasar conbusco.

E el conde tovo este por buen consejo, et fizolo asi, et fallose dello bien.

Et porque don Johan lo tovo por buen enxienplo, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Si al comiengo non muestras qui eres,
Nunca podras despues quando quisieres.

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Exemplo XXXVI

De lo que contescio a un mercadero quando fallo su muger et su fijo durmiendo en uno.

Un dia fablava el conde Lucanor con Patronio [su consejero], estando muy sannudo por una cosa quel' dixieron, que tenia el que era muy grand su desonrra, et dixole que queria fazer sobr'ello tan grand cosa et tan grand movimiento que para sienpre fincase por fazanna.

Et quando Patronio lo vio asi sannudo tan arrebatada mente dixole:

—Sennor conde, mucho querria que sopiesedes lo que contescio a un mercadero que fue un dia conprar sesos.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, en una villa morava un grand maestro que non avia otro oficio nin otro mester sinon vender sesos. Et aquel mercadero de que ya vos fable por esto que oyo un dia fue veer aquel maestro que vendia sesos et dixol' quel' vendiese uno daquellos sesos. Et el maestro dixol' que de qual prescio lo queria, ca segund quisiese el seso, que asi avia de dar el prescio por el. Et dixole el mercadero que queria seso de un maravedi. Et el maestro tomo el maravedi et dixol':

—Amigo, quando alguno vos convidare si non sopieredes los manjares que ovieredes a comer, fartadvos bien del primero que vos troxieren.

E el mercadero le dixo que non le avia dicho muy grand seso. Et el maestro le dixo que el non le diera prescio [por] que [le] deviese dar grand seso. E el mercadero le dixo quel' diese seso que valiese una dobla, et diogela. E el maestro le dixo que quando fuese muy sannudo et quisiese fazer alguna cosa arrebatada mente, que se non quexase nin se arrebatase fasta que sopiese toda la verdat. E el mercadero tovo que aprendiendo tales fabliellas podria perder quantas doblas traya et non quiso conprar mas sesos, pero tovo este seso en el coraçon.

Et acaescio que el mercadero fue sobre mar a una tierra muy luenne et quando se fue, dexo a su muger encinta. E el mercadero moro andando en su mercaduria tanto tienpo fasta que el fijo que nasciera de que fincara su muger encinta avia mas de veinte annos. Et la madre porque non avia otro fijo et tenia que su marido non era bivo, conortavase con aquel fijo et amavalo commo a fijo, et por [el] grand amor que avia a su padre llama[va] lo marido. Et comia sienpre con ella et durmia con ella commo quando avia un anno o dos, et asi pasava su vida commo muy buena muger et con muy grand cuyta porque non sabia nuevas de su marido.

Et acaescio que el mercadero libro toda su mercaduria et torno muy bien andante. Et el dia que llego al puerto de aquella villa do morava, non dixo nada a ninguno e fuese desconocida mente para su casa et escondiose en un lugar encubierto por veer lo que se fazia en su casa.

E quando fue contra la tarde llego el fijo de la buena muger, et la madre preguntol':

—¡Di, marido, onde vienes?

E el mercadero que oyo a su muger llamar marido a aquel mancebo, pesol' mucho, ca bien tenia que era omne con quien fazia mal o a lo mejor que era casada con el, et tovo mas que fazia maldat que non que fuese casada porque el omne era tan moço e quisieralos matar luego, pero acordandose del seso que costara una dobla non se arrebato.

Et desque llego la tarde asentaronse a comer. E de que el mercadero los vio asi estar, fue aun mas movido por los matar, pero por el seso que conprara non se arrebato; mas quando vino la noche et los vio echar en la cama, fizosele muy grave de sofrir et enderego a ellos por los matar. Et yendo asi muy sannudo acordandose del seso que conprara, estido quedo.

Et ante que matasen la candela comengo la madre a dezir al fijo llorando muy fuerte:

—¡Ay, marido et fijo! ¡Sennor! Dixieronme que agora llegara una nave al puerto et dizian que vinia daquella tierra do fue vuestro padre, e por amor de Dios id alia eras de grand mannana, et por ventura querria Dios que sabredes algunas buenas nuevas del.

E quando el mercadero aquello oyo et se acordo commo dexara encinta a su muger, entendio que aquel era su fijo. Et si ovo grand plazer non vos marabilledes. Et otrosi gradescio mucho a Dios porque [le] quiso guardar que los non mato commo lo quisiera fazer donde fincara muy mal andante por tal ocasion et tovo por bien enpleada la dobla que dio por aquel seso de que se guardo et que se non arrebato por sanna.

—Et vos, sennor conde, commo quier que cuydades que vos es mengua de sofrir esto que dezides, esto seria verdat de que fuesedes cierto de la cosa, mas fasta que ende seades cierto, consejovos yo que por sanna nin por rrebato que vos non rrebatedes a fazer ninguna cosa, ca pues esto non es cosa que se pierda por tienpo en vos sofrir fasta que sepades toda la verdat, non perdedes nada et del rrebatamiento podervos yades muy ayna rrepentir.

E el conde tovo este por buen consejo et fizolo asi et fallose ende bien.

Et teniendolo don Johan por buen enxienplo, fizol' escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Si con rrebato grant cosa [fizieres],
Ten que es derecho si te arrepentieres.

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Exemplo XXXVII

De la rrespuesta que dio el conde Ferrant Gonsales a sus gentes depues que ovo vencido la batalla de Facinas.

Una vegada vinia el conde de una hueste muy cansado et muy lazdrado et [muy] pobre, et ante que huviase folgar nin descansar, llegol' mandado muy apresurado de otro fecho que se movia de nuevo. Et los mas de su gente consejaronle que folgase algun tienpo et despues que faria lo que sele guisase. Et el conde pregunto a Patronio lo que faria en aquel fecho.

Et Patronio dixole:

—Sennor, para que vos escojades en esto lo mejor, mucho quer[r]ia que sopiesedes la rrespuesta que dio una vez el conde Ferrant Gonsales a sus vasallos.

E el conde pregunto a Patronio commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, quando el conde Ferrant Gonsales vencio al rrey [Almangor] en Facinas, murieron y muchos de los suyos. Et el et todos los mas que fincaron bivos fueron muy mal feridos. Et ante que huviasen guarescer sopo quel' entrava el rrey de Navarra por la tierra, et mando a los suyos que enderegasen a lidiar con los navarros.

Et todos los suyos dixieronle que tenian muy cansados los cavallos et aun los cuerpos, et aunque por esto non lo dexase que lo devia dexar porque el et todos los suyos estavan muy mal feridos et que esperase fasta que fuesen guaridos el et ellos.

E quando el conde vio que todos querian partir de aquel camino sintiendose mas de la onrra que del cuerpo dixoles:

—Amigos, por las feridas non lo dexemos, ca estas feridas nuevas que agora [nos] daran, nos faran que olvidemos las que nos dieron en la otra vatalla.

E desque los suyos vieron que se non dolia del [su] cuerpo por defender su tierra et su onrra, fueron con el. Et vencio la lid et fue muy bien andante.

—Et vos, sennor conde Lucanor, si queredes fazer lo que devierdes quando vieredes que cunple para defendimiento de lo vuestro et de los vuestros et de vuestra onrra, nunca vos sintades por lazeria nin por trabajo nin por peligro, et fazet en guisa que el peligro et la lazeria nueva vos faga olvidar lo pasado.

E el conde tovo este por buen consejo et fizolo asi et fallose dello muy bien.

Et entendiendo don Johan que este era muy buen enxienplo, fizolo poner en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

A questo tenet cierto, que es verdat provada,
Que onrra et grand vicio non an una morada.

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Exemplo XXXVIII

De lo que contescio a un omne que yva cargado de piedras preciosas et se afogo en el rrio.

Un dia dixo el conde a Patronio que avia muy grand voluntad de estar en una tierra porquel' avian de dar y una partida de dineros, et cuydava fazer y mucho de su pro, pero que avia muy grand rrecelo que, si alli se detoviese, quel' podria venir muy grand periglo del cuerpo et quel' rrogava quel' consejase que faria en ello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, para que vos fagades en esto al mio cuydar lo que vos mas cunple, seria muy bien que sopiesedes lo que contescio a un omne que llevava una cosa muy presciada en el cuello et pasava un rrio.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, un omne levava muy grand piega de piedras preciosas a cuestas, et tantas eran que se le fazian muy pesadas de levar. Et acaescio que ovo de pasar un grand rrio. Et commo el levava grand carga, çafondava mas que si non levase. Et quando [fue] en hondo aquella carga del rrio, començo a çafondar mucho.

Et un omne que estava a la orilla del rrio començol' a dar vozes et dezir que, si non echase [aquella] carga, que seria muerto. Et el mesquino loco non entendio que, si muriese en el rrio, que perderia el cuerpo et la carga que levava, et, si la echase, que, aunque perdiese la carga, que non perderia el cuerpo. Et por la grant cobdicia de lo que valian las piedras preciosas que levava, non las quiso echar et murio en el rrio et perdio el cuerpo et perdio la carga que levava.

—Et vos, sennor conde Lucanor, commoquier que [de] los dineros et [de] lo que podriades fazer vuestra pro seria bien que lo fiziesedes, consejovos yo que, si peligro de vuestro cuerpo fallades en la fincada, que non finquedes y por cobdicia de dineros nin de su semejante. Et aun vos consejo que nunca aventuredes el vuestro cuerpo si non fuere por cosa que sea vuestra onrra o vos seria mengua si lo non fiziesedes, ca el que poco se prescia et por cobdicia o por devaneo aventura su cuerpo, bien creed que non tiene mientes de fazer mucho con el su cuerpo, ca el que mucho prescia el su cuerpo ha menester que faga en guisa por que lo precien mucho las gentes, et non es el omne preciado por preciarse el mucho, mas es muy preciado por que faga tales obras quel' precien mucho las gentes. Et si el tal fuere, cierto seed que preciara mucho el su cuerpo e non lo aventurara por cobdicia nin por cosa en que non aya grand onrra, mas en lo que se deverie aventurar, seguro sed que non ha omne en el mundo que tan ayna nin tan de buena mente aventure su cuerpo commo el que vale mucho et se precia mucho.

E el conde tovo este por buen enxienplo et fizolo asi et fallose dello muy bien.

Et porque don Johan entendio que este era muy buen enxienplo, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Quien por grand cobdicia de aver se aventura,
Sera maravilla que el bien muchol' dura.

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Exemplo XXXIX

De lo que contescio a un omne con la golondrina et con el pardal.

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta guisa:

—Patronio, yo non puedo escusar en ninguna guisa de aver contienda con uno de dos vezinos que yo he, et contesce asi que el mas mio vezino non es tan poderoso, et el que es mas poderoso non es tanto mio vezino. Et agora rruegovos que me consegedes lo que faga en esto.

—Sennor conde —dixo Patronio—, para que sepades para esto lo que vos mas cunple, seria bien que sopiesedes lo que contescio a un omne con un pardal et con una golondrina.

E el conde le pregunto que commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, un omne era flaco et tomava grand enojo con el rroydo de las vozes de las aves et rrogo a un su amigo quel' diese algun consejo, que non podia dormir por el rroydo quel' fazian los pardales et las golondrinas. Et aquel su amigo le dixo que de todos non le podia desenbargar, mas que el sabia un escanto con que lo desenbargaria del uno dellos: o del pardal o de la golondrina. Et aquel que estava flaco rrespondiol' que commoquier que la golondrina da mayores vozes, pero porque la golondrina va et viene et el pardal mora sienpre en casa que antes se querria [parar al] rroydo de la golondrina maguer que es mayor porque va et viene que al del pardal que esta sienpre en casa.

—Et vos, sennor conde, commoquier que aquel que mora mas lexos es mas poderoso, consejovos yo que ayades ante contienda [con aquel que] con el que [vos] esta mas acerca aunque non sea tan poderoso.

E el conde tovo esto por buen consejo et fizolo asi et fallose ende bien.

Et porque don Johan se pago deste enxienplo, fizolo poner en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Si en toda guisa contienda ovieres de aver,
Toma la de mas lexos aunque aya mas poder.

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Exemplo XL

De las rrazones por que perdio el alma un siniscal de Carcasona.

Fablava otra vez el conde Lucanor con Patronio, [su consejero,] et dixole:

—Patronio, porque yo se que la muerte non se puede escusar querria fazer en guisa que depues de mi muerte, que dexase alguna cosa sennalada que fincase por mi alma et que fincase para sienpre por que todos sopiesen que yo feziera aquella obra. Et rruegovos que me consejedes en que manera podria fazer mejor.

—Sennor conde —dixo Patronio—, commoquier que el bien que se faga fazer en qualquier guisa o por qualquier entencion sienpre el bienfazer es bien, pero para que vos sopiesedes commo se deve fazer lo que omne faze por su alma et a qual entencion, plazerme ya mucho que sopiesedes lo que contescio a un senescal de Carcaxona.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, un senescal de Carcasona adolescio. Et desque entendio que non podia escapar, envio por el prior de los frayres predicatores et por el guardian de los frayres menores et ordeno con ellos fazienda de su alma.

Et mando que luego que el [fuese muerto que ellos cunpliesen todo aquello que] el mandava. Et ellos fizieronlo asi. Et el avia mandado mucho por su alma. Et porque fue tan bien conplido et tan ayna estavan los frayres muy pagados et en buena entencion et buena esperanga de la su salvacion.

E acaescio que dende a pocos dias que fue una muger demoniada en la villa et dizia muchas cosas marabillosas porque el diablo que fablava en ella sabia todas las cosas fechas et aun las dichas.

E quando los frayres en que dexara el senescal fecho de su alma, sopieron las cosas que aquella muger dizia, tovieron que era bien de yr la ver por preguntarle si sabia alguna cosa del alma del senescal. Et fizieronlo [asy]. Et luego que entraron por la casa do estava la muger demoniada, ante que ellos le preguntasen ninguna cosa dixoles ella que bien sabia por que vinian, et que sopiesen que aquella alma por que ellos querian preguntar, que muy poco avia que se partiera della et la dexara en el infierno.

E quando los frayres esto oyeron, dixieronle que mentia, ca cierto era que el fuera muy bien confesado et rrecibiera los sacramentos de sancta eglesia, et pues la fe de los cristianos era verdadera que non podia seer que fuese verdat lo que ella dizia.

Et ella dixoles que sin dubda la fe et la ley de los cristianos toda era verdadera, et si el muriera et fiziera lo que deve fazer el que es verdadero cristiano, que salva fuera la su alma, mas el non [lo] fizo commo verdadero nin bueno cristiano, ca, commoquier que mucho mando fazer por su alma, non lo fizo commo devia nin ovo buena entencion, ca el mando conplir aquello despues que fuese muerto, et su entencion era que, si muriese, que lo cunpliesen, mas si visquiese, que non fiziese nada dello, et mandolo conplir despues que muriese quando non lo podia tener nin levar consigo, et otrosi dexavalo porque fincase del fama para sienpre de lo que fiziera por que oviese fama de las gentes et del mundo. Et porende commoquier que el fizo buena obra non lo fizo bien, ca Dios non gualardona sola mente las buenas obras, mas gualardona las que se fazen bien. Et este bien fazer es en la entencion, et porque la entencion del senescal non fue buena, ca fue quando non devia seer fecha, porende non ovo della buen gualardon.

—Et vos, sennor conde, pues me pedides consejo, digovos, que al mio grado, que el bien que quisieredes fazer, que lo faredes en vuestra vida. Et para que ayades dello buen gualardon, conviene que lo primero que desfagades los tuertos que avedes fecho, ca poco valdria rrobar el carnero et dar los pies por amor de Dios. Et a vos poco vos valdria tener mucho rrobado et furtado a tuerto et fazer limosnas de lo ageno.

Et mas, para que la limosna sea buena conviene que aya en ella estas cinco cosas: la una que se faga de [lo] que un omne oviere de buena parte, e la otra: que la faga estando en verdadera penitencia, e la otra que sea tanta que sienta omne alguna mengua por lo que da et que sea cosa de que se duela omne, e la otra: que la faga en su vida, e la otra: que la faga omne simple mente por Dios et non por vana gloria nin por ufana del mundo.

Et, sennor, faziendose estas cinco cosas serian todas las buenas obras et limosnas bien conplidas, et avria omne de todas muy grand gualardon, pero vos nin otro ninguno que tan conplida mente non las pudiese fazer, non deve por eso dexar de fazer buenas obras, teniendo que, pues non las faze en las cinco maneras que son dichas, que non [le] tiene pro de las fazer, ca esta seria muy mala rrazon et seria commo desesperamiento, ca cierto [es] que en qualquier manera que omne faga bien, que sienpre es bien, ca las buenas obras prestan al omne a salir de pecado et venir a penitencia et a la [salud] del cuerpo et a que sea rrico et onrrado et que aya buena fama de las gentes et para todos los bienes tenporales. Et asi todo bien que omne faga a qualquier entencion sienpre es bueno, mas seria muy mejor para salvamiento et aprovechamiento del alma guardando las cinco cosas dichas.

E el conde tovo que era verdat lo que Patronio le dizia et puso en su coragon de lo fazer asi et rrogo a Dios qu'el [guisasse que lo pudiesse] fazer en la manera que Patronio le dizia.

Et entendiendo don Johan que este exienplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Faz bien et a buena entencion en toda vida,
Si quieres acabar la gloria conplida.

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Exemplo XLI

De lo que contescio a un rrey de Cordova quel' dizian Alhaquem.

Un dia fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta guisa:

—Patronio, vos sabedes que yo so muy grand caçador et he fecho muchas caças nuevas que nunca fizo otro omne. Et aun he fecho et ennadido en las pihuelas et en los capiellos algunas cosas muy aprovechosas que nunca fueron fechas. Et agora que quieren dezir mal de mi fablan en manera de escarnio et quando loan al Cid Rroy Diaz o al conde Ferrant Gonsales de quantas lides vencieron o al sancto et bien aventurado rrey don Ferrando de quantas buenas conquistas fizo, loan a mi diziendo que fiz' muy buen fecho porque annadi aquello en los capiellos et en las pihuelas. Et porque yo entiendo que este alabamiento mas seme torna en denuesto que loen alabamiento, rruegovos que me consejedes en que manera fare por que non me escarnezcan por la buena obra que fiz'.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos sepades lo que vos mas cunpliria de fazer en esto, plazerme ya que sopiesedes lo que contescio a un moro que fue rrey de Cordova.

Et el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, en Cordova ovo un rrey que avia nonbre [Al]haquem. E commoquier que mantenia asaz bien su rregno, non se trabajava de fazer otra cosa onrrada nin de grand fama de las que suelen et deven fazer los buenos rreys, ca non tan sola mente son los rreys tenidos de guardar sus rregnos, mas los que buenos quieren seer conviene que tales obras fagan por que con derecho acrecienten su rregno et fagan en guisa que en su vida sea[n] muy loado[s] de las gentes et despues de su muerte finquen buenas fazannas de las buenas obras que el[los] oviere[n] fechas. E este rrey non se trabajava desto sinon de comer et folgar et estar en su casa vicioso.

Et acaescio que estando un dia folgando que tannian ant' el un estrumento de que se [pagavan] mucho los moros, que ha nonbre albogon. Et el rrey paro mientes et entendio que non fazia tan buen son commo era menester, et tomo el albogon et annadio en el un forado en la parte de yuso en derecho de los otros forados, et dende adelante faze el albogon muy mejor son que fasta entonce fazia.

Et commoquier que aquello era bien fecho para en aquella cosa, porque non era tan grand fecho commo convinia de fazer a rrey, las gentes en manera de escarnio comengaron aquel fecho a loar et dizian quando loavan a alguno: Va hede ziat Alhaquim, que quiere dezir: este es el annadimiento del rrey Alhaquem. Et esta palabra fue sonada tanto por la tierra fasta que la ovo de oyr el rrey, et pregunto por que dezian las gentes esta palabra. Et commoquier que gelo quisieran encobrir tanto los afinco que gelo ovieron a dezir. Et desque el esto oyo, tomo ende grant pesar, pero commo era muy buen rrey non quiso fazer mal en los que dizian esta palabra, mas puso en su coragon de fazer otro annadimiento de que por fuerça oviesen las gentes a loar el su fecho.

E entonce porque la mezquita de Cordova non era acabada, annadio en ella aquel rrey toda la labor que y menguava et acabola. E esta es la mayor et mas conplida et mas noble mezquita que los moros avian en Espanna et, loado a Dios, es agora eglesia et llamanla sancta Maria de Cordova, et ofreciola el sancto rrey don Ferrando a sancta Maria quando gano a Cordova de los moros.

Et desque aquel rrey ovo acabada la mezquita et fecho aquel tan buen annadimiento dixo que, pues fasta estonce lo loavan escarniciendolo del annadimiento que fiziera en el albogon, que tenia que de alli adelante lo avian a loar con rrazon del annadimiento que fiziera en la mezquita de Cordova. Et fue depues muy loado. Et el loamiento que fasta estonce le fazian escarniciendolo finco depues por loor et oy en dia dizen los moros quando quieren loar algun buen fecho: este es el annadimiento de Alhaquem.

—Et vos, sennor conde, si tomades pesar o cuydades que vos loan por vos escarnecer del annadimiento que fiziestes en los capiellos et en los pihuelas et en las otras cosas de caça que vos fiziestes, guisad de faser algunos fechos grandes et buenos et nobles quales pertenescen de fazer a los grandes omnes. Et por fuerça las gentes avran de loar los vuestros buenos fechos asi commo loan agora por escarnio el annadimiento que fiziestes en las cosas de la caça.

E el conde tovo este por buen consejo et fizolo asi et fallose ende muy bien.

Et porque don Johan entendio que este era buen enxienplo, fizolo escrivir en este libro et fiso estos viesos que dizen asi:

Si algun bien fizieres que muy grande non fuere,
Faz grandes, si pudieres, que el bien nunca muere.

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Exemplo XLII

De lo que contescio a una falsa beguina.

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta guisa:

—Patronio, yo et otras muchas gentes estavamos fablando et preguntavamos que qual era la manera que un omne malo podria aver para fazer a todas las otras gentes cosa por que mas mal les veniese. Et los unos dizian que por ser omne rreboltoso, et los otros dizian que por seer omne muy peleador, et los otros dizian que por seer muy mal fechor en la tierra, et los otros dizian que la cosa por que el omne malo podria fazer mas mal a todas las otras gentes, que era por seer de mala lengua et asacador. Et por el buen entendimiento que vos avedes, rruegovos que me digades de qual mal destos podria venir mas mal a todas las gentes.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos sepades esto, mucho querria que sopiesedes lo que contescio al diablo con una muger destas que se fazen beguinas.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, en una villa avia un muy buen mancebo et era casado con una muger et fazian buena vida en uno asi que nunca entre ellos avia desavenencia. Et porque el diablo se despago sienpre de las buenas cosas, ovo desto muy grand pesar et [maguer] que andido muy grand tienpo por meter mal entre ellos nunca lo pudo guisar.

Et un dia, viniendo el diablo de aquel logar do fazian vida aquel omne et aquella muger muy triste porque non podia poner y ningun mal, topo con una beguina. Et desque se conoscieron preguntol' que porque venia triste. Et el dixole que vinia de aquella villa do fazian vida aquel omne et aquella muger et que avia muy grand tienpo que andava por poner mal entr' ellos et [que] nunca pudiera, et desque lo sopiera su mayoral quel' dixiera que, pues tan grand tienpo avia que andava en aquello et pues non lo fazia, que sopiese que era perdido con el, et que por esta rrazon vinia triste. Et ella dixol' que se marabillava, pues tanto sabia, commo non lo podia fazer, mas que si fiziese lo que ella querie, que ella le pornia rrecabdo en esto. Et el diablo le dixo que faria lo que ella quisiese en tal [guisa] que guisase commo pusiese mal entre aquel omne et aquella muger.

Et deque el diablo et aquella beguina fueron a esto avenidos, fuese la beguina para aquel logar do bivian aquel omne et aquella muger et tanto fizo de dia en dia fasta que se fizo conoscer con aquella muger de aquel mancebo et fizol' entender que era criada de su madre et por esto debdo que avia con ella, que era muy tenuda de la servir et que la serviria quanto pudiese. Et la buena muger fiando en esto tovola en su casa et fiava della toda su fazienda, et eso mismo fazia su marido.

Et desque ella ovo morado muy grand tienpo en su casa et era privada de entramos, vino un dia muy triste et dixo a la muger que fiava en ella:

—Fija, mucho me pesa desto que agora oy, que vuestro marido, que se paga mas de otra muger que non de vos, et rruegovos quel' fagades mucha onrra et mucho plazer por que el non se pague mas de otra muger que de vos, ca desto vos podria venir mas mal que de otra cosa ninguna.

E quando la buena muger esto oyo, commoquier que non lo creya, tovo desto muy grand pesar e entristecio muy fieramente. Et desque la mala beguina la vio estar triste, fuese para el logar por do su marido avia de venir. Et de que se encontro con el, dixol' quel' pesava mucho de lo que fazie en tener tan buena muger commo tenie et amar mas a otra que non a ella et que esto, que ella lo sabia ya et que tomara grand pesar et quel' dixiera que, pues el esto fazie, faziendol' ella tanto servicio, que cataria otro que la amase a ella tanto commo el o mas, e que por Dios que guardase que esto non lo sopiese su muger, sinon que seria muerta.

E quando el marido esto oyo, commoquier que lo non creyo, tomo ende grant pesar et finco muy triste. Et desque la falsa beguina le dexo asi fuese adelante a su muger et dixol' amostrandol' muy grand pesar:

—Fija, non se que desaventura es esta que vuestro marido es muy despagado de vos. Et por que entendades que es verdat esto que yo vos digo, agora veredes commo viene muy triste et muy sannudo, lo que el non solia fazer.

Et desque la dexo con este cuydado, fuese para su marido et dixol' eso mismo. Et desque el marido llego a su casa et fallo a su muger triste et de los plazeres que solian en uno aver, que non avia ninguno, [estava] cada uno con muy grand cuydado.

Et de que el marido fue a otra parte, dixo la mala beguina a la buena muger, que si ella quisiese que buscaria algun omne muy sabidor quel' fiziese alguna cosa con que su marido perdiese aquel mal talante que avia contra ella. Et la muger queriendo aver muy buena vida con su marido dixol' quel' plazia et que gelo gradesceria mucho.

Et a cabo de algunos dias torno a ella et dixol' que avia fallado un omne muy sabidor et quel' dixiera que [sy] oviese unos pocos de cabellos de la barba de su marido de los que estan en la garganta que faria con ellos una maestria que perdiese el marido toda la sanna que avia della et que bivrian en buena vida commo solian o por aventura mejor et que a la ora que viniese, que guisase que se echase a dormir en su rregago. Et diol' una navaja con que cortase los cabellos. Et la buena muger por el grand amor que avia a su marido pesando[le] mucho de la estranneza que entr' ellos avia caydo et cudiciando mas que cosa del mundo tornar a la buena vida que en uno solian aver, dixol' quel' plazia et que lo faria assi. Et tomo la navaja que la mala beguina traxo para lo fazer.

Et la beguina falsa torno al marido et dixo[le] que avia muy grand duelo de la su muerte, et porende que gelo non podia encobrir, que sopiese que su muger le queria matar et yrse con su amigo, et por que entendiese quel' dizia verdat que su muger et aquel su amigo avian acordado que lo matasen en esta manera: que luego que viniese que guisaria que el, que se adormiese en su rregago della, et desque fuese adormido, quel' degollase con una navaja que tenia paral' degollar. Et quando el marido esto oyo, fue mucho espantado, et, commoquier que ante estava con mal cuydado por las falsas palabras que la mala beguina le avia dicho, por esto que agora dixo fue muy cuytado et puso en su coragon de se guardar et de lo provar et fuese para su casa.

Et luego que su muger lo vio, rrecibiolo mejor que los otros dias de ante et dixol' que sienpre andava trabajando et que non queria folgar nin descansar, mas que se echase alli cerca della et que pusiese la cabega en su rregago et ella quel' espulgaria. E quando el marido esto oyo, tovo por cierto lo quel' dixiera la falsa beguina et por provar lo que su muger faria, echose a dormir en su rregago et comengo de dar a entender que durmia. Et de que su muger tovo que era adormido bien, saco la navaja para le cortar los cabellos segund la falsa beguina le avia dicho.

E quando el marido le vio la navaja en la mano cerca de la su garganta, teniendo que era verdat lo que la falsa beguina le dixiera, sacol' la navaja de las manos et degollola con ella. Et al rroydo que se fizo quando la degollava rrecudieron el padre et los hermanos de la muger. Et quando vieron que la muger era degollada et que nunca fasta aquel dia oyeron al su marido nin a otro omne ninguna cosa mala en ella por el grand pesar que ovieron, enderegaron todos [al marido] et mataronlo.

Et a este rroydo rrecudieron los parientes del marido et mataron a aquellos que mataron a su pariente. Et en tal guisa se rrevolvio el pleito que se mataron aquel dia la mayor parte de quantos eran en aquella villa. Et todo esto vino por las falsas palabras que sopo dezir aquella falsa beguina.

Pero porque Dios nunca quiere que el que mal fecho faze, que finque sin pena nin aun que el mal fecho sea encubierto, guiso que fuese sabido que todo aquel mal viniera por aquella falsa beguina e fizieron della muchas malas justicias et dieronle muy mala muerte et muy cruel.

—Et vos, sennor conde Lucanor, [sy] queredes saber qual es el peor omne del mundo et de que mas mal puede venir a las gentes, sabet que es el que se muestra por buen cristiano et por omne bueno et leal et la su entencion es falsa, et anda asacando falsedades et mentiras por meter mal entre las gentes. Et consejovos yo que sienpre vos guardedes de los que vierdes que se fazen gatos rreligiosos, que los mas dellos sienpre andan con mal et con enganno, et para que los podades conoscer, tomad el consejo del evangelio que dize: ‘A fructibus eorum conoscetis eos’, que quiere dezir que por las sus obras los cognosceredes, ca cierto [sed] que non ha omne en el mundo que muy luenga mente pueda encubrir las obras que tiene en la voluntad, [ca] bien las puede encubrir algun tienpo, mas non luenga mente.

Et el conde tovo que era verdad esto que Patronio le dixo et puso en su coragon de lo fazer asi e rrogo a Dios quel' guardase a el e a todos sus amigos de tal omne.

Et entendiendo don Johan que este enxienplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Para mientes a las obras et non a la semejanga,
Si cobdicieres ser guardado de aver mala andanga.

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Exemplo XLIII

De lo que contescio al Bien et al Mal et al cuerdo con el loco.

El conde Lucanor fablava con Patronio, su consegero, en esta manera:

—Patronio, a mi contesce que he dos vezinos, el uno es omne a que yo amo mucho et ha muchos buenos deubdos entre mi et el, porquel' devo amar. Et non se que pecado o que ocasion es que muchas vezes me faze algunos yerros et algunas escatimas de que tomo muy grand enojo. Et el otro non es omne con quien aya grandes debdos nin grand amor nin ay entre nos grand rrason porquel' deva mucho amar, et este otrosi a las vezes fazeme algunas cosas de que yo non me pago. Et por el buen entendimiento que vos avedes, rruegovos que me consegedes en que manera pase con aquellos dos omnes.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, esto que vos dezides non es una cosa, antes son dos, et muy rrevesadas la una de la otra. Et para que vos podades en esto obrar commo vos cunple, plazerme ya que sopiesedes dos cosas que acaescieron, la una: lo que contescio al Bien et al Mal, et la otra: lo que contescio a un omne bueno con un loco.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, porque estas son dos cosas non voslas podria dezir en uno. Dezirvos he primero de lo que contescio al Bien et al Mal et dezirvos he despues lo que contescio al omne bueno con el loco.

Sennor conde, el Bien et el Mal acordaron de fazer su conpannia en uno. Et el Mal que es mas acucioso et sienpre anda con rrevuelta et non puede folgar sinon rrevolver algun enganno et algun mal, dixo al Bien que seria buen rrecabdo que oviesen algund ganado con que se pudiesen mantener. E al Bien plogo desto. Et acordaron de aver ovejas. Et luego que las ovejas fueron paridas dixo el Mal al Bien que escogiese en el esquilmo daquellas ovejas. E el Bien commo es bueno et mesurado non quiso escoger et el Bien dixo al Mal que escogiese el. Et el Mal porque es malo et derranchado plogol' ende, et dixo que tomase el Bien los corderuelos asi commo nascian, et el, que tomaria la leche et la lana de las ovejas.

Et el Bien dio a entender que se pagava desta particion. Et el Mal dixo que era bien que oviesen puercos. Et al Bien plogo desto. Et desque parieron dixo el Mal que, pues el Bien tomara los fijos de las ovejas et el la leche et la lana, que tomase agora la leche et la lana de las puercas et que tomaria el los fijos. Et el Bien tomo aquella parte.

E despues dixo el Mal que pusiesen alguna ortaliza. Et pusieron nabos. Et desque nascieron, dixo el Mal al Bien que non sabia que cosa era lo que non veya, mas por que el Bien viese lo que tomava, que tomase las fojas de los nabos que parescian et estavan sobre tierra et que tomaria el lo que estava so tierra. Et el Bien tomo aquella parte. E despues pusieron coles. Et desque nascieron, dixo el Mal que, pues el Bien tomara la otra vez de los nabos lo que estava sobre tierra, que tomase agora de las coles lo que estava so tierra. Et el Bien tomo aquella parte.

E despues dixo el Mal al Bien que seria buen rrecabdo que oviesen una muger que los serviese. Et al Bien plogo desto. Et desque la ovieron, dixo el Mal que tomase el Bien de la cinta contra la cabega et que el tomaria de la cinta contra los pies. Et el Bien tomo aquella parte. Et fue asi que la parte del Bien fazia lo que cunplia en casa, et la parte del Mal era casada con el et avia de dormir con su marido. E la muger fue encinta et encaescio de un fijo.

Et desque nascio quiso la madre dar al fijo de mamar. Et quando el Bien esto vio, dixo que non lo fiziese ca la leche de la su parte era et que non lo consintiria en ninguna manera. E quando el Mal vino alegre por veer el su fijo quel' nasciera, fallo que estava llorando et pregunto a su madre que porque llorava. E la madre le dixo que porque non mamava. Et dixol' el Mal quel' diese a mamar. Et la muger le dixo que el Bien gelo defendiera diziendo que la leche era de su parte.

E quando el Mal esto oyo, fue al Bien et dixol' rriendo et burlando que fiziese dar la leche a su fijo. Et el Bien dixo que la leche era de su parte et que non lo faria. Et quando el Mal esto oyo comengol' de afincar ende. Et desque el Bien vio la priesa en que estava el Mal dixol':

‘Amigo, non cuydes que yo tan poco sabia que non entendia quales partes escogistes vos sienpre et quales diestes a mi, pero nunca vos demande yo nada de las vuestras partes et pase muy lazdrada mente con las partes que me vos davades, e vos nunca vos doliestes nin oviestes mensura contra mi, e pues si agora Dios vos traxo a lugar que avedes mester algo de lo mio non vos marabilledes si voslo non [quiero] dar, et acordatvos de lo que me feziestes et sofrid esto por lo al.’

E quando el Mal entendio que el Bien dizia verdat et que su fijo seria muerto por esta manera, fue muy mal cuytado et comengo a rrogar et pedir merced al Bien que por amor de Dios oviese piedat daquella criatura et que non parase mientes a las sus maldades et que dalli adelante sienpre faria quanto lo mandase. E desque el Bien esto vio, tovo quel' fiziera Dios mucho bien en traerlo a lugar que viese el Mal que non podia guarescer sinon por la bondat del Bien et tovo que esto le era muy grand emienda et dixo al Mal que, si queria que consintiese que diese la muger leche a su fijo, que tomase el mogo a cuestas et que andudiese por la villa pregonando en guisa que le oyesen todos, et que dixiese:

‘Amigos, sabet que con bien vence el Bien al Mal.’

Et faziendo esto que consintiria quel' diese la leche. E desto plogo mucho al Mal, et tovo que muy buen mercado avia de la vida de su fijo, et el Bien tovo que avia muy buena emienda. Et fizose asi. Et sopieron todos que sienpre el Bien vence con bien.

Mas al omne bueno contescio de otra guisa con el loco, et fue asi: un omne bueno avia un banno et el loco vinia al banno quando las gentes se bannavan et davales tantos colpes con los [cubos] et con piedras et con palos et con quanto fallava que ya omne del mundo non osava yr al banno de aquel omne bueno. Et perdio su rrenta.

E quando el omne bueno vio [que] aquel loco le fazia perder la rrenta del banno madrugo un dia et metiose en el banno ante que el loco viniese. Et desnuyose et tomo un cubo de agua bien caliente et una grand maça de madero. Et quando el loco que solia venir al banno para ferir los que se bannasen llego, enderego al banno commo solia. Et quando el omne bueno que estava atendiendo desnuyo le vio entrar dexose yr a el muy bravo et muy sannudo et diol' con el cubo del agua caliente por cima de la cabega et metio mano a la maça et diol' tantos et tales colpes con ella por la cabega et por el cuerpo que el loco cuydo ser muerto et cuydo que aquel omne bueno era loco.

Et salio dando muy grandes vozes et topo con un omne et preguntol' commo vinia asi dando vozes et quexandose tanto. Et el loco le dixo:

‘Amigo guardat vos, que sabet que otro loco ha en el banno.’

—Et vos, sennor conde Lucanor, con estos vuestros vezinos pasat asi: con el que avedes tales debdos que en toda guisa creed que sienpre seades amigos, fazedle sienpre buenas obras, et aunque vos faga algunos enojos, datles pasada et acorredle sienpre al su mester, pero sienpre lo fazed dandol' a entender que lo fazedes por los debdos et por el amor quel' avedes, non por vencimiento; mas al otro con quien non avedes tales debdos en ninguna guisa non le sufrades cosa del mundo, mas dadle bien a entender que por quequier que vos faga todo se aventurara sobr' ello, ca bien creed que los malos amigos, que mas guardan el amor por barata et por rrecelo que por otra buena voluntad.

E el conde tovo este por muy buen consejo et fizolo asi et fallose ende muy bien.

Et porque don Johan tovo estos por buenos enxienplos, fizolos escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Sienpre el Bien vence con bien al Mal,
Sofrir al omne malo poco val.

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Exemplo XLIV

De lo que contescio a don Pero Nun[n]ez el Leal et a don Rroy Gomes Çavallos et a don Gutier Rroiz de Blaquiello con el conde don Rrodrigo el Franco.

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, et dixole:

—Patronio, a mi acaescio de aver muy grandes guerras en tal guisa que estava la mi fazienda en muy grand peligro. Et quando yo estava en [el] mayor mester, algunos de aquellos que yo crie et a quien fiziera mucho bien, dexaronme et aun sennalaronse mucho a me fazer mucho deservicio. Et tales cosas fizieron ante mi aquellos que bien vos digo que me fizieron aver muy peor esperanga de las gentes de quanto avia ante que aquellos que asi errasen contra mi. Et por el buen seso que Dios vos dio, rruegovos que me consejedes lo que vos paresce que devo fazer en esto.

—Sennor conde —dixo Patronio—, si los que asi erraron contra vos fueran tales commo fueron don Pero Nunnez de Fuente Almexir et don Rroy Gonsales de Çavallos et don Gutier Rroyz de Blaquiello et sopieran lo que les contescio, non fizieran lo que fizieron.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, el conde don Rrodrigo el Franco fue casado con una duenna fija de don Gil Garcia de Çagra et fue muy buena duenna, et el conde, su marido, asacol' falso testimonio. Et ella quexandose desto fizo su oracion a Dios que si ella era culpada que Dios mostrase su miraglo en ella et si el marido le asacara falso testimonio que lo mostrase en el. E luego que la oracion fue acabada por el miraglo de Dios engafeçio el conde, su marido, et ella partyose del.

Et luego que fueron partidos envio el rrey de Navarra sus mandaderos a la duenna et caso con ella, et fue rreyna de Navarra. E el conde, seyendo gafo et veyendo que non podia guarescer, fuese para la tierra sancta en rromeria para morir alla. Et commoquier que el era muy onrrado et avia muchos buenos vasallos, non fueron con el sinon estos tres cavalleros dichos.

Et moraron alla tanto tienpo que les non cunplio lo que levaron de su tierra et ovieron de [venir] a tan grand pobreza que non avian cosa que dar al conde, su sennor, para comer, et por la grand mengua alquilavanse cada dia los dos en la plaça et el uno fincava con el conde et de lo que ganavan de su alquile governavan [a] su sennor et a si mismos. Et cada noche bannavan al conde et alinpiavanle las llagas de aquella gafedat.

Et acaescio que en lavandole una noche los pies et las piernas que por aventura ovieron mester de escopir et escupieron. E quando el conde vio que todos escupieron cuydando que todos lo fazian por asco que del tomavan, comengo a llorar et a quexarse del grant pesar et quebranto que daquello oviera. Et por que el conde entendiese que non avian asco de la su dolencia, tomaron con las manos daquella agua que estava llena de podre et de aquellas pustuellas que salian de las llagas de la gafedat que el conde avia et bevieron della muy grand piega.

Et pasando con el conde, su sennor, tal vida fincaron con el fasta que el conde murio. Et porque ellos tovieron que les seria mengua de tornar a Castiella sin su sennor, vivo o muerto, non quisieron venir sin el. Et commoquier que les dizian quel' fiziesen cozer et que levasen los sus huesos, dixieron ellos que tanpoco consint[i]rian que ninguno pusiese la mano en su sennor seyendo muerto commo si fuese bivo. Et non consintieron quel' coziesen, mas enterraronlo et esperaron tanto tienpo fasta que fue toda la carne desfecha. Et metieron los huesos en una arquita et trayenlos a vezes a cuestas. Et asi vinian pidiendo las rraciones e trayendo a su sennor a cuestas, pero trayan testimonio de todo esto que les avia contescido.

Et viniendo ellos tan pobres, pero tan bien andantes llegaron a tierra de Tolosa et entrando por una villa toparon con muy grand gente que levavan a quemar una duenna muy onrrada porque la acusava un hermano de su marido. Et dizia[n] que si algun cavallero non la salvase, que cunpliesen en ella aquella justicia et non fallavan cavallero que la salvase.

E quando don Pero Nun[n]ez, el Leal et de buena ventura, entendio que por mengua de cavallero fazian aquella justicia de aquella duenna, dixo a sus conpanneros que, si el sopiese que la duenna era sin culpa, que el la salvaria. Et fuese luego para la duenna et preguntol' la verdat de aquel fecho. Et ella dixol' que cierta mente ella nunca fiziera aquel yerro de que la acusavan, mas que fuera su talante de lo fazer.

Et commoquier que don Pero Nunnez entendio que, pues ella de su talante quisiera fazer lo que non devia, que non podia seer que algun mal non le contesciese a el que la queria salvar, pero pues lo avia comengado et sabia que non [fisiera] todo el yerro de que la acusavan, dixo que el la salvaria. Et commoquier que los acusadores lo cuydaron desechar diziendo que non era cavallero, desque mostro el testimonio que traya, non lo podieron desechar.

Et los parientes de la duenna dieronle cavallo et armas, et ante que entrase en el campo dixo a sus parientes que con la merced de Dios, que el fincaria con onrra et salvaria la duenna, mas que non podia seer que a el non le viniese alguna ocasion por lo que la duenna quisiera fazer. E desque entraron en el canpo ayudo Dios a don Pero Nunnez, et vencio la lid et salvo la duenna, pero perdio y don Pero Nunnez el ojo, et asi se cunplio todo lo que don Pero Nunnez dixiera ante que entrase en el canpo.

E la duenna et los parientes dieron tanto aver a don Pero Nunnez con que pudieron traer los huesos del conde, su sennor, ya quanto mas sin lazeria que ante. E quando las nuevas llegaron al rrey de Castiella de commo aquellos bien andantes cavalleros vinian et trayan los huesos del conde, su sennor, et commo vinian tan bien andantes plogole mucho ende et gradescio mucho a Dios porque eran del su rregno omnes que tal cosa fizieran. Et envioles mandar que viniesen de pie mal vestidos commo vinian.

E el dia que ovieron asi de entrar en el su rregno de Castilla saliolos a rrecebir el rrey de pie bien cinco leguas ante que llegasen al su rregno et fizoles tanto bien que oy en dia son heredados los que vienen de los sus linages, de lo que el rrey les dio. Et el rrey et todos quantos eran con el por fazer onrra al conde et sennalada mente por [la] fazer a los cavalleros, fueron con los huesos del conde fasta Osma do lo enterraron. Et desque fue enterrado fueronse los cavalleros para sus casas.

Et el dia que don Rroy Gonsales llego a su casa quando se asento a la mesa con su muger, desque la buena duenna vio la vianda ante si, alço las manos contra Dios et dixo:

‘Sennor, bendito seas tu que me [dexaste] veer este dia, ca tu sabes que despues que don Rroy Gonsales se partio desta tierra, que esta es la primera carne que yo comi et el primero vino que yo bevi.’

A don Rroy Gonsales peso por esto, et preguntol' porque lo fiziera. Et ella dixol' que bien sabia el que, quando se fuera con el conde, quel' dixiera que el nunca tornaria sin el conde et ella que visquiese commo buena duenna, que nunca le menguaria pan et agua en su casa, et pues el esto le dixiera, que non era rrazon quel' saliese ella de mandado et por esto nunca [biviera] sinon comiera pan et agua.

E otrosi desque don Pero Nunnez llego a su casa, desque fincaron el et su muger et sus parientes sin otra conpanna la buena duenna et sus parientes con el grand placer que [avian] comengaron a rreyr. Et cuydando don Pero Nunnez que fazian escarnio del porque perdiera el ojo, cubrio el manto por la cabega et echose muy triste en la cama. Et quando la buena duenna lo vio asi ser triste ovo ende muy grand pesar et tanto le afinco fasta quel' ovo a dezir que se sintia mucho porquel' fazian escarnio por el ojo que perdiera. E quando la buena duenna esto oyo, diose con una aguja en el su ojo et quebrolo et dixo a don Pero Nunnez que aquello fiziera ella porque, si alguna vez rriesse, que nunca el cuydase que rreya por le fazer escarnio.

Et asi [fyso] Dios bien en todo[s] aquellos buenos cavalleros por el bien que fizieron.

—Et tengo que, si los que tan bien non lo acertaron en vuestro servicio fueron tales commo estos et sopieran quanto bien les vino por esto que fizieron, non lo erraran commo erraron, pero vos, sennor conde, por vos fazer algun yerro algunos que lo non devian fazer nunca vos por eso dexedes de fazer bien, ca los que vos yerran mas yerran a si mismos que a vos. Et parad mientes que, si algunos vos erraron, que muchos otros vos servieron et mas vos cunplio el servicio que aquellos vos fizieron que vos enpecio nin vos tovo mengua los que vos erraron. Et non creades que de todos los que vos fazedes bien, que de todos tomaredes servicio, mas un tal acaescimiento vos podra acaescer que uno vos fara tal servicio que ternedes por bien enpleado quanto bien fazedes a los otros.

E el conde tovo este por buen consejo et por verdadero.

Et entendiendo don Johan que este enxienplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Maguer que algunos te ayan errado,
Nunca dexes de fazer aguisado.

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Exemplo XLV

De lo que contescio a un omne que se fizo amigo et vasallo del diablo.

Fablava una vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta guisa:

—Patronio, un ome me dize que sabe muchas maneras tan bien de agueros commo de otras cosas en commo podre saber las cosas que son por venir et commo podre fazer muchas arteryas con que podre aprovechar mucho mi fazienda, pero en aquellas cosas tengo que non se puede escusar de aver y pecado. Et por la fianga que de vos he, rruegovos que me consejedes lo que faga en esto.

—Sennor conde —dixo Patronio—, para que vos fagades en esto lo que vos mas cumple, plazerme ya que sepades lo que contescio a un omne con el diablo.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, un omne fuera muy rrico et llego a tan grand pobresa que non avia cosa de que se mantener. Et porque non ha en el mundo tan grand desventura commo seer muy mal andante el que suele seer bien andante, porende aquel omne que fuera muy bien andante e era llegado a tan grand mengua se sintia dello mucho.

Et un dia yva en su cabo solo por un monte muy triste et cuydando muy fiera mente et yendo asi tan coytado encontrose con el diablo. Et commo el diablo sabe todas las cosas pasadas sabia el coydado en que vinia aquel omne et preguntol' porque vinia tan triste. Et el omne dixole que para que gelo diria, ca el non le podria dar consejo en la tristeza que el avia. Et el diablo dixole que, si el quisiese fazer lo que el le diria, que el le daria cobro paral cuydado que avia et por que entendiese que lo podia fazer quel' diria en lo que vinia cuydando, et la rrazon por que estava tan triste.

E estonce le conto toda su fazienda et la rrazon de su tristeza commo aquel que la sabia muy bien. Et dixol' que, si quisiese fazer lo que el le diria, que el le sacaria de toda lazeria et lo faria mas rrico que nunca fuera el nin omne de su linage, ca el era el diablo et avia poder de lo fazer. E quando el omne oyo dezir que era el diablo tomo ende muy grand rrecelo, pero por la grant cuyta et grant mengua en que estava, dixo al diablo que si el le diese manera commo pudiese seer rrico, que faria quanto el quisiese.

Et bien cred que el diablo sienpre cata tienpo para engannar a los omnes. E quando vee que estan en alguna quexa o de mengua o de miedo o de querer conplir su talante, estonce libra el con ellos todo lo que quiere, et asi cato manera para engannar a aquel omne en el tienpo que estava en aquella coyta.

E estonce fizieron sus posturas en uno, et el omne fue su vasallo. Et desque las avenencias fueron fechas, dixo el diablo al omne que d'alli adelante, que fuese a furtar, ca nunca fallaria puerta nin casa, por bien cerrada que fuese, que el non gela avriese luego, et si por aventura en alguna priesa se viese o fuese preso, que luego que lo llamase et le dixiese: ‘acorredme, don Martin,’ que luego fuese con el et lo libraria de aquel periglo en que estudiese.

E las posturas fechas entre ellos partieronse. Et el omne enderego a casa de un mercadero de noche oscura, ca los que mal quieren fazer sienpre aborrecen la lunbre. Et luego que llego a la puerta el diablo abriogela, et eso mismo fizo a las arcas en guisa que luego ovo ende muy grant aver. E otro dia fizo otro furto muy grande et despues otro fasta que fue tan rrico que se non acordava de la pobreza que avia pasado.

Et el mal andante non se teniendo por pagado de commo era fuera de lazeria, comengo a furtar aun mas et tanto lo uso fasta que fue preso. Et luego que lo prendieron llamo a don Martin que lo acorriese. Et don Martin llego muy a priesa et librolo de la prision. Et desque el ome vio que don Martin le fuera tan verdadero comengo a furtar como de cabo et fizo muchos furtos en guisa que fue mas rrico et fuera de lazeria.

Et usando a furtar fue otra vez preso et llamo a don Martin, mas don Martin non vino tan ayna commo el quisiera, et los alcaldes del lugar do fuera el furto comengaron a fazer pesquisa sobre aquel furto. Et estando asi el pleyto llego don Martin. Et el omne dixol':

‘¡A, don Martin! ¡Que grand miedo me pusiestes! ¿Porque tanto tardavades?’

Et don Martin le dixo que estava en otras grandes priesas et que por eso tardava, et sacolo luego de la prision. Et el omne se torno a furtar et sobre muchos furtos fue preso, et fecha la pesquisa dieron sentencia contra el. Et la sentencia dada llego don Martin et sacolo.

Et el torno a furtar porque veya que sienpre le acorria don Martin. E otra vez fue preso et llamo a don Martin, et non vino et tardo tanto fasta que fue jubgado a muerte, et seyendo jubgado llego don Martin et tomo algada para casa del rrey et librolo de la prision, et fue quito.

E despues torno a furtar et fue preso et llamo a don Martin et non vino fasta que jubgaron quel' enforcasen. Et seyendo al pie de la forca llego don Martin. Et el omne le dixo:

‘¡A, don Martin, sabet que esto non era juego, que bien vos digo que grand miedo he pasado!’

Et don Martin le dixo que el le traya quinientos maravedis en una limosnera et que los diese al alcalde, et que luego seria libre [e el omne fizolo ansi]. E el alcalde avia mandado ya que lo enforcasen, et non fallaron soga para lo enforcar. Et en quanto buscavan la soga llamo el omne al alcalde et diole la limosnera con los dineros. E quando el alcalde cuydo quel' dava los quinientos maravedis dixo a las gentes que y estavan:

‘Amigos, ¿quien vio nunca que menguase soga para enforcar omne? Cierta mente este omne non es culpado, et Dios non quiere que muera et por eso nos mengua la soga, mas tengamoslo fasta eras et veremos mas en este fecho, ca si culpado es y se finca para conplir eras la justicia.’

Et esto fazia el alcalde por lo librar por los quinientos maravedis que cuydava que le avia dado. Et aviendo esto asi acordado apartose el alcalde et abrio la limosnera et cuydando fallar los quinientos maravedis non fallo los dineros, mas fallo una soga en la limosnera. Et luego que esto vio mandol' enforcar.

Et poniendolo en la forca vino don Martin, et el omne le dixo quel' acorriese. Et don Martin le dixo que sienpre el acorria a todos sus amigos fasta que los llegava a tal lugar. Et asi perdio aquel omne el cuerpo et el alma creyendo al diablo et fiando del.

Et cierto sed que nunca omne del creyo nin fio que non llegase a aver mala postremeria, sinon, parad mientes a todos los agoreros o sorteros o adevinos o [otros] que fazen cercos o encantamientos et destas cosas qualesquier et veredes que sienpre ovieren malos acabamientos. Et si non me credes, acordatvos de Alvar Nunnez et de Garcilaso que fueron los omnes del mundo que mas fiaron en agueros et en estas tales [cosas e] veredes qual acabamiento ovieron.

—Et vos, sennor conde Lucanor, si bien queredes fazer vuestra fazienda paral cuerpo et paral alma fiat derecha mente en Dios et ponet en el toda vuestra esperanga et vos ayudatvos quanto pudierdes et Dios ayudarvos ha. Et non creades nin fiedes en agueros nin en otros devanes, ca cierto sed que de los pecados del mundo [con] que a Dios mas pesa et en que omne mayor tuerto et mayor desconoscimiento faze a Dios es en catar aguero et estas tales cosas.

E el conde tovo este por buen consejo et fizolo asi et fallose muy bien dello.

Et porque don Johan tovo este por buen exienplo, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

El que en Dios non pone su esperanga,
Morra mala muerte, avra mala andanga.

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Exemplo XLVI

De lo que contescio a un philosopho que por ocasion entro en una calle do moravan malas mugeres.

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta manera:

—Patronio, vos sabedes que una de las cosas del mundo por que omne mas deve trabajar es por aver buena fama et por se guardar que ninguno non le pueda travar en ella. Et porque yo se que en esto nin en [al] ninguno non me podria mejor consejar que vos, rruegovos que me consegedes en qual manera podre mejor encrescentar et levar adelante et guardar la mi fama.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, mucho me plaze desto que dezides, et para que vos mejor lo podades fazer, plazerme ya que sopiesedes lo que contescio a un muy grand philosopho et mucho anciano.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde [Lucanor] —dixo Patronio—, un muy grand philosopho morava en una villa del rreyno de Marruecos. Et aquel philosopho avia una enfermedat que quandol' era mester de se desenbargar de las cosas [sobejanas] que fincavan de la vianda que avia rrecebido, non lo podia fazer sinon con muy grant dolor et con muy grant pena e tardava muy grand tienpo ante que pudiese seer desenbargado. Et por esta enfermedat que avia mandavanle los fisicos que cada quel' tomase talante de se desenbargar de aquellas cosas sobejanas que lo provase luego et non lo tardase porque quanto aquella [materia] mas se quemase, mas se desecarie et mas endurescerie en guisa quel' seria grand pena et grand danno para la salud del cuerpo. Et por [que] esto mandaron los fisicos fazielo et fallavase ende bien.

E acaescio que un dia yendo por una calle de aquella villa do morava et do tenie muchos discipulos que aprendian del, quel' tomo talante de se desenbargar commo es dicho. Et por fazer lo que los fisicos le consejavan et era su pro entro en una calleja para fazer aquello que non pudie escusar. Et atal fue su ventura que en aquella calleja do el entro, que moravan y las mugeres que publica mente biven en las villas faziendo danno de sus almas et desonrra de sus cuerpos. Et desto non sabia nada el philosopho que tales mugeres moravan en aquel lugar.

Et por la manera de la enfermedat que el avia et por el grant tienpo que se detovo en aquel lugar et por las semejangas que en el parescieron quando salio de aquel lugar do aquellas mugeres moravan, commoquier que el non sabia que tal conpannia alli morava, con todo eso quando ende salio todas las gentes cuydaron que entrara en aquel logar por otro fecho que era muy desvariado de la vida que el solia et devia fazer. Et porque paresce muy peor et fablan muy mas et muy peor las gentes dello quando algun omne de grand guisa faze alguna cosa quel' non pertenesce et le esta peor por pequenna que sea que a otro que saben las gentes que es acostunbrado de non se guardar de fazer muchas [cosas peores], porende fue muy fablado et muy tenido a mal, porque aquel philosopho tan onrrado et tan anciano entrava en aquel lugar quel' era tan dannoso paral alma et paral cuerpo et para la fama.

Et quando fue en su casa, vinieron a el sus discipulos et con muy grand dolor de sus coragones et con grand pesar comengaron a dezir que desaventura o que pecado fuera aquel por que en tal manera confondiera a si mismo et a ellos, et perdiera toda su fama que fasta entonce guardara mejor que omne del mundo. E quando el philosopho esto oyo, fue tanto espantado et preguntoles que porque dizian esto o que mal era este que el fiziera o quando o en que lugar. E ellos le dixieron que porque fablava asi en ello, que ya por su desaventura del et dellos, que non avia omne en la villa que non fablase de lo que el fiziera quando entrara en aquel lugar do aquellas tales mugeres moravan.

E quando el philosopho esto oyo, ovo muy grand pesar, pero dixoles que les rrogava que se non quexasen mucho desto et que dende a ocho dias les daria ende rrepuesta. Et metiose luego en su estudio et conpuso un librete pequenno et muy bueno et muy aprovechoso. Et entre muchas cosas buenas que en el se contienen, fabla y de la buena ventura et de la desaventura et commo en manera [de] departimiento que departe con sus discipulos dize asi:

‘Fijos, en la buena ventura et en la desaventura contesce asi: a las vegadas es fallada et buscada et algunas vegadas es fallada et non buscada. La fallada et buscada es quando algund omne faze bien et por aquel buen fecho que faze, le viene alguna buena ventura, et eso mismo quando por algun fecho malo que faze le viene alguna mala ventura, esto tal es ventura buena o mala fallada et buscada, que el busca et faz' porquel' venga aquel bien o aquel mal.

Otrosi la fallada et non buscada es quando un omne non faziendo nada por ello le viene alguna pro o algun bien, asi commo si omne fuese por algun lugar et fallase muy grand aver o otra cosa muy aprovechosa por que el non oviese nada fecho, et eso mismo quando un omne non faziendo nada por ello le viene algun mal o algun danno asi commo si omne fuese por una calle et lançase otro una piedra a un paxaro et descalabrase a el en la cabega, esta es desaventura fallada et non buscada, ca el nunca fizo nin busco cosa por que le deviese venir aquella desaventura.

Et, fijos, devedes saber que en la buena ventura [e] desaventura fallada et buscada ay menester dos cosas, la una que se ayude omne faziendo bien para aver bien o faziendo mal para aver mal, et la otra que le gualardone Dios segund las obras buenas et malas que el omne oviere fecho. Otrosi en la ventura buena o mala, fallada et non buscada, ay menester otras dos cosas: la una que se guarde omne quanto pudiere de non fazer [mal] nin meterse en sospecha nin en semejanga porque el deva venir [a] alguna desaventura o mala fama, la otra es pedir merced et rrogar a Dios que, pues el se guarda quanto puede, porque nol' venga desaventura nin mala fama, quel' guarde que non le venga ninguna desaventura commo vino a mi el otro dia que entre en una calleja por fazer lo que non podia escusar para la salud del mi cuerpo et que era sin pecado et sin ninguna mala fama et por mi desaventura moravan y tales conpannas por que, maguer yo era sin culpa, finque mal enfamado.’

—Et vos, sennor conde Lucanor, si queredes acrescentar et levar adelante vuestra buena fama, conviene que fagades tres cosas: la primera que fagades muy buenas obras a plazer de Dios et esto guardado, despues en lo que pudierdes a plazer de las gentes et guardando vuestra onrra et vuestro estado et que non cuydedes que por buena fama que ayades, que la non perderedes si [dexardes] de fazer buenas obras et fizierdes las contrarias, ca muchos omnes fizieron bien un tienpo et porque despues non lo levaron adelante, perdieron el bien que avian fecho et fincaron con mala fama postrimera; la otra es que rroguedes a Dios que vos enderece que fagades tales cosas por que la vuestra buena fama se acresciente et vaya sienpre adelante et que vos guarde de fazer nin de dezir cosa por que la perdades; la tercera cosa es que por fecho nin por dicho nin por semejanga nunca fagades cosa por que las gentes puedan tomar sospecha por que la vuestra fama vos sea guardada commo deve, ca muchas vezes faze omne buenas obras et por algunas malas semejangas que [faze] las gentes toman tal sospecha que enpeece poco menos paral mundo et paral dicho de las gentes commo si fiziese la mala obra. Et devedes saber que en las cosas que tannen a la fama, que tanto aprovecha o enpece lo que las gentes tienen et dizen commo lo que es verdat en mas quanto para Dios et para el alma non aprovecha nin enpece sinon las obras que el omne faze et a qual entencion son fechas.

Et el conde tovo este por buen exienplo et rrogo a Dios quel' dexase fazer tales obras quales entendia que cunplen para salvamiento de su alma et para guarda de su fama et de su onrra et de su estado.

Et porque don Johan tovo este por muy buen enxienplo, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Faz sienpre bien et guardate de sospecha,
Et siempre sera la tu fama derecha.

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Exemplo XLVII

De lo que contescio a un moro con una su hermana que dava a entender que era muy medrosa.

Un dia fablava el conde Lucanor con Patronio, [su consejero] en esta guisa:

—Patronio, sabet que yo he un hermano que es mayor que yo, et somos fijos de un padre et de una madre, et porque es mayor que yo, tengo que lo he de tener en logar de padre et seerle a mandado. Et el ha fama que es muy buen cristiano et muy cuerdo, pero guisolo Dios asi que yo so mas rrico et mas poderoso que el, et commoquier que el non lo da a entender, so cierto que ha ende envidia, et cada que yo he mester su ayuda et que faga por mi alguna cosa dame a entender que lo dexa de fazer porque seria peccado et estrannamelo tanto fasta que lo parte por esta manera. Et algunas vezes que ha mester mi ayuda dame a entender que aunque todo el mundo se perdiese, que non devo dexar de aventurar el cuerpo et quanto he por que se faga lo que a el cunple. Et porque yo paso con el en esta guisa, rruegovos que me consejedes lo que vieredes que devo en esto fazer et lo que me mas cunple.

—Sennor conde —dixo Patronio—, a mi paresce que la manera que este vuestro hermano trae convusco semeja mucho a lo que dixo un moro a una su hermana.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde [Lucanor] —dixo Patronio—, un moro havia una hermana que era tan rregalada que de quequier que veye o la fazien que de [todo] dava a entender que tomava rrecelo et se espantava. Et tanto avia esta manera que, quando bevia del agua en unas tarrazuelas [con] que la suelen bever los moros, que suena el agua quando beven, quando aquella mora oyo aquel sueno que fazia el agua en aquella tarrazuela dava a entender que tan grant miedo avia daquel sueno que se queria amortecer.

Et aquel su hermano era muy buen mancebo, mas era muy pobre et porque la grant pobreza faz a omne fazer lo que non querria, non podia escusar aquel mancebo de buscar la vida muy vergongosa mente. Et fazialo asi que cada que moria algun omne yva de noche et tomavale la mortaja et lo que enterravan con el, et desto mantenia a si et a su hermana et a su conpanna. E su hermana sabia esto.

Et acaescio que murio un omne muy rrico et enterraron con el muy rricos pannos et otras cosas que valian mucho. E quando la hermana esto sopo, dixo a su hermano que ella queria yr con el aquella noche para traer aquello con que aquel omne avian enterrado. E desque la noche vino, fueron el mancebo et su hermana a la fuesa del muerto et abrieronla et quando le cuydaron tirar aquellos pannos muy preciados que tenia vestidos non pudieron sinon rronpiendo los pannos o quebrando las cervizes del muerto.

E quando la hermana vio que si non quebrantasen el pescuego del muerto, que avrian de rronper los pannos et que perderian mucho de lo que valian, fue tomar con las manos muy sin duelo et sin piedat la cabega del muerto et desconjuntolo todo et saco los pannos que tenia vestidos et tomaron quanto y estava et fueronse con ello.

Et luego otro dia quando se asentaron a comer desque comengaron a bever, quando la tarrazuella comengo a sonar dio a entender que se queria amortecer de miedo de aquel sueno que fazia la tarrazuela. E quando el hermano aquello vio et se acordo quanto sin miedo et sin duelo desconjuntara la cabega del muerto dixol' en algaravia:

‘Aha yç uchti, tafza min bakki, vala tafza min fatr onki.’

Et esto quiere dezir: ‘aha hermana, despantades vos del sueno de la tarrazuela que faze boc boc et non vos espantades del desconjuntamiento del pescuego.’ Et este proverbio es agora muy rretraydo entre los moros.

—Et vos, sennor conde Lucanor, si aquel vuestro hermano mayor veedes que en lo que a vos cunple se escusa por la manera que avedes dicha dando a entender que tiene por grand pecado lo que vos quer[r]iades que fiziese por vos, non seyendo tanto commo el dize, et tiene que es guisado et dize que fagades vos lo que [a el] cunple aunque sea mayor peccado et muy grand vuestro danno, entendet que es de la manera de la mora que se espantava del sueno de la tarrazuela et non se espantava de desconjuntar la cabega del muerto. Et pues el quiere que fagades vos por el lo que seria vuestro danno si lo fiziesedes, fazet vos a el lo [que] el faze a vos: desilde buenas palabras et mostradle muy buen talante, et en lo que vos non enpeesciere, fazed por el todo lo que cunpliere, mas en lo que fuer' vuestro danno partitlo sienpre con la mas apuesta manera que pudieredes et en cabo por una guisa o por otra guardatvos de fazer vuestro danno.

E el conde tovo este por buen consejo et fizolo asi et fallose ende muy bien.

Et teniendo don Johan este enxienplo por bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Porque non quiere lo que te cunple fazer,
Et tu non quieras lo tuyo por el perder.

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Exemplo XLVIII

De lo que contescio a uno que provava sus amigos.

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta manera:

—Patronio, segunt el mio cuydar, yo he muchos amigos que me dan a entender que por miedo de perder los cuerpos nin lo que an, que non dexarian de fazer lo que me cumpliese, e que por cosa del mundo que pudiese acaescer non se [partirian] de mi. Et por el buen entendimiento que vos avedes, rruegovos que me digades en que manera podre saber si estos mis amigos farian por mi tanto commo dizen.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, los buenos amigos son la mejor cosa del mundo et bien cred que quando viene grand mester et la grand quexa que falla omne muy menos de quantos cuyda, et otrosi quando el mester non es grande es grave de provar qual seria amigo verdadero quando la priesa veniese; pero para que vos podades saber qual es el amigo verdadero, plazerme ya que sopiesedes lo que contescio a un omne bueno con un su fijo que dizia que avia muchos amigos.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, un omne bueno avia un fijo et entre las otras cosas quel' mandava et le consejava dizial' sienpre que punase en aver muchos amigos et buenos. E el fijo fizolo asi et comengo [a] aconpannarse et a partir de lo que avia con muchos omnes por tal de los aver por amigos. Et todos aquellos dizian que eran sus amigos et que farian por el todo quantol' cunpliese, et que aventurarian por el los cuerpos et quanto en el mundo oviesen quandol' fuese mester.

E un dia, estando aquel mancebo con su padre, preguntol' si avia fecho lo quel' mandara et si avia ganado muchos amigos. [E el fijo dixole que sy, que avia muchos amigos], mas que sennalada mente entre todos los otros avia fasta diez de que era cierto que por miedo de muerte nin [por] ningun rrecelo, que nunca le errarien por quexa nin por mengua nin por ocasion quel' acaesciese.

E quando el padre esto oyo, dixol' que se maravilla[va] ende mucho porque en tan poco tienpo pudiera aver tantos amigos et tales, ca el, que era mucho anciano, nunca en toda su vida pudiera aver mas de un amigo et medio. E el fijo comengo a porfiar diziendo que era verdat lo que el dizia de sus amigos. E desque el padre vio que tanto porfiava [el fijo, dixol' que] los provase [en esta guisa: que matase un puerco et que lo metiese en un saco, et que se fuese a casa de cada uno daquellos sus amigos et que les dixiese que aquel era un omne que el avia muerto, et que era cierto; et si aquello fuese sabido, que non avia en el mundo cosa quel' pudiese escapar de la muerte a el et a quantos sopiesen que sabian daquel fecho; et que les rrogase, que pues sus ami]gos eran, quel' encubriesen aquel omne et, si menester le fuese, que se parasen con el a lo defender.

E el mancebo fizolo e fue provar sus amigos segun su padre le mandara. Et desque llego a casa de sus amigos et les dixo aquel fecho perigloso quel' acaesciera, todos le dixieron que en otras cosas le ayudarian, mas que en esto, porque podrian perder los cuerpos et lo que avian, que non se atreverian a lo ayudar, et que por amor de Dios que guardase que non sopiesen ningunos que avia ydo a sus casas; pero destos amigos algunos le dixieron que non se atreverian a fazerle otra ayuda, mas que yrian rrogar por el, et otros le dixieron que quando lo levasen a la muerte, que non le desanpararian fasta que oviesen conplido en el la justicia et quel' farian onrra al su enterramiento.

E desque el mancebo ovo provado asi todos sus amigos et non fallo cobro en ninguno, tornose para su padre et dixol' todo lo quel' acaesciera. E quando el padre asi lo vio venir dixol' que bien podia ver ya que mas saben los que mucho an visto et provado que los que nunca pasaron por las cosas. E estonce le dixo que el non avia mas de un amigo et medio et que los fuese provar.

E el mancebo fue provar al que su padre tenia por medio amigo et llego a su casa de noche et levava el puerco muerto a cuestas et llamo a la puerta daquel medio amigo de su padre et contol' aquella desaventura quel' avia contescido et lo que fallara en todos sus amigos et rrogol' que por amor que avia con su padre [que le acorriese] en aquella cuyta.

E quando el medio amigo de su padre aquello vio, dixol' que con el non avia amor nin affazimiento por que se deviese tanto aventurar, mas que por el amor que avia con su padre, que gelo encubriria. E entonce tomo el saco con el puerco a cuestas cuydando que era omne, et levolo a una su huerta et enterrolo en un sulco de coles et puso las coles en el surco asi commo ante estavan et envio el mancebo a buena ventura.

Et desque fue con su padre contol' todo lo quel' contesciera con aquel su medio amigo. E el padre le mando que otro dia quando estudiesen en consejo, que sobre qualquier rrazon que despartiesen, que comengase a porfiar con aquel su medio amigo et sobre la porfia quel' diese una punnada en el rrostro, la mayor que pudiese.

E el mancebo fizo lo quel' mando su padre et quando gela dio, catol' el omne bueno et dixol': ‘A buena fe, fijo, mal feziste, mas digote que por esto nin por otro mayor tuerto non descubrire las coles del huerto.’

Et desque el mancebo esto conto a su padre mandol' que fuese provar aquel que era su amigo conplido. Et el fijo fizolo. Et desque llego a casa del amigo de su padre et le conto todo lo que le avia contescido, dixo[le] el omne bueno, amigo de su padre, que el le guardaria de muerte et de danno.

E acaescio por aventura que en aquel tienpo avian muerto un omne en aquella villa et non podian saber quien lo matara. Et porque algunos vieron que aquel mancebo avia ydo con aquel saco a cuestas muchas vezes de noche, tovieron que el lo avia muerto. E ¿que vos yre alongando? El mancebo fue jubgado que lo matasen.

Et el amigo de su padre avia fecho quanto pudiera por lo escapar. E desque vio que en ninguna manera non lo pudiera librar de muerte, dixo a los alcaldes que non queria levar pecado de aquel mancebo, que sopiesen que aquel mancebo non matara el omne, mas que lo matara un su fyjo solo que el avia. Et fizo al fijo que lo cognosciese. Et el fijo otorgolo. Et mataronlo. Et escapo de la muerte el fijo del omne bueno que era amigo de su padre.

Et agora, sennor conde Lucanor, vos he contado commo se pruevan los amigos et tengo que este exienplo es bueno para saber [hombre] en este mundo quales son los amigos et que los deve provar ante que se meta en grant periglo por su fyusa et que [sepa] a quanto se pararen por el sil' fuere mester, ca cierto seet que algunos son buenos amigos, mas muchos et por aventura los mas son amigos de la ventura, que asi commo la ventura corre asi son ellos amigos.

E otrosi este enxienplo se puede entender spiritualmente en esta manera: todos los omnes en este mundo tienen que an amigos et quando viene la muerte, anlos de provar en aquella quexa, et van a los seglares et dizenlos que asaz an que fazer en si, e van a los rreligiosos et dizenles que rrogaran a Dios por ellos, e van a la muger et a los fijos et dizenles que yran con ellos fasta la fuesa et que les faran onrra a su enterramiento, et asi pruevan a todos aquellos que ellos cuydavan que eran sus amigos.

Et desque non fallan en ellos ningun cobro para escapar de la muerte, asi commo torno el fijo [del buen omne] despues que non fallo cobro en ninguno daquellos que cuydava que eran sus amigos, [a su padre], tornanse a Dios que es su padre, et Dios dizeles que pruevan a los sanctos que son medios amigos. Et ellos fazenlo.

Et tan grand es la bondat de los sanctos et sobre todos de sancta Maria [que] non dexan de rrogar a Dios por los pecadores, et sancta Maria muestrale commo fue su madre et quanto trabajo tomo en lo tener et en lo criar, et los sanctos muestranle las lazerias et las penas et los tormentos et las pasiones que rrecebieron por el, et todo esto fazen por encobrir los yerros de los pecadores. Et aunque ayan rrecebido muchos enojos dellos non [lo] descubren, asi commo non descubrio el medio amigo la punnada quel' dio el fijo del su amigo.

Et desque el pecador vee spiritualmente que por todas estas cosas non puede escapar de la muerte del alma, tornase a Dios asi commo torno el fijo al padre despues que non fallo quien lo pudiese escapar de la muerte. Et nuestro sennor Dios, asi commo padre et amigo que ha al omne que es su criatura, fizo commo el buen amigo, ca envio al su fijo Jhesu Christo que moriese, non aviendo ninguna culpa et seyendo sin pecado, por desfazer las culpas et los pecados que los omnes merescian. Et Jhesu Christo, commo buen fijo, fue obediente a su padre et seyendo verdadero Dios et verdadero omne quiso rrecebir et rrecebio muerte et rredimio a los pecadores por la su sangre.

—Et agora, sennor conde, parat mientes quales destos amigos son mejores et mas verdaderos o por quales devia omne fazer mas por los ganar por amigos.

E al conde plogo mu[cho] con todas estas rrazones et tovo que eran muy buenos. Et entendiendo don Johan que este enxienplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Nunca omne podria tan buen amigo fallar
Commo Dios que lo quiso por su sangre conprar.

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Exemplo XLIX

De lo que contescio al que echaron en la ysla desnuyo quando le tomaron el sennorio que tenie.

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, [su consegero,] et dixole:

—Patronio, muchos me dizen que, pues yo so tan onrrado et tan poderoso, que faga quanto pudiere por aver grand rriquesa et grant poder et grant onrra, et esto es lo que me mas cunple et mas me pertenesce. Et porque yo se que sienpre me consejades lo mejor et que lo faredes asi daqui adelante, rruegovos que me consejedes lo que vierdes que mas me cunple en esto.

—Sennor conde —dixo Patronio—, este consejo que me vos demandades es grave de dar por dos rrasones: lo primero, que en este consejo que me vos demandades avre a dezir contra vuestro talante, et lo otro porque es muy grave de dezir contra el consejo que es dado a pro del sennor. Et porque en este consejo ha estas dos cosas es me muy grave de dezir contra el, pero porque todo consej[er]o, si leal es, non deve catar sinon por dar el mejor consejo et non catar su pro nin su danno nin si le plaze al sennor nin si le pesa sinon dezirle lo mejor que omne viere, porende yo no dexare de vos dezir en este consejo lo que entiendo que es mas vuestra pro et vos cumple mas. Et porende vos digo que los que esto vos dizen que en parte vos consejan bien, pero non es el consejo conplido nin bueno para vos, mas para seer del todo conplido et bueno serie muy bien et plazerme ya mucho que sopiesedes lo que acaescio a un omne quel' fizieron sennor de una grand tierra.

E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, en una tierra avian por costunbre que cada anno fasian un sennor. Et en quanto durava aquel anno fazian todas las cosas que el mandava. Et luego que el anno era acabado, tomavanle quanto avia et desnudavanle et echavanle en una ysla solo, que non fincava con el omne del mundo.

Et acaescio que ovo una vez aquel sennorio un omne que fue de mejor entendimiento et mas apercebido que los que lo fueron ante. Et porque sabia que, desque el anno pasase, quel' avian de fazer lo que a los otros, ante que se acabase el anno del su sennorio, mando en grand poridat fazer en aquella ysla do sabia quelo avian de echar una morada muy buena et muy conplida en que puso todas las cosas que eran mester para toda su vida.

Et fizo la morada en lugar tan encubierto que nunca gelo pudieron entender los de aquella tierra quel' dieron aquel sennorio. Et dexo algunos amigos en aquella tierra asi adebdados et castigados que, si por aventura alguna cosa oviese mester de las que el non se acordara de enviar adelante, que gelas enviasen ellos en guisa quel' non menguase ninguna cosa.

E quando el anno fue conplido et los de la tierra le [tomaron] el sennorio et le echaron desnudo en la ysla asi commo a los otros fizieron que fueron ante que el, porque el fuera apercebido et avia fecho tal morada en que podia bevir muy vicioso et muy a plazer de si, fuese para ella et visco en ella muy bien andante.

—Et vos, sennor conde Lucanor, si queredes seer bien consejado, parad mientes que [en] este tienpo que avedes de bevir en este mundo, pues sodes cierto quel' avedes a dexar et que vos avedes a [partir] desnudo del et non avedes a levar [del] mundo sinon las obras que fizierdes, guisat que las fagades tales por que, quando deste mundo salierdes, que tengades fecha tal morada en el otro, por que quando vos echaren deste mundo desnudo, que [falledes] buena morada para toda vuestra vida.

Et sabet que la vida del alma non se cuenta por annos, mas dura para siempre sin fin, ca el alma es cosa spiritual et non se puede corronper, ante dura et finca para sienpre. Et sabet que las obras buenas o malas que el omne en este mundo faze, todas las tiene Dios guardadas para dar dellas gualardon en el otro mundo segund sus merecimientos.

Et por todas estas rrazones consejovos yo que fagades tales obras en este mundo por que quando del ovierdes de salir, falledes buena posada en aquel do avedes a durar para sienpre, et que por los estados et onrras deste mundo que son vanas et fallecederas, que non querades perder aquello que es cierto que ha de durar para sienpre sin fin.

Et estas buenas obras fazetlas sin ufana et sin vana gloria que aunque las vuestras buenas obras sean sabidas, sienpre [seran] encubiertas, pues non las fazedes por ufana nin por vana gloria. E otrosi dexat aca tales amigos que lo que vos non pudierdes conplir en [vuestra] vida, que lo cunplan ellos a pro de la vuestra alma. Pero seyendo estas cosas guardadas, todo lo que pudierdes fazer por levar vuestra onrra et vuestro estado adelante tengo que lo devedes fazer, et es bien que lo fagades.

E el conde tovo este por buen enxienplo et por buen consejo et rrogo a Dios qu'el guisase que lo pudiese asi fazer commo Patronio dizia.

Et entendiendo don Johan que este enxienplo era bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Por este mundo fallecedero
Non pierdes el que es duradero.

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Exemplo L

De lo que contescio a Saladin con una duenna, muger de un su vasallo.

Fablava el conde Lucanor un dia con Patronio, su consegero, en esta guisa:

—Patronio, bien se yo cierta mente que vos avedes tal entendimiento que omne de los que son agora en esta tierra non podria dar tan buen rrecabdo a ninguna cosa quel' preguntasen commo vos. Et porende vos rruego que me digades qual es la mejor cosa que omne puede aver en si. Et esto vos pregunto porque bien entiendo que muchas cosas ha mester el omne para saber acertar en lo mejor et fazerlo, ca por entender omne la cosa et non obrar della bien, non tengo que mejora mucho en su fasienda. Et porque las cosas son tantas, querria saber a lo menos una por que sienpre me acordase della para la guardar.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, vos por vuestra merced me loades mucho et sennalada mente dezides que yo he muy grant entendimiento. Et, sennor conde, yo rrecelo que vos engannades en esto. Et bien cred que non ha cosa en el mundo en que omne tanto nin tan de ligero se enganne commo en cognoscer los omnes quales son en si et qual entendimiento han. Et estas son dos cosas: la una, qual es el omne en si e la otra que entendimiento ha. Et para saber qual es en si, base de mostrar en las obras que faze a Dios e al mundo, ca muchos parescen que fazen buenas obras et [non] son buenas, que todo el [su] bien es para este mundo. Et creet que esta bondat, [que les] costara muy cara, ca por este bien que dura un dia sufrira[n] mucho mal sin fin. Et otros fazen buenas obras para servicio de Dios et non cuydan en lo del mundo, loet commoquier que estos escogen la mejor parte et la que nunca les sera tirada nin la perderan, pero los unos nin los otros non guardan entreamas las carreras que son lo de Dios et del Et para las guardar amas ha mester muy buenas mundo. obras et muy grant entendimiento, que tan [grave] cosa es de fazer esto commo meter la mano en el fuego et non sentir la su calentura, pero ayudandole Dios et ayudandose el omne todo se puede fazer, ca ya fueron muchos buenos rreys et otros omnes sanctos, pues estos buenos fueron a Dios et al mundo.

E otrosi para saber qual ha buen entendimiento ha mester muchas cosas, ca muchos dizen muy buenas palabras et grandes sesos et non fazen sus faziendas tan bien commo les [cunple, e otros] traen muy bien sus faziendas et non saben o non quieren o non pueden dezir tres palabras a derechas, et otros fablan muy bien et fazen muy bien sus faziendas, mas son de malas [entenciones], et commoquier que obran bien para si, poco tienpo et por commo vieredes que mejora o que peora su fazienda, ca en estas dos cosas se paresce todo lo que desuso es dicho. Et todas estas rrasones vos dixe agora porque vos loades mucho a mi et al mio entendimiento, et so cierto que, desque a todas estas cosas cataredes, que me non loaredes tanto. Et a lo que me preguntastes que vos dixiese qual era la mejor cosa que omne podia aver en si, para saber desto la verdat, querria mucho que sopiesedes lo que contescio a Saladin con una muy buena duenna, muger de un cavallero su vasallo. E el conde le pregunto commo fuera aquello.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, Saladin era soldan de Babilonia et traya consigo sienpre muy grant gente. Et un dia porque todos non podian posar con el, fue posar a casa de un cavallero. Et quando el cavallero vio a su sennor que era tan onrrado en su casa fizole quanto servicio et quanto plazer pudo, et el et su muger et sus fijos et sus fijas servianle quanto podian. Et el diablo que sienpre se trabaja en que faga el omne lo mas desaguisado puso en el talante de Saladin que olvidase todo lo que devia guardar et que amase aquella duenna non commo Et el amor fue tan grande quel' ovo de devia, traer a con un su mal consegero en que manera consejarse podria conplir lo que el queria. Et devedes saber que todos devian rrogar a Dios que guardase a su sennor de querer fazer mal fecho, ca si el sennor lo quiere, cierto seed que nunca menguava quien gelo consege et quien le ayude a lo conplir. loEt asi contescio a Saladin que luego fallo quien le consejo commo pudiese conplir aquello que queria. Et aquel mal consegero consejol' que enviase por su marido et quel' fiziese mucho bien et quel' diese muy grant gente de que fuese mayoral et a cabo de algunos dias quel' enviase [a] alguna tierra luenne en su servicio et en quanto el cavallero estudiese alia, que podria el conplir toda su voluntad.

E esto plogo a Saladin, et fizolo ydo en su asi. Et desque el cavallero fue servicio cuydando que yva muy bien andante et muy amigo de su sennor, fuese Saladin para su casa. E desque la buena duenna sopo que Saladin vinia, porque tanta merced avia fecho a su marido, rrecibiolo muy bien et fizole mucho servicio et quanto plazer pudo ella et toda su conpanna. E desque la mesa fue algada entro en su camara envio por la et Saladin duenna. Etque enviava por al fue a el. Et ella teniendo Saladin le dixo que la amava mucho. Et luego que ella esto oyo, entendiolo muy bien, pero dio a entender que non entendia aquella rrazon et dixol' quel' diese Dios buena vida et [que] gelo gradescie,ca bien sabie Dios que ella mucho deseava la su vida que siempre et rrogaria a Dios por el commo lo devia fazer porque era su sennor et sennalada mente por quanta merced fazia a su marido et a ella. E Saladin le dixo que sin todas aquellas rrazones la amava mas que a muger del mundo. Et ella teniagelo en merced non dando a entender que entendia otra rrazon. Que vos yre mas alongando? Saladin le ovo a dezir commo la amava.

E quando la buena duenna aquello oyo commo era muy buena et de muy buen entendimiento rrespondio asi a Saladin:

—Sennor, commoquier que yo so asaz muger de pequenna guisa, pero bien se que el amor non es en poder del omne, ante es el omne en poder del amor. Et bien se yo que, si vos tan grand amor me avedes commo dezides, que podria ser verdat esto que me vos dezides, pero asi commo esto se bien asi se otra cosa que, quando los omnes, et sennalada mente los sennores, vos pagades de alguna muger, dades a entender que faredes quanto ella quisiere. Et desque ella finca mal andante et escarnida, preciadesla poco commo es derecho e finca del todo mal. Et yo, sennor, rrecelo que contecera asi a mi. E Saladin gelo comengo a desfazer prometiendole qu'el faria quanto ella quisiese por que fincase muy bien andante. E desque Saladin esto le dixo, rrespondiol' la buena duenna que, si el le prometiese de conplir lo que ella le pidria ante quel' fiziese fuerga nin escarnio, que ella le proraetia que, luego [que] gelo oviese conplido, faria ella todo lo que el mandase. E Saladin le dixo que rrecelava quel' pidiria que non le fablase mas en aquel fecho.

Et ella dixol' que non le demandaria eso nin cosa que el muy bien non pudiese fazer. E Saladin gelo prometio. E la buena duenna le beso la mano et el pie et dixoleque lo que del queria, era quel' dixiese qual era la mejor cosa que omne podia aver en si et que era madre et cabega de todas bondades. E quando Saladin esto oyo, las comengo muy mente a cuydar et non pudo fallar que fuerte lo rrespondiese a la buena duenna. Et porque el avia prometido que non le faria fuerga nin escarnio fasta quel' cunpliese lo quel' avia prometido dixole que queria acordar sobr' esto. Et ella dixole que prometia que [en] qualquier tienpo que desto le diese rrecado que ella cunpliria todo lo que el mandase. E asi finco [el] pleito puesto entr' ellos. Et Saladin fuese para sus gentes, et commo por otra rrazon pregunto a todos sus sabios por esto.Et unos dizian que la mejor cosa que omne podia aver era seer omne de buena alma. Et otros dizian que era verdat para el otro mundo, mas [que por] seer sola mente de buena alma que non seria muy bueno para este mundo. , E otros dizian que lo mejor era seer omne muy leal.

E otros dizian que, commoquier que seer leal es muy buena cosa, que podria seer leal et seer muy cobarde o muy escaso o muy torpe o mal acostumbrado et asi que al avia mester aunque fuese muy leal. Et [djesta guisa fablavan en todas las cosas et non podian acertar en lo que Saladin preguntava. E desque Saladin non fallo qui le diese rrecabdo a su pregunta en toda su tierra, traxo consigo dos jubglares et esto fizo por que mejor pudiese con estos andar por el mundo. E desconocida mente paso la mar et fue a la corte del papa do se ayuntan todos los christianos. Et preguntando por aquella rrazon nunca fallo quien le diese rrecabdo. E dende fue a casa del rrey de Francia et a todos los rreyes et nunca fallo rrecabdo. Et en esto moro tanto tienpo que era ya rrepentido de lo que avia comengado. Et ya por la duenna non fiziera tanto, mas, porque el era tan buen omne, tenia quel' era mengua si dexase de saber aquello que avia comengado, ca sin dubda el grant omne grant mengua faze, si dexa lo que una vez comienga sola mente que el fecho non sea malo o pecado, mas si por miedo o trabajo lo dexa non se podria de mengua escusar.

Et porende Saladin non queria dexar de saber aquello por que saliera de su tierra. Et acaescio que un dia andando por su camino con sus jubglares, [que] toparon con un escudero que venia de correr monte et avia muerto un ciervo. Et el escudero casara poco tienpo avia et avia un padre muy viejo que fuera el mejor cavallero que oviera en toda aquella tierra. Et por la grant vejez non veya et non podia salir de su casa, pero avia el entendimiento tan bueno et tan conplido que non le menguava ninguna cosa por la vejez. E el escudero que venia de su casa muy alegre pregunto aquellos omnes que donde vinian et que omnes eran. E ellos le dixieron que eran joglares. E quando el esto oyo, plogol' ende mucho et dixoles qu'el vinia muy alegre de su caga et para conplir el alegria que, pues eran ellos muy buenos joglares, que fuesen con el esa noche. Et ellos le dixieron que yvan a muy grant priesa, que muy grant tienpo avia que se partieran de su tierra por saber una cosa et que non pudieron fallar della rrecabdo et que se querian tornar et que por eso non podian yr con el esa noche.

E el escudero les pregunto tanto fasta quel' ovieron a dezir que cosa era aquello que querian saber. E quando el escudero esto oyo, dixoles que, si su padre non les diese consejo a esto, que non gelo daria omne del mundo et contoles que omne era su padre. E quando Saladin a que el escudero tenia por joglar oyo esto, plogol' ende mucho. Et fueronse con el. Et desque llegaron a casa de su padre el escudero le conto commo vinia mucho alegre porque cagara muy bien et aun que avia mayor alegria porque traya consigo aquellos juglares. Et dixo a su padre lo que andavan preguntando et pidiol' por merced que les dixiese lo que desto entendia el, ca el les avia dicho que, pues non fallavan quien les diese desto rrecabdo, que si su padre non gelo diese, que non fallarian omne que les diese rrecabdo. E quando el cavallero anciano esto oyo, entendio que aquel que esta pregunta fazia, que non era juglar et dixo a su fijo que, despues que oviesen comido, que el les daria rrecabdo a esto que preguntavan.

E el escudero dixo esto a Saladin que el tenia por joglar, de que fue Saladin mucho alegre et alongavasele ya mucho porque avia de atender fasta que oviese comido. E desque los manteles fueron levantados et los juglaros ovieron fecho su mester dixoles el cavallero anciano quel' dixiera su fijo que ellos andavan faziendo una pregunta et que non fallavan omne que les diese rrecabdo et quel' dixiesen que pregunta era aquella et el que les diria lo que entendia. E entonce I o Saladin que andava por joglar dixol' que la pregunta era esta: que qual era la mejor cosa que omne podia aver en si et que era madre et cabega de todas las bondades. E quando el cavallero anciano oyo esta rrazon entendiola muy bien et otrosi conoscio en la palabra que aquel era Saladin, ca el visquiera muy grand tienpo con el en su casa et rrecibiera del mucho bien et mucha merced. Et dixole:

—Amigo, la primera cosa que vos rrespondo, digovos que cierto so que fasta el dia de oy, que nunca tales juglares entraron en mi casa. Et sabet que si yo derecho fiziere, que vos devo cognoscer quanto bien de vos tome, pero desto non vos dire agora nada fasta que fable convusco en poridat por que non sepa ninguno nada de vuestra fazienda. Pero quanto a la pregunta que fazedes vos digo que la mejor cosa que omne puede aver en si et que es madre et cabega de todas las bondades, digovos que esta es la verguenga, ca por verguenza sufre omne la muerte que es la mas grave cosa que puede ser et por verguenga dexa omne de fazer todas las cosas que non le parescen bien por grand voluntat que aya de las Et asi en la verguenga an comiengo et cabo fazer. todas las bondades et la [des]verguenga es partimiento de todos los malos fechos. E quando Saladin esta rrazon oyo, entendio verdadera mente que era asi commo el cavallero le dizia. Et pues entendio que avia fallado rrecabdo de la pregunta que ovo ende muy grant plazer et [d]espidiose del cavallero fazia, et del escudero cuyos huespedes avian seydo.

Mas ante que se partiesen de su casa fablo con el el cavallero anciano et le dixo commo lo conoscia e que era Saladin et contol' quanto [bien] del avia rrecebido. Et el et su fijo fizieron[le] quanto servicio pudieron, pero en guisa que non fuese descubierto. E desque estas cosas fueron pasadas enderego Saladin para yrse para su tierra quanto mas ayna pudo. Et desque llego a su tierra ovieron las gentes con el muy grant plazer et fizieron muy grant alegria por la su venida. Et despues que aquellas alegrias fueron pasadas fuese Saladin para casa de aquella buena duenna quel' fiziera aquella pregunta. Et desque ella sopo que Saladin vinia a su casa rrecibiol' muy bien et fizol' quanto servicio pudo. Et depues que Saladin ovo comido et entro en su camara envio por la buena duenna. Et ella vino a el. Et Saladin le dixo quanto avia trabajado por fallar rrespuesta cierta de la pregunta quel' fiziera et que la avia fallado, et pues le podia dar rrepuesta conplida asi comol' avia prometido, que ella otrosi cunpliese lo quel' prometiera.

Et ella le dixo quel' pidia por merced quel' guardase lo quel' avia prometido et quel' dixiese la rrepuesta a la pregunta quel' avia fecho, et e que, si fuese tal que el mismo entendiese que la rrepuesta era conplida, que ella muy de grado conpliria todo lo quel' avia prometido. E estonce le dixo Saladin quel' plazia desto que et dixol' que la rrepuesta de la pregunta que ella ella le dizia, que era esta, que ella le preguntara qual era la mejor fiziera, cosa que omne podia aver en si et que era madre et cabega de todas las bondades, e quel' rrespondia que la mejor cosa que omne [podria] aver en si et que es madre et cabega de todas las bondades, que esta es la verguenga. E quando la buena duenna esta rrepuesta oyo, fue muy alegre et dixol':

—Sennor, agora conosco que dezides verdat et que me avedes conplido quanto me prometistes. Et pidovos por merced que me digades asi commo rrey deve dezir verdat si cuydades que ha en el mundo mejor omne que vos. Et Saladin le dixo que, commoquier que sele fazia verguenga de [lo] dezir, pero Pues le avia a dezir verdat commo rrey quel' dizia que mas cuyedava que era el mejor que los otros, que non que avia otro mejor que el. E quando la buena duenna esto oyo, dexose caer en tierra ante los sus pies et dixol' asi Uorando muy fiera mente:

—Sennor, vos avedes aqui dicho muy grandes dos verdades: la una, que sodes vos el mejor omne del mundo, la otra, que la verguenga es la mejor cosa que el omne puede aver en si. Et, Sennor, pues vos esto conoscedes et sodes el mejor ome del mundo, pidovos por merced que querades [aver] en vos la mejor cosa del mundo que es la verguenga et que ayades verguenga de lo que me dezides. E quando Saladin todas buenas rrazones oyo et entendio commo aquella estas buena duenna con la su bondat et con el su buen entendimiento sopiera aguisar que fuese el guardado de tan grand yerro gradesciolo mucho a Dios. Et commoquier que la el amava ante de otro amor, amola muy mas d'alli adelante de loamor leal et verdadero qual deve aver el buen sennor et leal a todas sus gentes. Et sennalada mente por la su bondat della envio por su marido et fizo les tanta onrra et tanta mercet por que ellos et todos los que dellos vinieron, fueron muy bien andantes entre todos sus vezinos. Et todo este bien acaescio por la bondat daquella buena duenna et porque ella guiso que fuese sabido que la verguenga es la mejor cosa que ome puede aver en si, et que es madre et cabega de todas las bondades.

—Et pues vos, sennor conde Lucanor, me preguntades qual es la mejor cosa que omne puede aver en si, digovos que es la verguenga, la verguenga faze a omne ser esforgado et ca franco et de buenas costunbres et de buenas maneras leal et et fazer todos los bienes que faze, ca bien cred que todas estas cosas faze omne mas con verguenga que con talante que ay de lo fazer, et otrosi por verguenga dexa omne de fazer todas las cosas desaguisadas que da la voluntad al omne de fazer. Et porende quan buena cosa es aver el omne verguenga de fazer lo que non deve et dexar de fazer lo que deve, tan mala et tan dannosa et tan fea cosa es el que pierde la verguenga. Et devedes saber que yerra muy fiera mente el que faze algunt fccho vergongoso et cuyda que, pues que lo faze encubierta mente, que non deve aver ende verguenga. Et cierto sed que non ha cosa, por encubierta que sea, que tarde o ayna non sea sabida, et aunque luego que la cosa vergongosa se faga, non aya ende verguenga devrie omne cuydar que verguenga loseria quando fuere sabido. Et aunque desto non tomase verguenga devela tomar de si mismo que entiende el pleito vergongoso que faze. Et quando en todo esto non cuydase deve entender quanto sin ventura es, pues sabe que, si un mogo viese lo que el faze, que lo dexaria por su verguenga, en non lo dexar nin aver verguenga nin miedo de Dios que lo vee et lo sabe todo, et es cierto quel' dara por ello la pena que meresciere.

—E agora, sennor conde Lucanor, vos he rrespondido a esta pregunta que me feziestes et con esta rrepuesta vos he rrespondido a cinquenta preguntas que me avedes fecho. Et avedes estado en ello tanto tienpo que so cierto que son ende enojadas [muchas] de vuestras conpannas, et sennalada mente se enojan ende los que non an muy grand talante de oyr nin de aprender las cosas de que se pueden mucho aprovechar. Et contesceles commo a las bestias que van cargadas de oro, que sienten el peso que lievan a cuestas et non se aprovechan de la pro que ha en ello. Et ellos sienten el enojo de lo que oyen et non se aprovechan de las cosas buenas et aprovechosas que oyen. Et porende vos digo que lo uno por esto et lo al per el trabajo que he tornado en las otras rrepuestas que vos di, que vos non quiero mas rresponder a otras preguntas que vos fagades, que en este enxienplo et en otro que se sigue adelante deste vos quiero fazer fin a este libro.

E el conde tovo este por muy buen enxienplo. Et quanto de lo que Patronio dixo que non queria qu'el [fysiese] mas preguntas dixo que esto fincase en commo se pudiese fazer.

Et porque don Johan tovo este enxienplo por muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

La verguenga todos los males parte,
Por verguenga faze omne bien sin arte.

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Exemplo LI

Lo que contescio a un rrey christiano que era muy poderoso et muy soberbioso.

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, e dixole assi:

—Patronio, muchos omnes me dizen que una de las cosas por que el omne se puede ganar con Dios es por seer omildoso, otros me dizen que los omildosos son menos preçiados de las otras gentes et que son tenidos por omnes de poco esfuerço et de pequenno coraçon, et que al grand sennor le cunple et le aprovecha ser sobervio. Et porque yo se que ningun omne non entiende mejor que vos lo que deve fazer el grand sennor, rruegovos que me consejedes qual destas dos cosas me es mejor o que yo devo mas fazer.

—Sennor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos entendades que es en esto lo mejor et vos mas cumple de fazer, mucho me plazeria que sopiessedes lo que contecio a un rrey christiano que era muy poderoso et muy soberbioso.

El conde le rrogo quel' dixiesse commo fuera aquello.

—Sennor conde —dixo Patronio—, en una tierra de que me non acuerdo el nonbre, avia un rrey muy mancebo et muy rrico et muy poderoso et era muy sobervio a grand marabilla et a tanto llego la su sobervia que una vez oyendo aquel cantico de sancta Maria que dize Magnificat anima mea dominum oyo en el un viesso que dize Deposuit potentes de sede et exaltavit humiles que quiere dezir: Nuestro sennor Dios tiro et abaxo los poderosos sobervios [d]el su poderio et ensalço los omildosos.

Quando esto oyo, pesol' mucho et mando por todo su regno que rrayesen este viesso de los libros, et que pusiesen en aquel lugar Et exaltavit potentes in sede et humiles posuit [in terra] que quiere dezir: Dios ensalço las siellas de los sobervios poderosos et derribo los omildosos. Esto peso mucho a Dios, et fue muy contrario de lo que dixo sancta Maria en este cantico mismo; ca desque vio que era madre del fijo de Dios que ella concibio et pario, seyendo et fincando siempre virgen et sin ningun corronpimiento, et veyendo que era sennora de los cielos et de la tierra dixo de si misma alabando la humildat sobre todas las virtudes Quia respexit humilitatem ancille sue, ecce enim ex hoc benedictam me dicent omnes generaciones que quiere dezir: Porque cato el mi sennor Dios la omildat de mi que so su sierva, por esta rrazon me llamaran todas las gentes bien aventurada. Et asi fue que nunca ante nin despues pudo seer ninguna muger bien aventurada, ca por las bondades, et sennalada mente por la su grand omildat merescio seer madre de Dios et rreyna de los cielos et de la tierra et seer sennora puesta sobre todos los choros de los angeles.

Mas al rrey soberbioso contecio muy contrario desto, ca un dia ovo talante de yr al banno et fue alia muy [orgullosa] mente con su conpanna. Et porque entro en el banno ovose a desnuyar et dexo todos sus pannos fuera del banno. Et estando el bannandose envio nuestro sennor Dios un angel al banno, [el] qual por la virtud et por la voluntad de Dios tomo la semejança del rrey et salio del banno et vistiose los pannos del rrey, et fueronse todos con el paral alcaçar. Et dexo a la puerta del banno unos pannizuelos muy viles et muy rrotos commo destos pobrezuelos que piden a las puertas. El rrey que fincava en el banno non sabiendo desto ninguna cosa quando entendio que era tienpo para salir del banno llamo a aquellos camareros et aquellos que estavan con el. Et por mucho que los llamo non rrespondio ninguno dellos que eran idos todos cuydando que yvan con el rrey.

Desque vio que non le rrespondio ninguno tomol' tan grand sanna que fue muy grand marabilla, et començo a jurar que los faria matar a todos de muy crueles muertes. Et teniendose por muy escarnido salio del banno desnuyo cuydando que fallaria algunos de sus omes quel' diesen de vestir. Et desque llego do el cuydo fallar algunos de los suyos et non fallo ninguno començo a catar del un cabo et del otro del banno et non fallo a omne del mundo a qui dezir una palabra. Et andando asi muy coytado et non sabiendo que se fazer vio aquellos panniziellos viles et rrotos que estavan a un rrincon, et penso de los vestir et que yria encubierta mente a su casa et que se vengaria muy cruel mente de todos los que tan grand escarnio le avian fecho. Et vistiose los pannos et fuese muy encubierta mente al alcaçar, et quando y llego, vio estar a la puerta uno de los sus porteros que conoscia muy bien, que era su portero et uno de los que fueron con el al banno, et llamol' muy paso et dixol' quel' abriese la puerta et le metiese en su casa muy encubierta mente por que non entendiese ninguno que tan envergonçada mente vinia. El portero tenia muy buena espada al cuello et muy buena maça en la mano et preguntol' que omne era que tales palabras dizia. Et el rrey le dixo:

‘¡A, traydor! ¿Non te cunple el escarnio que me feziste tu et los otros en me dexar solo en el banno et venir tan envergonçado commo vengo? ¿Non eres tu fulano et non me conosces commo so yo el rrey, vuestro sennor, que dexastes en el banno? Abreme la puerta ante que venga alguno que me pueda conoscer, et si non, seguro sey que yo te fare morir mala muerte et muy cruel.’

Et el portero le dixo:

‘¡Omne loco, mesquino! ¿Que estas diziendo? Ve a buena Ventura et non digas mas estas locuras, si non, yo te castigare bien commo a loco, ca el rrey pieça ha que vino del banno, et viniemos todos con el, et ha comido et es echado a dormir, et guardate que non fagas aqui rroydo por quel' despiertes.’

Quando el rrey esto oyo cuydando que gelo dizia faziendol' escarnio començo a rrabiar de sanna et de malenconia et arremetiose a el cuydandol' tomar por los cabellos. Et de que el portero esto vio non le quiso ferir con la maça, mas diol' muy grand colpe con el mango en guisa quel' fizo salir sangre por muchos lugares. De que el rrey se sintio ferido et vio que el portero tenie buena espada et buena maça et que el non tenie ninguna cosa con quel' pudiese fazer mal, nin aun para se defender, cuydando que el portero era e[n]loquecido et que, si mas le dixiese, quel' mataria, por aventura penso de yr a casa del su mayordomo et de encobrirse y fasta que fuese guarido, et despues que tomaria vengança de todos aquellos traydores que tan grand escarnio le avian traydo. Et desque llego a casa de su mayordomo, si mal le contesciera en su casa con [e]l portero, muy peor le acaescio en casa de su mayordomo. Et dende fuese la mas encubierta mente que pudo para casa de la rreyna, su muger, teniendo cierta mente que todo este mal, quel' vinia por que aquellas gentes non le conoscian. Et tenie sin duda que quando todo el mundo le desconosciese, que non lo desconosceria la rreyna, su muger. Et desque llego ante ella et le dixo quanto mal le avian fecho et commo el era el rrey, la rreyna, rrecelando que si el rrey que ella cuydava que estava en casa sopiese que ella oye tal cosa, quel' pesaria ende, mandol' dar muchas palancadas, diziendol' quel' echasen de casa aquel loco quel' dizia aquellas locuras.

El rrey desaventurado, de que se vio tan mal andante, non sopo que fazer et fuese echar en un ospital muy mal ferido et muy quebrantado, et estudo alli muchos dias. Et quando le aquexava la fanbre, yva demandando por las puertas, et [dizienle] las gentes et [fazienle] escarnio que commo andava tan lazdrado seyendo rrey de aquella tierra. Et tantos omnes le dixieron esto et tantas vezes et en tantos logares que ya el mismo cuydava que era loco et que con locura pensava que era rrey de aquella tierra. Et desta guisa andudo muy grant tienpo, teniendo todos los quel' conoscian que era loco de una locura que contescio a muchos que cuydan por si mismos que son otra cosa o que son en otro estado. Et estando aquel rrey en tan grand mal estado, la bondat et la piadat de Dios, que siempre quiere [la] pro de los pecadores et los acarrea a la manera commo se pueden salvar si por grand su culpa non fuere, obraron en tal guisa que el cativo del rrey, que por su sobervia era caydo en tan grant perdimiento et a tan grand abaxamiento, començo a cuydar que este mal quel' viniera fuera por su pecado et por la grant sobervia que en el avia, et sennalada mente por el viesso que mandara del cantico de sancta Maria que desuso es dicho, que mudara con grant sobervia et por grant locura.

Et desque esto fue entendiendo començo a aver atan grant dolor et tan grant rrepentimiento en su coraçon que omne del mundo non lo podria dezir por la boca, et era en tal guisa que mayor dolor et mayor pesar avia de los yerros que fiziera contra nuestro sennor que del regno que avia perdido, et vio quanto mal andante el su cuerpo estava, et porende nunca al fazia sinon llorar et matarse et pedir merced a nuestro sennor Dios quel' perdonase sus pecados et quel' oviese merced al alma, et tan grand dolor avia de sus pecados que sola mente nunca se acordo nin puso en su talante de pedir merced a nuestro sennor Dios quel' tornase en su regno nin en su onrra, ca todo esto preciava el nada et non cobdiciava otra cosa sinon aver perdon de sus pecados, et poder salvar el alma. Et bien cred, sennor conde, que quantos fazen rromerias et ayunos et limosnas et oraciones o otros bienes quales quier por que Dios les de o los guarde o los acresciente en la salud de los cuerpos o en la onrra o en los bienes tenporales, yo non digo que fazen mal, mas digo que si todas estas cosas fiziesen por aver perdon de todos sus pecados o por aver la gracia de Dios la qual se gana por buenas obras et buenas entenciones sin ypocrisia et sin infinta, que serie muy mejor, et sin dubda avrie[n] perdon de sus pecados et avrie[n] la gracia de Dios, ca la cosa que Dios mas quiere del pecador es el coraçon quebrantado et omillado et la entencion buena et derecha.

Et porende luego que por la merced de Dios el rrey se arrepentio de su pecado et Dios vio el su grand rrepentimiento et la su buena entencion perdonol' luego. Et porque la voluntad de Dios es tamanna que non se puede medir non tan sola mente perdono todos sus pecados al rrey tan pecador, mas ante le torno su regno et su onrra mas conplida mente que nunca lo oviera, et fizolo por esta manera: El angel que estava en logar de aquel rrey et tenie la su figura llamo un su portero et dixol':

‘Dizenme que anda aqui un omne loco que dize que fue rrey de aquesta tierra et dize otras muchas buenas locuras. Que te vala Dios, ¿que omne es o que cosas dize?’

Et acaescio asi por aventura que el portero era aquel que firiera al rrey el dia que se demudo quando salio del banno. Et pues el angel, quel' cuydava [ser] el rrey, gelo preguntava, contol' todo lo quel' contesciera con aquel loco et contol' commo andavan las gentes rriendo et trebejando con el, oyendo las locuras que dizie. Et desque esto dixo el portero al rrey, mandol' quel' fuese llamar et gelo troxiese. Et desque el rrey que andava por loco vino ante el angel que estava en lugar de rrey, apartose con el et dixol':

‘Amigo, a mi dizen que vos dezides que sodes rrey desta tierra et que [la] perdiestes, non se por qual mala ventura et por que ocasion. Rruegovos por la fe que devedes a Dios que me digades todo commo cuydades que es, et que non me encubrades ninguna cosa, et yo vos prometo a buena fe que nunca desto vos venga danno.’

Quando el cuytado del rrey que andava por loco et tan mal andante oyo dezir aquellas cosas a aquel que cuydava que era rrey, non sopo que rresponder, ca de una parte ovo miedo que gelo preguntava por lo sosacar, et si dixiese que era rrey quel' mataria et le faria mas mal andante de quanto era. Et porende començo a llorar muy fiera mente et dixole commo omne que estava muy coytado:

‘Sennor, yo non se lo que vos rresponder a esto que me dezides, pero porque entiendo que me seria ya tan buena la muerte commo la vida, et sabe Dios que non tengo mientes por cosa de bien nin de onrra en este mundo, non vos quiero encobrir ninguna cosa de commo lo cuydo en mi coraçon. Digovos, sennor, que yo veo que so loco, et todas las gentes me tienen por tal et tales obras me fazen que yo por tal manera ando grand tienpo ha en esta tierra. Et commo quier que alguno errase, non podria seer, si yo loco non fuese, que todas las gentes, buenos et malos et grandes et pequennos et de grand entendimiento et de pequenno, todos me toviesen por loco. Pero commo quier que yo esto veo et entiendo que es asi, cierta mente mi entencion et la mi creencia es que yo fuy rrey desta tierra et que perdi el regno et la gracia de Dios con grand derecho por mios pecados, et sennalada mente por la grant sobervia et grant orgullo que en mi avia.’

Et entonce conto con muy grant cuyta et con muchas lagrimas todo lo quel' contesciera, tan bien del viesso que fiziera mudar commo de los otros pecados. Et pues el angel que Dios enviara tomar la su figura et estava por rrey entendio que se dolia mas de los yerros en que cayera que del regno et de la onrra que avia perdido, dixol' por mandado de Dios:

‘Amigo, digovos que dezides en todo muy grand verdat, que vos fuestes rrey desta tierra. Et nuestro sennor Dios tirovoslo por estas rrazones mismas que vos dezides et envio a mi que so su angel que tomase vuestra figura et estudiese en vuestro lugar. Et porque la piadat de Dios es tan conplida, et non quiere del pecador sinon que se arrepienta verdadera mente, [este] prodigo verdadera mente amostro dos cosas para seer el rrepentimiento verdadero: la una es que se arrepienta para nunca tomar [a] aquel pecado, et la otra que sea el rrepe[n]timiento sin infinta. Et porque el nuestro sennor Dios entendio que el vuestro rrepentimiento es tal, ha vos perdonado et mando a mi que vos tornase en vuestra figura et vos dexase vuestro regno. Et rruegovos et consejovos yo que entre todos los pecados vos guardedes del pecado de la sobervia, ca sabet que de los pecados en que segund natura los omes caen, que es el que Dios mas aborrece, ca es verdadera mente contra Dios et contra el su poder, et sienpre que es muy aparejado para fazer perder el alma. Seed cierto que nunca fue tierra nin linage nin estado nin persona en que este pecado regnase, que non fuese desfecho o muy mal derribado.’

Quando el rrey que andava por loco oyo dezir estas palabras al angel, dexose caer ante el llorando muy fiera mente et creyo todo lo quel' dizia, et adorol' por rreverencia de Dios, cuyo angel mensagero era, et pidiol' merced que se non partiese ende fasta que todas las gentes se ayuntasen por que publicase este tan grant miraglo que nuestro sennor Dios fiziera. Et el angel fizolo asi. Et desque todos fueron ayuntados el rrey predico et conto todo el pleito commo pasara. Et el angel por voluntad de Dios parescio a todos manifiesta mente et contoles eso mismo. Entonce el rrey fizo quantas emiendas pudo a nuestro sennor Dios et entre las otras cosas mando que, por rremenbrança desto, en todo su regno para siempre fuese escripto aquel viesso que el rrevesara con letras de oro. Et oy dezir que hoy en dia asi se guarda en aquel regno. Et esto acabado fuese el angel para nuestro sennor Dios quel' enviara, et finco el rrey con sus gentes muy alegres et muy bien andantes. Et dalli adelante fue el rrey muy bueno para servicio de Dios et pro del pueblo et fizo muchos buenos fechos por que ovo buena fama en este mundo et merescio aver la gloria del paraiso, la qual el nos quiera dar por la su merced.

—Et vos, sennor conde Lucanor, si queredes aver la gracia de Dios et buena fama del mundo, fazet buenas obras et sean bien fechas sin infinta et sin ypocrisia, et entre todas las cosas del mundo vos guardat de sobervia et set omildoso sin begueneria et sin ypocresia, pero la humildat sea sienpre guardando vuestro estado en guisa que seades omildoso, mas non omillado. Et los poderosos sobervios nunca fallen en vos humildat con mengua, nin con vencimiento, mas todos los que sevos omillaren fallen en vos sienpre omildat de vida et de buenas obras conplida.

Al conde plogo mucho con este consejo et rrogo a Dios quel' endereçase por qu'el pudiese todo esto conplir et guardar. Et porque don Johan se pago mucho ademas deste enxienplo, fizolo poner en este libro et fizo estos viesos que dizen asi:

Los derechos omildosos Dios mucho los ensalça,
A los que son sobervios fierelos peor que maça.

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